Socialistas confían en el rechazo a la unión táctica de las derechas para conservar París
París, 18 mar (EFE).- El candidato socialista a la Alcaldía de París, Emmanuel Grégoire, apostó este miércoles sus opciones de suceder a Anne Hidalgo al rechazo que suscita el apoyo de la extrema derecha a la conservadora Rachida Dati, como quedó escenificado en el último debate antes de la votación del 22 de marzo.
En concreto, Grégoire (ganador de la primera vuelta el domingo pasado con un 37,98 % de los votos) acusó a Dati (25,46 %) de ser «cómplice» de la derecha radical, ya que la candidata del partido ultra Reconquista, Sarah Knafo (10,40 %), se retiró de la carrera electoral este martes para «bloquear a la izquierda», que lleva gobernando en la capital desde hace 25 años.
Además de ese apoyo, Dati ha sumado potencialmente los votos de los electores de centro gracias a la fusión de sus listas con las del bloque macronista Horizons, liderado por Pierre-Yves Bournazel (11,34 %), lo que matemáticamente deja un panorama muy incierto para la segunda vuelta del domingo.
«La extrema derecha se ha sacrificado en París por usted, para que pronto pueda usted devolverles el favor», afeó Grégoire a la candidata del partido Los Republicanos, en el debate televisado por la cadena BFMTV, en alusión a las elecciones presidenciales de 2027.
En la discusión, además de él y Dati, también participó la tercera y última candidata que queda en liza en París, Sophia Chikirou, aspirante de la formación de izquierda radical La Francia Insumisa (LFI).
Los socialistas y LFI han multiplicado los pactos en muchos lugares de Francia de cara a la primera vuelta, pero no en París ni en Marsella, las dos ciudades más importantes del país.
Pero si en la villa mediterránea el candidato de LFI, Sébastien Delogu, optó por retirarse, en la capital Chikirou decidió mantenerse en la pelea después de que Grégoire rechazase su mano tendida al acuerdo, dejando dos opciones de izquierda frente a un centro-derecha agrupado en torno a Dati.
Grégoire, pese a todo, defendió su postura de no pactar con el partido de Jean-Luc Mélenchon por una cuestión de «coherencia», al no compartir los métodos de «brutalización» de la política de LFI, pese a estar en el mismo arco ideológico.
«Solo tengo un adversario y es Rachida Dati», aseveró, pero el debate escenificó bien la suerte de pinza que el socialista afronta entre sus dos rivales, hasta el punto que la moderadora llegó a preguntar si había «complicidad» entre ellas. «No soy amiga de Dati», respondió Chikirou.
Bastante eclipsada en muchos momentos del debate, Dati hizo gala de respeto al tiempo de palabra de los otros candidatos a los que por lo general evitó interrumpir o cortarles la palabra, y fue en varias ocasiones especialmente atenta y cordial con la ‘insumisa’.
«Señora Chikirou, no quiero interrumpirla porque, al menos, nos escuchamos», dijo la hasta hace poco ministra de Cultura, que tiene pendiente de un juicio por presunta corrupción en septiembre próximo.
No fue el único ejemplo de esa cordialidad, ya que cuando Chikirou propuso pagar mejor a los policías municipales para hacer ese empleo más atractivo, Dati exclamó: «¡Es verdad!».
Un momento especialmente tenso fue cuando la moderadora puso sobre la mesa los casos judiciales que Dati enfrentará en septiembre por «corrupción pasiva y tráfico de influencias» y «recepción de bienes robados» en un caso vinculado al exdirector general de Renault-Nissan Carlos Ghosn, mientras que Chikirou tiene en mayo un juicio por «estafa».
Interpelada por Grégoire por ese empleo en Renault, la varias veces exministra dijo que no depende solo de la política. Chikirou, por su parte, respondió con ironía: «Francamente, siento que, en lo que respecta a los asuntos (judiciales), no estoy a la altura. Les diré con toda franqueza que me buscan las pulgas por un caso de una cafetera y un microondas».
Además de la cuestión de los pactos, la inseguridad o servicios públicos, los impuestos, la situación de la vivienda o el escándalo de abusos sexuales en el sector de la educación extraescolar fueron otros de los temas que emergieron en el debate como las principales encrucijadas sobre el futuro de París tras doce años de gobierno de Anne Hidalgo. EFE
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