Polémica por cable chino rompe el traspaso más tenso desde fin de la dictadura en Chile
Javier Martín
Santiago de Chile, 3 mar (EFE).- La polémica abierta por Estados Unidos a raíz de un proyecto de cable submarino con China puso fin este martes de manera abrupta al traspaso presidencial en Chile, el más tenso y controvertido que ha vivido el país desde el regreso de la democracia tras el fin de la dictadura en 1989.
Expertos y periodistas locales recuerdan que en ocasiones anteriores, este traspaso se limitó a una simple reunión cordial entre el mandatario saliente y el mandatario entrante, y a otra entre el gabinete que deja el Palacio de La Moneda y el que se prepara para ocupar las mismas sillas.
Sin embargo, en esta ocasión, el presidente electo, el ultraderechista José Antonio Kast, no solo instaló una oficina propia para preparar la burocracia de la ceremonia, sino que desde el primer minuto interferió en asuntos legislativos, con llamados al congreso y opiniones sobre leyes todavía en trámite parlamentario, apariciones públicas continuas, una gira internacional por Latinoamérica y Europa, y casi media docena de reuniones con el progresista Gabriel Boric.
Kast incluso tiene previsto asistir este 7 de marzo a una reunión convocada por el presidente de EE.UU., Donald Trump, junto a otros mandatarios latinoamericanos, pese a que no asume hasta el 11 de marzo.
Además, su gabinete, que presentó el 20 de enero, ha sido especialmente crítico en público con sus predecesores, hablando abiertamente de las políticas que van a emprender y sobre todo de las que van a interrumpir o abrogar.
El cable submarino
En este contexto de tensión, Estados Unidos intervino la semana pasada anunciando sanciones al ministro de Transportes saliente, Juan Carlos Muñoz, y dos de sus asesores, por la supuesta aprobación de un proyecto de cable submarino que uniría Chile con China.
La embajada de EE.UU. en Santiago de Chile acusó a la Administración Boric de poner en riesgo la seguridad nacional y de no saber proteger sus datos, y terminó de enturbiar un debate ya enrevesado.
En ese sentido, Boric y Kast acordaron reunirse este martes en el Palacio de La Moneda para abordar el tema, pero el encuentro se canceló a los pocos minutos de comenzar, luego de que el líder ultraderechista acusara al presidente de mentir en una entrevista previa y le exigiera disculpas públicas.
Kast aseguró que Boric no le informó sobre el asunto, y el mandatario insistió en que lo hizo y que le llamó de forma reiterada varias veces más para conversar sobre el tema.
Versiones encontradas
«Lamento profundamente que el presidente electo, José Antonio Kast, haya tomado la decisión de empañar la sana y orgullosa tradición republicana de realizar un traspaso de mando que ponga en el centro la continuidad del Estado y el bienestar de las chilenas y chilenos», explicó Boric en redes sociales.
«Chile merece que sus autoridades estén a la altura de lo que se les encomienda. Por eso, reitero mi disposición y de todo mi gobierno de continuar las conversaciones acordadas de traspaso con temas tan importantes como políticas de infancia, hacienda, comisión de paz y entendimiento, migración y todo el que sea necesario», agregó.
Kast, por su parte, convocó a los medios y admitió que Boric le informó sobre el asunto del cable chino y que este lo llamó de forma insistente, pero señaló que no respondió porque era «un número oculto» y porque le había pedido que el contacto entre ambos se realizara únicamente a través de sus equipos.
Asimismo, aprovechó para acusar al mandatario y al gobierno saliente de no ser transparentes en el traspaso de información y de ocultar cuestiones relevantes, como el verdadero déficit fiscal.
«No confiamos en la información que se nos está entregando. La suspensión de la reunión de hoy es una respuesta a un proceso de traspaso que iniciamos de la mejor manera, poniendo todas las facilidades de nuestra parte, pero con falta de información y falta de transparencia en distintos ministerios y reparticiones”, denunció Kast en alusión al cable chino y otros asuntos.
Esa decisión supone una ruptura con la llamada «cortesía republicana» chilena que ha caracterizado los traspasos de mando desde el regreso de la democracia. EFE
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