Los sudaneses celebran el primer aniversario de la revolución
Los sudaneses celebran este jueves el levantamiento que derrocó al dictador Omar al Bashir después de 30 años en el poder, un año después de que estallaran las manifestaciones por la subida de los precios del pan.
Pese a que la situación dista de ser idílica, Sudán celebrará la revolución con festividades desde Jartum a Puerto Sudán, pasando por Atbara (nordeste), donde comenzaron las manifestaciones en diciembre de 2018, después de que se anunciara que se triplicaba el precio del pan.
Para rendir homenaje a los pioneros de Atbara, un tren con cientos de personas a bordo parte a las 07H00 (05H00 GMT) de Bahri, al norte de Jartum, en dirección a esta ciudad de clase obrera situada a 350 km de la capital.
Es un viaje simbólico organizado por el gobierno de transición y las Fuerzas para la Libertad y el Cambio (FLC), principal organización del movimiento de protesta. Recuerda los trenes de manifestantes de Atbara enviados a Jartum.
El tren del jueves y sus pasajeros permanecerán en la ciudad hasta el 25 de diciembre, para participar en la semana de festejos.
Habrá celebraciones en varios distritos de Jartum y sobre todo en el gran jardín Green Yard, rebautizado «Plaza de la Libertad».
– «Lacrimógenos y balas» –
Badr Mohamed, un residente de Jartum de 22 años, considera estas celebraciones como una oportunidad para «pedir justicia» para los muertos durante las protestas.
Decenas de personas murieron en la represión del movimiento (177 según Amnistía y más de 250 según un comité de médicos cercano a los manifestantes).
Hana Hussein, de 21 años, está encantada de poder conmemorar la revolución. Recuerda el «primer día de las manifestaciones, bajo gases lacrimógenos y balas de verdad».
«El gobierno de la revolución sudanesa celebrará el aniversario de la revolución pacífica durante todo el mes de diciembre», prometió recientemente el primer ministro Abdallah Hamdok, quien fue nombrado después de negociaciones arduas entre el ejército y los manifestantes.
En diciembre de 2018 estallaron manifestaciones en Atbara, así como en Puerto Sudán, el principal puerto del país ubicado a 1.000 km al este de la capital, y en Nhud (oeste).
Hubo enfrentamientos violentos entre los manifestantes y la policía. Posteriormente el movimiento se propagó a otras regiones del país, incluida Jartum.
El ejército depuso a Omar al Bashir el 11 de abril e intentó liderar la transición pero se topó con la férrea oposición de los manifestantes.
En virtud de un acuerdo concluido en agosto entre el ejército y los manifestantes, el país está dirigido por un gobierno de transición, con un primer ministro civil y un consejo soberano compuesto por civiles y militares, que conducirán el proceso durantes tres años para organizar elecciones libres.
– «Un futuro mejor» –
El pasado sábado, Al Bashir, detenido desde abril en Jartum, fue condenado por primera vez a una pena de dos años en una institución penitenciaria por corrupción.
La Corte Penal Internacional (CPI) le acusa de crímenes durante la guerra en Darfur (oeste) a partir de 2003.
Amnistía Internacional aplaudió este jueves que los sudaneses puedan «celebrar el hecho de que su acción colectiva haya puesto fin a una represión sofocante y abierto la puerta a la esperanza de un futuro mejor».
La oenegé recordó sin embargo que el gobierno de transición debe «honrar su compromiso de restaurar el estado de derecho» y reiteró la necesidad de extraditar a Al Bashir a La Haya, donde se encuentra la CPI.
En un informe sobre los crímenes en Darfur publicado el miércoles, la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH) pidió a la comunidad internacional que presione a Sudán «para facilitar el acceso a la justicia … para todas las víctimas, incluidas las de violencia sexual».
Un año después del comienzo de las protestas, el país todavía sufre los efectos del embargo económico estadounidense (1997-2017), porque Washington lo mantiene en su lista negra de «Estados que apoyan al terrorismo», lo que en la práctica lo excluye del sistema financiero internacional y obstaculiza las inversiones extranjeras.