Rusia se ceba con la logística ucraniana en Zaporiyia en medio de ataques de Kiev a Crimea
Marcel Gascón
Kiev, 23 jun (EFE).- Rusia lleva a cabo desde el fin de semana una campaña masiva de ataques aéreos contra puentes, flotas de camiones, gasolineras y otros objetivos de la logística ucraniana en Zaporiyia, una urbe del sureste de Ucrania situada a unas pocas decenas de kilómetros del frente y que es clave para los suministros y el movimiento de tropas de las fuerzas de Kiev en el sur de Ucrania.
La intensificación en esta zona de los ataques rusos con drones, misiles y bombas aéreas guiadas coincide con los ataques cada vez más devastadores de los drones de medio alcance ucranianos contra la logística rusa en los territorios ocupados al sur de la ciudad de Zaporiyia, en la parte meridional de la región de Donetsk y en Crimea, que tienen entre sus objetivos aislar de la Ucrania continental a la península ocupada.
Puentes, gasolineras, camiones
El Instituto para el Estudio de la Guerra de Washington (ISW) da cuenta en uno de sus análisis de al menos un ataque ruso contra uno de los puentes que conectan esta ciudad dividida por el río Dniéper y se hace eco del llamamiento de un destacado ruso a incrementar los bombardeos contra este tipo de infraestructuras vitales para el abastecimiento de las tropas ucranianas en el frente de Oríjiv.
El gobernador de la región de Zaporiyia, Iván Fedórov, ha ordenado el emplazamiento de redes sobre los puentes para evitar que estas infraestructuras sean alcanzadas por los drones, aunque Rusia utiliza también misiles y bombas aéreas guiadas, a las que Ucrania es particularmente vulnerable por su modo de lanzamiento -desde aviones a decenas de kilómetros de distancia- y enorme potencia explosiva.
Sólo durante la jornada del sábado, los aviones rusos lanzaron sobre Zaporiyia una decena de bombas aéreas.
La dureza de esta campaña contra la logística ucraniana situada en plena ciudad tiene un impacto dramático sobre la población civil, entre la que murieron cinco personas en los ataques del sábado.
Después de esa sangrienta jornada, Fedórov ha tenido que seguir alertando repetidamente a la población desde su canal de Telegram de la llegada a la ciudad de drones, más bombas aéreas y, en menor medida, misiles.
En los ataques de este martes, Fedórov ha informado de daños en una gasolinera y en infraestructuras de transporte como un aparcamiento en el que han sido destruidos cinco camiones.
La naturaleza de los objetivos deja claras las intenciones rusas de dificultar el abastecimiento a las tropas de Kiev desplegadas en lugares como Oríjiv situados en la parte sur del país que queda en la orilla este del Dniéper.
El objetivo de la campaña rusa
En Oríjiv están las posiciones ucranianas más próximas a Mariúpol y al resto de lugares del sureste ocupado de Ucrania hacia los que las tropas de Kiev tratarían de avanzar si logran romper la cadena de suministros rusa tanto desde Crimea como desde la región sureña rusa de Rostov.
Además de buscar con sus ataques el mismo efecto al otro lado de la línea del frente, Rusia trabaja a contrarreloj para proteger las rutas terrestres en esa zona tras varias semanas de ataques ucranianos tanto a defensas aéreas rusas como a puentes en Crimea y a convoyes de logística militar que circulaban por las carreteras de la Ucrania meridional ocupada.
Ambos bandos tienen capacidad para hacer daño al enemigo con este tipo de ataques.
Mientras la población y las autoridades de los territorios cercanos al frente que están bajo control ruso empiezan a acostumbrarse a la realidad que imponen este tipo de campañas militares, en la parte que controla Kiev juegan con la ventaja de la experiencia tras cuatro años largos viviendo entre infraestructura destruida y bajo el fuego constante de misiles, bombas y drones. EFE
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