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La muerte de un líder de un partido cristiano dispara los miedos a más división en Líbano

Beirut, 6 abr (EFE).- El partido cristiano Fuerzas Libanesas, acérrimo enemigo del grupo chií Hizbulá, cargó este lunes contra la falta de poder del Estado tras la muerte de uno de sus responsables locales en un ataque israelí, entre miedos a que el incidente pueda desatar tensiones internas entre comunidades.

Pierre Mouawad, jefe del centro de Fuerzas Libanesas en Yahchouch, al norte de Beirut, perdió la vida junto a su esposa en un bombardeo atribuido al Estado judío que anoche alcanzó su apartamento en el suburbio capitalino de Ain Saade, de mayoría cristiana y alejado de las zonas comúnmente atacadas.

Según un comunicado del Centro de Operaciones de Emergencia del Líbano, la acción mató en total a un hombre y dos mujeres, y también causó heridas a tres personas más.

Un objetivo desconocido

Los daños causados por el bombardeo se concentran en el tercer piso del inmueble de cuatro plantas, apuntando a un ataque selectivo, pero las autoridades locales aseguran que ese apartamento en concreto no consta como alquilado ni ocupado en los registros oficiales.

Por ello, se desconoce quién habría sido el objetivo principal de la acción.

El portavoz del Ejército israelí en árabe, Avichay Adraee, se ha limitado a informar de un ataque contra un «terrorista» al este de Beirut y de que sus tropas están investigando las informaciones sobre potenciales víctimas entre «civiles libaneses no involucrados en la batalla».

La campaña aérea iniciada por Israel el 2 de marzo se concentra principalmente en las regiones de influencia de Hizbulá, pero también ha golpeado zonas fuera de ellas, a menudo escudándose en la presencia allí de presuntos responsables iraníes, palestinos o del grupo chií.

Este tipo de acciones son vistas como un intento de sembrar la discordia entre las diferentes comunidades libanesas, sobre todo dado que más de un millón de desplazados de áreas predominantemente chiíes han tenido que buscar refugio en otras partes del país, no siempre siendo bienvenidos.

En algunas localidades y barrios cristianos, los vecinos rehúsan alquilar sus pisos a desplazados por miedo a que puedan ser un objetivo para el Ejército israelí.

Tras el bombardeo en Ain Saade, el cristiano Frente Patriótico Libre, hasta la anterior guerra un importante aliado político de Hizbulá, llamó a los miembros del movimiento chií a no «esconderse» entre los desplazados y comunidades de acogida de los mismos.

En un comunicado en su cuenta de la red social X, la formación del expresidente Michel Aoun les instó a asumir su «responsabilidad moral» y a limitar su presencia a los frentes de guerra para ayudar a preservar las vidas de los ciudadanos, así como la «paz civil».

Fuerzas Libanesas

Por su parte, Fuerzas Libanesas difundió este lunes declaraciones de varios parlamentarios condenando el fallecimiento de su responsable local.

«Con el asesinato del compañero Pierre Mouawad y su esposa se puede afirmar que la lógica del Estado ha caído, y ya no es en absoluto aceptable que las fuerzas de seguridad sigan dudando», dijo el diputado del partido cristiano Ghayath Yazbek.

«Como lección, decimos que la guerra civil es el resultado de la falta de responsabilidad oficial y no solo fruto de conspiraciones», agregó, sin hacer referencia explícita a ningún actor.

Por su parte, el también diputado de Fuerzas Libanesas Elias Estephan denunció que el Líbano es un país «vulnerado por la ausencia del Estado» y consideró que la sangre de quienes están perdiendo la vida «clama contra todos los que han llevado al Líbano a este destino».

Sus palabras llegan un mes después de que un ataque de Hizbulá desatara una cruenta ofensiva aérea y terrestre israelí contra el Líbano, lo que a su vez llevó al Gobierno libanés a aprobar una serie de medidas contra la formación chií, incluida la promesa de implementar su desarme.

Desde el verano pasado, el Ejército tiene el encargo de desarmar a Hizbulá como parte de una iniciativa para que solo haya armas en manos del Estado, pero la debilitada institución castrense ha avanzado con pies de plomo para evitar un potencial estallido de violencia interna.

En las últimas semanas, los más altos cargos del país han llamado a la unidad nacional en discursos y comunicados, entre miedos a que algún altercado pueda ser la chispa que encienda una disputa interna entre las polarizadas comunidades religiosas.

En 2021, un tiroteo que involucró a simpatizantes del movimiento proiraní y vecinos de una calle cristiana con presuntos vínculos a Fuerzas Libanesas dejó al menos siete muertos en Beirut.

«Nuestro límite es el Estado, al que exigimos que nos proteja, pero no nos quedaremos de brazos cruzados ante la imposición de la muerte», sentenció este lunes Chawki Daccache, otro parlamentario del partido cristiano. EFE

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(foto)(vídeo)

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