Paella de arroz basmati importado: Lo que nos espera si la UE no actúa ya, según el sector
Marta Borrás
Bruselas 25 abr (EFE).- Todos los maestros arroceros coinciden en que el grano del arroz es una de las claves para una buena paella y las variedades «Bomba», «Sénia» o «Albufera», las tres con Denominación de Origen Arroz de Valencia, están entre las preferidas por los chefs. Pero la viabilidad de esos y otros cultivos europeos está en el aire por, entre otros motivos, la entrada masiva de importaciones a bajo precio, según alertan los agricultores, que piden a la Unión Europea «medidas drásticas» para asegurar el futuro del sector.
«Sin medidas correctivas urgentes, la producción de arroz no tiene futuro en Europa (…) No hay tiempo que perder: o actuamos ahora, o el arroz europeo desaparecerá de nuestros campos», asegura el Comité de Organizaciones Agrarias y Cooperativas comunitarias (Copa-Cogeca).
La situación, dicen, no solo afecta a la UE sino que otros países, como Estados Unidos, Marruecos o Filipinas, que han advertido de la amenaza para la viabilidad de sus explotaciones por el «aumento vertiginoso de las importaciones» (más del 250 % en las dos últimas décadas) y las «prácticas comerciales desleales».
A pocos días del voto el próximo martes en el Parlamento Europeo de la legislación que actualizará el Sistema de Preferencias Generalizadas (SPG), los productores urgen a rebajar el umbral de la cláusula de salvaguarda prevista para el arroz para asegurar la supervivencia de un «sector histórico» en España, Italia y otros Estados miembros.
La tormenta perfecta
Tres motivos fundamentales explican la crisis que vive el sector: el aumento de los costes de producción, las estrictas normas europeas frente al producto que viene de fuera y no cumple los mismos requisitos y, sobre todo, el enorme incremento de las importaciones.
El sector arrocero en Europa se concentra en Italia y España, como primeros productores, seguidos de Grecia, Portugal, Francia, Bulgaria, Rumanía y Hungría. Esos países no son capaces de cubrir toda la demanda.
Pedro Peña, asesor político en Copa-Cogeca, explica a EFE que históricamente ha habido una relación del 60 % de producción europea y 40 % de importaciones, procedentes sobre todo de Camboya y Myanmar, «que tienen una capacidad de producción inconmensurable» y cuyo arroz «es mucho más barato».
Con el tiempo, y especialmente desde la sequía que azotó al campo europeo entre 2022 y 2023, el porcentaje de importaciones ha ido incrementándose. En paralelo, en los últimos años ha llovido más y se han recuperado miles de hectáreas de cultivo y ello ha provocado la acumulación de reservas, que han obligado a los productores a bajar los precios para poder vender.
Cláusula para el arroz
En 2019 se activó en la UE una cláusula de salvaguardia en el marco del Sistema de Preferencias Generalizadas (SPG) para proteger al sector de las importaciones de arroz de tipo índica (grano largo) procedentes de Camboya y Myanmar, al considerar que ponían en peligro la producción europea.
De esa manera, se restablecieron aranceles de 175 euros por tonelada para el arroz índica de dichos países, una medida que se ha ido reactivando después.
Los productores denuncian, sin embargo, que poner en marcha esa cláusula es costoso y que está desactualizada. Por ello, piden una cláusula automática con umbrales de activación que reflejen mejor la realidad del mercado y permitan actuar ante los aumentos repentinos de las importaciones.
El pasado diciembre las instituciones europeas llegaron a un acuerdo, en el marco del SPG, sobre una cláusula automática para el arroz que los productores consideran que «no es suficiente» y esperan sea ajustada para asegurar una protección adecuada.
Desde España, COAG ha pedido la rebaja del umbral de la cláusula de salvaguardia para el arroz índica de Camboya y Myanmar desde las 562.000 toneladas de ahora al nivel de 2019 (380.000 toneladas).
«El objetivo no es restringir el comercio, sino garantizar que el sector arrocero de la UE pueda seguir desempeñando su papel fundamental en el mantenimiento de zonas rurales dinámicas y en la consecución de altos estándares de producción alimentaria», argumenta Copa-Cogeca.
«La verdadera amenaza es que pueda desaparecer toda la producción de arroz índica en Europa, que es más o menos la cuarta parte de las hectáreas cultivadas y la que los productores de la variedad japónica (arroz redondo), la más valorada, utilizan como ‘regulador de precio’. Si todos se vuelcan en producir japónica, aparte de tener que importar más índica, se produciría un exceso de oferta de japónica que haría caer los precios y eliminaría la ventaja de rentabilidad actual, explica Pedro Peña.
Otras demandas de los agricultores para el sector incluyen la revisión de los aranceles aduaneros para adaptarlos a las condiciones reales del mercado, un mayor apoyo a la producción europea dentro del bloque, incluyendo esfuerzos de promoción y recursos financieros y reforzar el principio de reciprocidad, así como los controles fronterizos. EFE
mb/par/vh