Los iraníes celebran el ‘Noruz’ más oscuro en medio de la guerra
Jaime León
Teherán, 17 mar (EFE).- Nada parece indicar que faltan apenas tres días para el ‘Noruz’ -año nuevo del Irán persa- la fiesta más importante de Irán. En las calles no se ven los típicos adornos de esta festividad, siguen medio vacías y, sobre todo, los iraníes no tienen ánimos para celebraciones en medio de una guerra que no se sabe cuándo acabará.
El ‘Noruz’ es la festividad más importante del país persa. Por encima de las celebraciones islámicas y representa el final de la oscuridad del invierno y la llegada de la luz de la primavera. Una fiesta pagana con 3.000 años de historia.
Símbolo de la identidad del país
Pero este año todo es oscuridad. Se cumplen 18 días de bombardeo diarios desde que EE.UU. e Israel iniciaron la guerra el 28 de febrero: «No hay nada que celebrar», dice Fariba, ama de casa con 62 años.
Esta mujer cuenta que para ella el ‘Noruz’ forma parte de su identidad y quiere mantenerlo vivo. Pero no este año.
Explica que todos los años comenzaba a preparar esta festividad semanas antes de su llegada. Limpiaba la casa -forma parte de la tradición- y compraba los frutos típicos que se colocan en una mesa: el ajo, trigo, lentejas, dos frutos «somag» y «sanyet», un dulce de germen de trigo y vinagre.
Cada uno de ellos invoca un deseo, como la salud, la riqueza o el amor.
Además en la mesa se pone un espejo para simbolizar la reflexión, huevos coloreados para la fertilidad y peces dorados que representan la vida. Pero en medio de esta guerra, Fariba trata de salir lo menos posible, a la calle por los bombardeos: «No sabes cuándo y en qué zona va a ser atacada», dice.
Los bombardeos sobre el país, y en especial en Teherán, continúan sin respiro. Pasada la medianoche se produjeron fuertes y prolongados ataques contra la capital. En torno a las 3 y 5 de la mañana se repitieron de nuevo.
Celebración pese al luto
Y otra vez a media mañana cerca del gran bazar de Teherán. Allí, en este centenario mercado, hay actividad, pero muy lejos de la habitual para estas fechas, el bullicio es tal que es difícil caminar entre la muchedumbre.
En este bazar se encuentra, Mehrdad con su mujer e hija, que sí festejarán el ‘Noruz’, pero de manera más reducida y discreta de lo habitual.
«Nos solemos reunir con toda la familia, mis padres, hermanos, cuñados, pero este año hay que respetar a la gente que ha perdido a sus seres queridos y está de luto», cuenta este empleado de una empresa de reparación de electrodomésticos.
«Pese al ambiente de tristeza y certidumbre en la sociedad, creo que es importante cumplir con los deberes culturales y seguir con nuestras costumbres milenarias», añade.
Y es que el ‘Noruz’ está en su tradición de más de 3.000 años de historia, que los clérigos trataron de eliminar tras su llegada al poder en 1979, sin éxito.
«Pido a todos aquellos que celebran los rituales que llaman ‘Noruz’ que se moderen este año», solicitó en 1981 el ayatolá Ruhollah Jomeini, fundador de la República Islámica de Irán.
Este año estas fiestas sí serán moderadas, pero no por virtud de las llamadas de los líderes islámicos, sino por la decisión del presidente de EE.UU, Donald Trump. EFE
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