Lufthansa revisa sus años de complicidad con los nazis en un libro sobre su centenario
Salvador Martínez Mas
Berlín, 17 mar (EFE).- La aerolínea alemana Lufthansa revisa la etapa más sombría de su historia en un libro sobre su centenario, donde expone por primera vez su complicidad con el nacionalsocialismo, que proporcionó a la emblemática empresa subvenciones e incluso mano de obra forzosa.
El libro, que se publica este miércoles, fue encargado por la empresa a los historiadores Hartmut Berghoff, Manfred Gierger y Jörg Leszczenski, y saca a la luz cómo la compañía formó parte del sistema totalitario de la era nazi entre 1933 y 1945.
Según destacó a EFE una portavoz de la empresa, Lufthansa ofrece en esa obra el primer resumen histórico de sus cien años de vida y, en ella, el tiempo del nacionalsocialismo fue, «sin duda, el capítulo más oscuro».
En febrero pasado, el presidente de Lufthansa, Carsten Spohr, reconoció que la compañía «formó parte claramente» del régimen nazi, un reconocimiento que llevó al encargo del libro.
Apenas siete años después de que se fundara bajo el nombre Deutsche Luft Hansa A.G, la llegada de Hitler al poder en 1933 supuso el desembarco de los nazis en la compañía.
«La empresa se fue integrando poco a poco en la Fuerza Aérea y en el aparato militar. Estaba estrechamente vinculada al Estado; de hecho, Erhard Milch, un alto funcionario del Ministerio de Aviación del Tercer Reich, formó parte de su consejo de administración», recordó a EFE Berghoff, profesor de la Universidad de Gotinga.
Gierger, Leszczenski y Berghoff exponen en el libro que la empresa se benefició de grandes subvenciones y llegó a tener unos 10.000 trabajadores forzosos en centros de producción de la compañía como el que tuvo en el aeropuerto berlinés de Tempelhoff.
Trabajos forzados y subvenciones
«Lufthansa recibió muchas subvenciones del Estado nacionalsocialista», subrayó Berghoff, en alusión a los 92,4 millones de marcos del ‘Reich’ que recibió la compañía aérea entre 1939 y 1945.
«En algunos momentos, entre el 40 % y el 50 % de los ingresos de Lufthansa procedían del Estado», destacó el historiador y profesor de la Universidad de Gotinga.
Aunque Gierger, Leszczenski, Berghoff no ofrecen cifras sobre el ahorro que supuso la mano de obra empleada en condiciones de trabajos forzados, esos trabajadores permitieron a la firma realizar grandes reducciones de costes.
Trabajo infantil y discriminación
«Lufthansa empleó más de 10.000 trabajadores forzosos, lo cual es una cifra muy alta. Además hubo algo especialmente terrible, y es que también se utilizó a muchos niños, porque podían meterse dentro de los tanques de combustible de los aviones para realizar trabajos de mantenimiento, especialmente en estaciones técnicas de Europa del este», expuso Berghoff.
En Berlín, por ejemplo, a partir del otoño de 1940 comenzó la campaña de trabajos forzosos. Entonces se obligó a trabajar para la empresa a un grupo de judíos berlineses.
Tampoco se opuso la empresa cuando llegó la orden de enviar a los campos de exterminio a 69 de esos judíos para sustituirlos por «trabajadores arios».
Judíos y nacionales de una veintena de países
La mano de obra bajo régimen de trabajos forzosos no sólo la integraron judíos, sino también prisioneros de guerra y habitantes de países por los que se extendió el Tercer Reich, como Polonia o Ucrania.
Así, a finales de 1942, tres años después de que comenzara la Segunda Guerra Mundial en septiembre de 1939, casi un tercio de la fuerza de trabajo de Lufthansa eran «trabajadores extranjeros y prisioneros» de más de 20 países, pues formaban un grupo de 5.461 personas de un total de 15.441.
A finales de 1943, el porcentaje de trabajadores «expuestos a condiciones discriminatorias» llegó a prácticamente la mitad, según los historiadores.
«El mayor grupo del total de 7.600 o más extranjeros activos en Lufthansa en junio de 1944 eran ‘trabajadores del este'» que procedían de Rusia, Bielorrusia y Ucrania, añaden los autores de «100 años de Lufthansa».
En 1945, sin embargo, Lufthansa también perdió la guerra junto al Tercer Reich, pues quedó destruida, los aliados la cerraron y no fue reabierta hasta 1953.
Han tenido que pasar décadas para que, como en muchas otras empresas alemanas, airear el pasado nazi de Lufthansa no cause daño reputacional, según Berghoff. EFE
smm/cae/ah
(foto)(vídeo)