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Mette Frederiksen, una socialdemócrata dura pero pragmática

Anxo Lamela

Copenhague, 24 mar (EFE).- La socialdemócrata Mette Frederiksen, que podría seguir como primera ministra tras las elecciones legislativas danesas de este martes, es una política con fama de dura pero que ha mostrado flexibilidad y pragmatismo para gobernar con fórmulas distintas en situaciones comprometidas.

Frederiksen, quien en 2019 se convirtió a los 41 años en la primera ministra más joven en la historia de Dinamarca, ha vivido siete años convulsos marcados por dos crisis de grandes dimensiones, que han reforzado su imagen como mujer de Estado y generado al mismo tiempo críticas por su forma de ejercer el poder.

Dos legislaturas difíciles

Su primer Ejecutivo, apoyada por el bloque de izquierda, su gestión del coronavirus -con cifras bajas de mortalidad y medidas menos duras que la mayoría de países europeos- le valió elogios, pero también originó un escándalo político y provocó el adelanto de elecciones.

La decisión del Gobierno de cerrar la potente industria peletera de visones por el peligro sanitario de una mutación del coronavirus desencadenó una crisis política al descubrirse una violación de las leyes en vigor, que obligaron a una modificación sobre la marcha.

Una comisión investigadora emitió duras críticas a varios altos funcionarios y exoneró a Frederiksen, aunque no despejó la duda de cuánto sabía, mientras la primera ministra reiteró que la decisión fue correcta y que la tomaría de nuevo.

De ahí surgieron las acusaciones de creerse omnipotente que la han acompañado desde entonces, mientras un pacto posterior con la principal fuerza de la derecha acabó por enterrar el caso.

Frederiksen repitió triunfo y hasta subió en votos en 2022, pero pese a que tenía mayoría con la izquierda, decidió apostar por una fórmula inédita, gobernando con el Partido Liberal y el centrista Los Moderados, apelando a la difícil situación geopolítica.

Su segunda legislatura no ha sido menos movida y ha estado marcada por dos acontecimientos de dimensiones internacionales: la guerra de Rusia en Ucrania y el interés del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, por hacerse con el territorio autónomo danés de Groenlandia.

Desde el comienzo del conflicto, Frederiksen ha situado a Dinamarca como uno de los principales apoyos de Ucrania y ha recibido en varias ocasiones al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, a quien ha calificado de «amigo» y «héroe».

También ha disparado el presupuesto militar y alertado contra la «amenaza» rusa, una línea que trasladó en el segundo semestre del año pasado durante la presidencia danesa del Consejo de la Unión Europea (UE).

«Comprar, comprar y comprar. Sólo hay una cosa que importa ahora y es la rapidez, porque la realidad es que vamos por detrás», llegó a decir en rueda de prensa.

Trump reforzó su liderazgo

En los últimos meses, Frederiksen ha tenido que lidiar con la mayor crisis de la historia reciente del país por las presiones de Trump respecto a Groenlandia, que sólo remitieron cuando se alcanzó un acuerdo en el seno de la OTAN para reforzar la seguridad en el Ártico.

Su gestión de la crisis le ha valido reconocimiento internacional y también elogios en su país, aunque no se ha traducido en un aumento del apoyo electoral.

Frederiksen (Aalborg, 1977) creció en una familia «donde se creía más en la socialdemocracia que en Dios», como consta en una biografía suya, en alusión a que pertenece a la cuarta generación vinculada al partido y a su movimiento sindical.

A los 24 años ya era diputada y pronto se destacó como una de las voces emergentes del ala más izquierdista, a la vez que iba ganando responsabilidades y asumía varias portavocías de peso.

Tras el triunfo de la socialdemócrata Helle Thorning-Schmidt en 2011 se convirtió en ministra de Empleo, y desde allí impulsó las polémicas reformas de la jubilación anticipada, seguro de desempleo y otras ayudas sociales aprobadas en la anterior legislatura por el centroderecha; y más tarde asumió la cartera de Justicia.

Cuatro años después, ascendió a la jefatura socialdemócrata sucediendo a Thorning-Schmidt, primera mujer jefa de gobierno en Dinamarca.

En su etapa como líder del partido no se ha movido de la línea moderada en política económica que heredó de su predecesora y ha apoyado la línea dura en inmigración que rige en Dinamarca desde hace dos décadas.

Licenciada en Ciencias Sociales, Frederiksen tiene dos hijos de una anterior relación y está casada desde 2020 con el fotógrafo Bo Tengberg, de quien se supo hace unos meses que trabaja en un documental sobre Zelenski que cuenta con financiación pública.

«Bo tiene un trabajo, trabaja con películas. No me meto en su trabajo y, por supuesto, él no tiene ninguna influencia en la política danesa sobre Ucrania», respondió Frederiksen a las críticas. EFE

alc/cae/fpa

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