La OMC celebra su 14ª reunión ministerial en un entorno de fractura geopolítica
Isabel Saco
Ginebra, 25 mar (EFE).- Los ministros de Comercio de los 166 países que integran la Organización Mundial del Comercio (OMC) empiezan a llegar a Yaunde (Camerún) para participar en su 14ª conferencia ministerial, de la que se esperan resultados muy limitados en un entorno de fractura geopolítica nunca visto desde su creación hace 31 años.
Es con escasa ambición y distintos intereses que los ministros se reunirán desde mañana, jueves, hasta el domingo, día en el que se espera la adopción de una declaración ministerial y un programa de trabajo que aleje a la organización de caer en la irrelevancia, tras años sin poder avanzar en los principales temas de negociación.
La guerra comercial que lanzó el año pasado el presidente Donald Trump, contenida luego a través de arreglos bilaterales, expuso a una OMC incapaz de contener o arbitrar en torno a esas medidas mientras la amenaza de los aranceles continuó utilizándose de manera arbitraria.
La directora general de la OMC, Ngozi Okonjo-Iwaela, ha reconocido en comentarios previos que esta 14ª reunión ministerial representará «un punto de inflexión» y tendrá lugar en momentos en los que las organizaciones multilaterales son más importantes que nunca frente a las tensiones geopolíticas y comerciales..
Al mismo tiempo ha admitido que el único punto en el que parece haber una clara coincidencia por parte de los países miembros -incluso dentro de sus intereses divergentes- es la urgencia de las reformas que requiere la OMC, en particular sobre la forma en la que toma decisiones: el consenso.
En ese contexto, los ministros debatirán en Yaunde si existe alguna forma en que la toma de decisiones se agilice y deje de ser, en la práctica, el elemento de bloqueo de cualquier acuerdo, sin que ello signifique reemplazar el consenso, algo a lo que se oponen con firmeza prácticamente todos los países de economías pequeñas y vulnerables.
Para ellos, cualquier cambio en el procedimiento de toma de decisiones implicaría hacer reinar también en la OMC «la ley del más fuerte».
Un documento que llega como propuesta para los ministros contiene formulaciones como «umbrales de decisión» o la integración de los acuerdos plurilaterales (entre países con ideas afines en determinados asuntos vinculados al comercio y de carácter voluntario) en el marco de la OMC.
Ambas cuestiones han alarmado a muchos miembros, que ven el consenso como un derecho y una garantía a la vez, al tiempo que observan cómo los acuerdos plurilaterales van mermando los acuerdos con participación de todos.
Otro asunto central que abordarán los ministros tiene que ver con el mandato de desarrollo que fue uno de los elementos fundacionales de la OMC y que se refleja en el principio del trato especial y diferenciado, que permite otorgar a los países en desarrollo «flexibilidad» en el alcance y los plazos de aplicación de los acuerdos, como una forma de corregir las desigualdades.
Una parte de los países miembros teme que esto sea una táctica para restringir el acceso a esas flexibilidades, que ellos consideran compromisos asumidos en los tratados y no concesiones que tengan que volver a negociarse.
Del otro lado está la idea de que esa calificación ya no puede seguir siendo utilizada por algunos países -en particular China, aunque también saltan a la visa casos, como los de Corea del Sur o Singapur- que en realidad son potencias comerciales grandes y medianas.
Por voluntad propia, China ha renunciado a recibir el trato de país en desarrollo para futuros acuerdos en el marco de la OMC, pero no para aquellos que ya están adoptados.
Otra cuestión que sobrevolará las negociaciones estará relacionada con la discusión que en particular los países occidentales desean abrir sobre reglas que garanticen un nivel de competencia justo, frente a prácticas comerciales que distorsionan el mercado, siendo de nuevo China el ejemplo preferido de los que critican esta situación.
Los ministros discutirán estos y otros temas en grupos de trabajo y plenarias hasta el domingo, cuando está previsto el cierre de la reunión, con la aprobación de la declaración presidencial y un plan de trabajo que serían señales claras de voluntad política de que se sigue creyendo en la OMC.
Un fracaso podría contra las cuerdas a esta organización. EFE
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