La mayor ONG de Cuba alerta: «Estamos en un escenario de crisis verdadera, humanitaria»
Juan Palop
La Habana, 28 may (EFE).- Delgadísimos y agotados, los ancianos esperan pacientemente a escuchar su número para recoger un pozuelo de comida caliente de la cocina social de la mayor ONG de Cuba. Son más de un centenar y no paran de llegar más.
Junto a los fogones, el frenesí es grande. Nueve enormes calderos de arroz amarillo con vegetales y atún bullen en el fuego y media docena de cocineros y ayudantes se afanan por repartir la comida recién preparada entre los más necesitados de un país en una profunda crisis.
«Acá en el comedor social nosotros tenemos una asistencia diaria a más de 12.524 personas», explica a EFE el presidente de la fundación religiosa Quisicuaba, Enrique Alemán, convencido de que la cantidad de asistentes va a seguir creciendo y de que atenderán a todo el que llegue.
Desde la madrugada y hasta entrada la noche este comedor en Los Sitios, una de las zonas más humildes de la capital cubana, es un hervidero. «Llevamos 48 horas sin corriente. Si no hay gas cocinamos con carbón en el patio y luego pintamos de nuevo las paredes», resuelve.
Las cifras aturden. El comedor prepara unos 700 kilos de arroz diarios. Su presupuesto de 2025 alcanzó los 121.000 euros (muchos alimentos son donaciones). Y cada día llegan hasta sus instalaciones entre 15 y 20 personas nuevas pidiendo registrarse.
Cuba se encuentra desde hace años en una crisis económica y energética -el producto interno bruto (PIB) se contrajo más de un 15 % entre 2020 y 2025-, pero el bloqueo petrolero y las ultimas sanciones estadounidenses están hundiendo al país en terreno desconocido.
Alemán habla de «un escenario muy complejo, de crisis verdadera, humanitaria» y apunta principalmente hacia Washington para las causas: al «recrudecimiento del bloqueo contra Cuba», el asedio petrolero impuesto desde enero y las últimas sanciones, de carácter secundario.
«Lo que ocurre con Cuba no es de Dios. Lo que ocurre con Cuba no es justo. Por un tema y una situación que tenga que ver con temas políticos, no se intenta asfixiar a un pueblo. Y es lo que está ocurriendo con Cuba», afirma Alemán, quien también es coordinador de la Plataforma para el Diálogo Interreligioso en la isla.
Explica que en 2018 y 2019 el comedor asistía a unas 700 personas al día, con cifras bastante estables, pero que el número se disparó con la pandemia y desde entonces no ha dejado de crecer.
Alemán, que también es parlamentario y mantiene «excelentes relaciones» con el Gobierno de Cuba, asegura que las 34 obras sociales que gestionan a lo largo del país benefician en total a unas 500.000 personas, cerca de un 6 % de la población.
Además del comedor social, manejan un centro de atención médica integral en La Habana, un centro de Vida Asistida con 318 residentes y programas para prevenir la transmisión del VIH. También trabajan con personas en situación de calle, familias con «determinantes sociales especiales», con la «comunidad sexo-género diversa», adultos mayores y con «jóvenes transgresores de la ley».
En total, recuenta Alemán, son 220 trabajadores en la ONG y un promedio de 70 voluntarios. En 2025 su presupuesto superó los 195.000 euros.
El combustible
Al preguntarle por una prioridad en el actual mar de necesidades, Alemán destaca las consecuencias del bloqueo petrolero. «El combustible hace una vida cotidiana muy difícil. Es imposible sostener un país sin que haya combustible estable mantenido para la vida interna del país», señala.
«Estamos viviendo en un mundo de presiones y de sanciones, donde los que pueden colaborar con Cuba, los que pueden ayudar a Cuba, están frenados. Y no solo porque le hayan puesto una sanción, sino por el miedo a tener una sanción», destaca.
En este ámbito, Alemán cree que la ONU debería tener un papel «mucho más protagónico» en Cuba ante esta crisis. «Las Naciones Unidas tienen un mandato humanitario que no lo vemos en Cuba», lamenta.
Alemán no ve que sea necesario que el Gobierno cubano declare expresamente una crisis humanitaria, un paso que suele facilitar el desembolso de fondos de organismos multilaterales y agencias de cooperación, pero que La Habana es muy reacio a dar por cuestiones políticas.
«Lo hemos denunciado constantemente instituciones de la sociedad civil, instituciones del Estado, instituciones políticas de la República de Cuba. ¿Qué otra declaración queremos? Yo veo eso muy tecnócrata, muy burócrata», afirma.
Con respecto a su financiación, asegura que no recibe fondos del Estado cubano. Sus ingresos provienen principalmente de «fundaciones en el exterior, de gestiones con grupos de solidaridad, amigos de Cuba en el exterior y de concurso en organismos internacionales, que cada vez son menos para Cuba». EFE
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