La frontera de Colombia y Venezuela sigue a su ritmo, pendiente de las noticias de Caracas
Geraldine García
Cúcuta (Colombia), 3 ene (EFE).- La noticia del ataque de Estados Unidos contra objetivos en Venezuela y la captura de Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, domina este sábado las conversaciones en el principal paso fronterizo con Colombia, donde el movimiento de personas, vehículos y mercancías fluye como cualquier otro día.
A las 5:00 de la mañana hora de Colombia (10:00 GMT), los puentes internacionales Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander, que son cerrados por las noches, abrieron para los miles de personas que circulan a diario entre Cúcuta y Villa del Rosario, ciudades del departamento de Norte de Santander, y San Antonio y Ureña, en el estado venezolano de Táchira.
La gente comenzó a pasar con absoluta normalidad, principalmente de Venezuela a Colombia, como si el país petrolero no hubiera sido blanco apenas horas antes de un ataque militar de Estados Unidos que, a pesar de ser esperado durante semanas, sorprendió a los venezolanos esta madrugada mientras dormían.
Lo único fuera de lo común este sábado en los pasos fronterizos es el despliegue de tanquetas del Ejército colombiano para mantener el orden y ayudar en caso de que se produzca una llegada masiva de refugiados, lo que hasta media mañana no había sucedido.
Con ese propósito el presidente colombiano, Gustavo Petro, anunció esta madrugada en su cuenta de X un refuerzo de la seguridad en la frontera y un despliegue de «toda la fuerza asistencial (…) en caso de entrada masiva de refugiados».
Colombia y Venezuela comparten una frontera terrestre de 2.219 kilómetros que se extiende desde el Caribe hasta la Amazonía y en la que operan la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN), disidencias de las FARC, la banda criminal Clan del Golfo y contrabandistas de todo tipo.
De los más de siete millones de venezolanos que salieron de su país en la última década para escapar de la crisis política, económica y social, la mayoría lo hizo por esos pasos fronterizos y unos 2,8 millones de ellos se establecieron en Colombia.
Una mezcla de alivio y asombro
La mezcla de alivio y asombro se refleja en la cara de quienes pasan por los puentes con el afán de llegar a Cúcuta antes de que abran el comercio y los consultorios médicos, que son los principales motivos de visita a esta ciudad, capital de Norte de Santander.
«Venezuela es un pueblo aguerrido que ha sufrido mucho. Hoy nos dejaron impactados; para muchos es un alivio, para otros tristeza, pero la justicia divina tarde o temprano llega», afirmó a EFE Jhoan Palencia oriundo de La Guaira.
Esa ciudad portuaria del estado del mismo nombre, situada al norte de Caracas, fue de las atacadas esta madrugada por Estados Unidos, según el Gobierno venezolano, que informó además de bombardeos en Caracas y en los estados de Miranda y Aragua.
Palencia, quien trabaja vendiendo café en inmediaciones del paso fronterizo, cuenta que tras el susto inicial al enterarse de los bombardeos, constató que sus familiares están a salvo.
«Llamé a mi familia en La Guaira y, afortunadamente, todos están bien», afirmó.
Por su parte, Antonio Rodríguez, quien cruzó el puente Simón Bolívar a primera hora para abastecerse de alimentos en Cúcuta, manifestó un optimismo cauteloso.
Su mayor temor, al igual que el de miles de ciudadanos, es que el Gobierno de Venezuela cierre los pasos legales, como ya lo ha hecho otras veces, lo que los obligaría a moverse por las numerosas trochas que atraviesan el río Táchira, que marca la frontera, y que son controlados por los distintos grupos ilegales armados colombianos.
«Nos despertamos con una noticia que nos llena de esperanza. Le pregunté a la Guardia (Nacional Bolivariana) si iban a cerrar el puente, pero me dijeron que aún no tienen órdenes. Ojalá se mantenga abierto, porque de esto depende nuestro sustento», comentó Rodríguez a EFE.
Mientras las horas pasan, en la frontera la incertidumbre crece entre quienes dependen de la fluida relación comercial, pues lo que para unos representa el inicio de una nueva etapa política en Venezuela, para otros es el temor a un aislamiento inminente si la situación interna se complica. EFE
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