¿Choque cultural? Las cuatro fases de la expatriación
Establecerse en el extranjero es una experiencia apasionante, pero a menudo difícil. Entre el choque cultural y la adaptación, la mayoría de la gente que vive esta experiencia pasa por diferentes fases.
Al emigrar, uno deja atrás a su familia, a sus seres queridos y todo lo que ya conoce, sin saber aún cómo será su día a día en el futuro. «Esto conduce inevitablemente a una fase de transición en la que se echa de menos lo antiguo y lo nuevo aún no es palpable», explica Rahel Siegenthaler, experta y coach en comunicación intercultural.
A pesar de una preparación minuciosa para la emigración, puede producirse un choque cultural —una reacción psicológica y emocional ante la vida en una cultura nueva y desconocida, reconocida por la ciencia.
En el proceso de adaptación, las personas pasan por diferentes etapas. El antropólogo Kalervo Oberg describió cuatro fases, que Rahel Siegenthaler resume de la siguiente manera:
1. La fase de la luna de miel
«En esta primera fase, la nueva cultura resulta fascinante y emocionante. Todo parece interesante y bonito, se descubren cosas nuevas y se viven experiencias apasionantes. Al hacerlo, uno se enfrenta al nuevo entorno a veces sin suficiente espíritu crítico».
2. La fase de frustración
«La frustración surge cuando se hacen patentes las dificultades iniciales con el nuevo idioma, las normas culturales y las costumbres sociales. En esta etapa, los malentendidos, las barreras lingüísticas y la falta de una red social pueden conducir al aislamiento y al estrés. La nueva cultura puede percibirse como problemática o repulsiva, y existe el riesgo de interrumpir la estancia en el extranjero».
3. La fase de adaptación
«La persona va comprendiendo cada vez mejor las reglas, las normas y las estructuras sociales, y puede adaptarse en consecuencia. Se desarrollan estrategias para hacer frente a las diferencias y se siente más segura en el nuevo entorno. Esta fase se caracteriza por una comprensión cada vez mayor y una capacidad para gestionar mejor los conflictos».
4. La fase de integración
«La persona ha comprendido bien la cultura y está cada vez más integrada a nivel emocional y social. Existe un equilibrio entre su propia identidad cultural y la nueva. Uno se siente más como en casa y es capaz de respetar tanto su propia cultura como la nueva, e integrarlas en la vida cotidiana».
Texto revisado y verificado por Balz Rigendinger, adaptado al español por Patricia Islas
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