Un prorruso se perfila como el ganador de las octavas elecciones en Bulgaria en cinco años
Vladislav Púnchev
Varna (Bulgaria), 16 abr (EFE).- Bulgaria celebra este domingo sus octavas elecciones legislativas desde 2021, con el expresidente nacionalista prorruso Rumen Radev como principal favorito para formar un nuevo Gobierno, aunque sin garantías de que el país balcánico logre superar el estancamiento político y no tenga que volver a las urnas después del verano.
A menos de un año de terminar su segundo mandato como jefe de Estado, Radev sorprendió con su dimisión en ese cargo para aspirar a ser primer ministro, en un momento en que el país más pobre y corrupto de la Unión Europea (UE) estaba, una vez más, con un gobierno en funciones.
El Ejecutivo proeuropeo del conservador Rosen Zheylakov había dimitido a mediados de diciembre, como reacción a una ola de manifestaciones antigubernamentales contra la corrupción y las fuertes subidas de los precios.
Bulgaria, un país de 6,5 millones de habitantes, atraviesa una profunda crisis política desde 2021, cuando unas protestas forzaron la caída del entonces gobierno conservador del populista Boiko Borisov, líder del partido GERB, que estuvo en el poder durante gran parte de la década anterior.
Desde entonces, Bulgaria vive con gabinetes inestables y mayorías parlamentarias muy frágiles, ante la persistente fragmentación del espectro político y la falta de voluntad de acuerdo entre los principales actores políticos.
El último gobierno regular, un tripartito formado por GERB, el Partido Socialista (BSP) y la formación antisistema ITN, había asumido en enero de 2025, pero acabó derrumbándose en diciembre.
Mientras duró, la coalición gobernó en minoría gracias al apoyo de DPS-Nuevo Comienzo, el partido de la minoría turca de Bulgaria y controlado por el controvertido oligarca Deylan Peevski, muy influyente y sancionado por EE.UU. y el Reino Unido por corrupción.
Una población harta
Para los manifestantes que salieron en masa a las calles en diciembre, Peevski y Borisov son las figuras que encarnan la persistente y endémica corrupción de la élite política en el país balcánico y excomunista.
Stefan Rumenov, un empresario del sector informático, destaca en declaraciones a EFE la «interminable serie» de escándalos de corrupción y la impunidad de la clase política, que ha destruido su confianza en las instituciones.
«Fotos de lingotes de oro junto a Borisov demuestran que existe un poder paralelo y un favoritismo por parte de la élite política», asegura en declaraciones a EFE.
Según Rumenov, la dependencia de los políticos de los oligarcas «obstaculiza» tener un verdadero Estado de derecho en Bulgaria.
Por su parte, el politólogo Dimitar Ganev, del instituto demoscópico Trend, destaca que, ante el enorme descontento de la población, Radev «no dudó en capitalizar sus consistentes críticas al «‘tandem vicioso’ Borisov-Peevski».
Durante sus nueve años como jefe de Estado y su larga carrera militar anterior, en la que fue general de la Fuerza Aérea, el expresidente y ahora candidato a primer ministro «se forjó una imagen de persona que se opone al llamado ‘status quo'», explicó el experto en declaraciones a EFE.
«Bulgaria se ha convertido en sinónimo de corrupción e influencia de la oligarquía en la vida pública, encarnado por GERB y DPS-Nuevo Comienzo», agregó Ganev.
Aunque el hartazgo de la población no para de crecer, la irrupción de Radev está motivando a muchos a votar, con una participación anticipada, según las encuestas, del 60 %, muy por encima del 38 % registrado en las elecciones de 2024.
Según los últimos sondeos, Radev aglutina a pocos días de las elecciones hasta un tercio de la intención de voto, mientras que el GERB baja hasta un 20-22 %.
Siguen la coalición reformista PP-BD y el partido populista DPS-Nuevo Comienzo, ambos con un 10,5 %, mientras que la formación ultranacionalista y prorrusa Resurrección alcanza un 6 %.
El BSP está justo al borde del umbral del 4 % de los votos, por lo que su entrada en el Parlamento no es segura.
¿Un voto prorruso?
«Ya es hora de echar el modelo ‘Borisov-Peevski’ del poder» ha sido el principal lema de la campaña de Radev, que atrae al electorado que simpatiza con Moscú y es reticente a ayudar a Ucrania ante la invasión rusa.
«Radev aprovecha hábilmente los estereotipos acumulados de una parte significativa de los búlgaros que simpatizan con Rusia. Su postura del ‘no a la guerra’ y de considerar que el apoyo a Ucrania incita al conflicto, refleja la opinión popular», afirma Ganev.
Si bien muchos lo comparan con el primer ministro saliente de Hungría, el ultranacionalista Viktor Orbán, debido a su sintonía con Rusia, Radev nunca se ha manifestado en contra de la UE y a la OTAN.
Pese a que su candidatura ha agitado el tablero político de Bulgaria, nada indica que la formación de gobierno vaya a ser más factible esta vez que en los últimos cinco años.
Los principales líderes se siguen vetando mutuamente, haciendo casi imposible llegar a los 121 escaños necesarios para obtener una mayoría simple en la Cámara.
Y así es como Bulgaria podría una vez más enfrentar nuevas elecciones legislativas, coincidiendo probablemente con las presidenciales previstas para otoño. EFE
vp-jk/ll/llb
(foto)