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Los iraquíes, divididos ante un presidente que amenaza con dimitir

Iraquíes se manifiestan contra el candidato a primer ministro del bando pro-Irán el 26 de diciembre de 2019 afp_tickers

¿Es un acto de «civismo» ante la corrupción de los partidos políticos o una «violación de la Constitución»? Los iraquíes se encontraban divididos el viernes por el anuncio de su presidente Barham Saleh, que amenazó con dejar su cargo ante la parálisis política, provocada en parte por la presión de los grupos pro-Irán.

El presidente iraquí se resiste desde hace días al bando pro-Irán, que quiere colocar en el puesto de jefe de gobierno a su nuevo candidato: un ministro dimisionario y gobernador controvertido.

El jueves, Saleh escribió al Parlamento que prefería dimitir antes que proponer a los diputados a Assaad al Aidani y otros políticos ya rechazados por los manifestantes.

El viernes, algunos esperaban que el sermón semanal del gran ayatolá Ali Sistani, figura tutelar de la política iraquí, despejara el futuro de una crisis cada vez más difícil de descifrar.

Pero este último se negó a pronunciarse sobre la actual situación, alejándose un poco más de una clase política tachada de corrupta en una revuelta inédita por su magnitud, que no parece disminuir en intensidad.

A poco de entrar en su cuarto mes, la contestación ya ha dejado cerca de 460 muertos y 25.000 heridos. En su epicentro, la plaza Tahrir de Bagdad, una nueva pancarta apareció en la noche del jueves, junto a los carteles con todos los candidatos rechazados por la calle por medio de cruces rojas.

– «Gracias, Barham» –

Sobre el retrato de Saleh, una frase: «Gracias, Barham, por tomar partido por las reivindicaciones del pueblo rechazando a los candidatos de los partidos corruptos. Estamos contigo».

No obstante, esa impresión no es unánime. Su posible dimisión «traerá el caos y dará aún mayor poder a los partidos sobre el país», considera Ali Mohammed, profesor, desde la provincia de Babilonia, al sur de Bagdad. «El presidente tiene que resistirse a los partidos porque es la única barrera que garantiza el nombramiento de un candidato nacionalista» como primer ministro, señala a la AFP.

Los políticos también se muestran divididos.

El bloque parlamentario pro-Irán, la mayor coalición del parlamento que, por tanto, tiene derecho a designar al jefe de gobierno, llamó a los diputados a tomar «medidas judiciales contra el presidente por violación de la Constitución».

La lista del ex primer ministro Haider al-Abadi, que quedó tercera en las legislativas, y que ha perdido a la mitad de sus diputados a favor del bando pro-Irán, ha pedido a Saleh que reconsidere su postura.

La lista Wataniya- liderada por el ex primer ministro Iyad Alaui, dominada por los sunitas- aplaude la «postura cívica» del presidente, pero le pide que se quede para alentar la formación de «un gobierno de transición reducido» que trabaje «bajo supervisión de la ONU» para sacar a Irak del actual callejón sin salida.

– El sur, paralizado –

Mientras, los manifestantes continúan paralizando el país, desde la administración hasta las escuelas, principalmente en el sur. Dicen que no cejarán hasta que se cumplan sus demandas. La principal es una reforma total del sistema electoral de repartición de los puestos en función de etnias y confesiones, así como la renovación de una clase política que lleva en el poder desde 2003, cuando el dictador Sadam Husein fue derrocado tras intervención militar estadounidense.

Los manifestantes exigen además nuevas elecciones para hacer emerger a los independientes y tecnócratas que no han estado implicados en el sistema político, instalado en 2003 por los estadounidenses y actualmente intervenido por los iraquíes.

Pero nada es seguro. La reforma electoral votada recientemente en el Parlamento modifica la modalidad de las elecciones del modelo de listas al modelo nominal.

Mientras la inestabilidad política y social no hace más que aumentar, otra amenaza inquieta al socio estadounidense: este viernes por la noche, una vez más, volvieron a caer cohetes sobre una base del norte de Bagdad que alberga a soldados estadounidenses, según el ejército iraquí.

Aunque los autores de los disparos no han sido identificados, los estadounidenses dicen haber sido el blanco de diez ataques semejantes en los últimos dos meses y los atribuyen a facciones armadas y financiadas por Teherán, su enemigo jurado.

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