La Prensa tilda de preso «kármico» y no político al excomandante sandinista Bayardo Arce
San José, 17 mar (EFE).- El diario nicaragüense La Prensa tildó este martes de preso «kármico» y no político al antiguo comandante de la revolución sandinista Bayardo Arce, catalogado como tal por el Mecanismo para el Reconocimiento de Personas Presas Políticas de Nicaragua, cuyos datos son avalados por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
«Personas como Bayardo Arce, Álvaro Baltodano, y otros personajes sandinistas que fueron operadores de la dictadura, incluso de primera línea, pero ahora son víctimas del régimen, no son presos políticos porque no han sido reprimidos porque hubieran expresado ideas ni realizado acciones en pro de la libertad, la democracia y la justicia», argumentó en un editorial el periódico, que el pasado 2 de marzo cumplió 100 años de fundación.
Arce y Baltodano, eran asesores del Gobierno que presiden los esposos, Daniel Ortega y Rosario Murillo.
«Se les denomina presos kármicos porque están pagando las consecuencias de sus acciones de distinta clase en favor de la instalación, el mantenimiento y las operaciones de la dictadura que ahora les paga con represión sus buenos servicios», alegó ese diario.
Arce, exdirigente histórico del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), fue hallado a finales de enero pasado culpable de estafar al Estado nicaragüense por 4.961,9 millones de dólares, según la Procuraduría General de Justicia.
Baltodano, un general en retiro y quien era el delegado presidencial nicaragüense para las inversiones, fue acusado junto a su hijo, el empresario Álvaro Baltodano Monroy, de crear «20 sociedades de papel» para lavar dinero y evadir impuestos.
«Los presos kármicos son encarcelados, procesados y condenados con las mismas leyes arbitrarias y procedimientos judiciales espurios aplicados a los presos políticos. De manera que se puede crear la confusión de que ellos son también presos políticos. Pero la verdad es que un operador de la dictadura que ha sido alcanzado por su propia sombra, o karma, aunque está en la cárcel no tiene el prestigio moral del preso político», insistió La Prensa.
Para ese diario, el llamar «preso kármico” al antiguo operador del Gobierno sandinista «se le quita el aura de víctima política y se le recuerda su responsabilidad previa en el sistema».
«Y por tanto es ‘una herramienta verbal poderosa para evitar que los verdugos del ayer se presenten como los demócratas del mañana'», anotó. EFE
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