Una exposición muestra la transformación del arte austríaco tras la Primera Guerra Mundial
Sara Corsellas
Viena, 24 abr (EFE).- La crisis posterior a la Primera Guerra Mundial que acabó con el gran imperio austro-húngaro de los Habsburgo trajo consigo una época de convulsiones que cambió el panorama cultural de la primera república de Austria, con una nueva generación de artistas, algo que ahora refleja el Museo Leopold de Viena en una nueva exposición.
El traslado de Oskar Kokoschka a Dresde (Alemania) en 1917 y la temprana muerte por la pandemia de la gripe española de Gustav Klimt (1862-1918), Egon Schiele (1890-1918) y Koloman Moser (1868-1918), tres destacados protagonistas del modernismo (Jugendstil), además de la crisis y la depresión tras la Gran Guerra, provocaron un profundo cambio en la escena artística austríaca.
El intento de recuperar el rumbo hacia una nueva estabilidad es el eje central de la muestra que se ha abierto hoy al público con obras de la época de entreguerras, adquiridas por el Banco Nacional de Austria (OeNB), que por primera vez exhibe su colección de arte.
Una generación de nuevos artistas estableció un lenguaje de diseño más moderado y la subjetividad, la emoción, la expresión interna y las distorsiones expresivas del color perdieron importancia.
En lugar de una introspección radical y un autointerrogatorio, los paisajes, bodegones y retratos se convirtieron en el centro del interés creativo.
«Tras el caos de la Primera Guerra Mundial hubo un intento de recuperar el rumbo», explicó ante la prensa el director del museo vienés y comisario de la exposición, Hans-Peter Wipplinger.
Las «superficies casi monocromáticas» revelan, en su opinión, el intento de crear una nueva estabilidad.
Los artistas austríacos buscaron apoyo en motivos familiares: las representaciones de paisajes y vistas urbanas, retratos y naturalezas muertas, y las personas y los objetos fueron escenificados con «distancia» sobria, destacó por su parte Chiara Galbusera, conservadora de la Colección de Arte de OeNB y también comisaria de la muestra.
La cotidianidad como tema pictórico
Titulada ‘¡Premiere!’, la exhibición reúne 114 obras de 79 artistas seleccionadas entre las cerca de 2.300 piezas que integran la colección de la Oesterreichische Nationalbank (OeNB), centrada en la pintura y la escultura austriacas desde 1918 hasta la actualidad.
El núcleo del recorrido lo ocupa precisamente ese periodo de entreguerras, representado por figuras clave de movimientos del llamado ‘Nueva Objetividad’ o el ‘realismo mágico’, como Rudolf Wacker y Franz Sedlacek, junto a artistas que desarrollaron lenguajes propios, entre ellos Greta Freist y Max Oppenheimer.
Con una mirada aguda y poco sentimental, los artistas de este estilo convirtieron lo cotidiano y aparentemente banal en un tema pictórico y observaron la realidad con precisión.
En estas obras, la precisión formal y la aparente serenidad conviven con una tensión latente, reflejo de una sociedad marcada por la incertidumbre política, las dificultades económicas y las heridas aún abiertas de la guerra.
Bajo la superficie ordenada de retratos, paisajes y escenas cotidianas, aflora también una inquietud que anticipa las convulsiones de la década de 1930.
Greta Freist explora en sus obras las contradicciones de la identidad femenina en una época de profundos cambios sociales, y en las composiciones de Sedlacek lo cotidiano adquiere un carácter enigmático y a menudo inquietante.
La muestra propone así una lectura del arte de entreguerras no solo como búsqueda de equilibrio tras la devastación, sino también como un espejo de las tensiones de una sociedad que intentaba reconstruirse mientras se adentraba en una nueva etapa de incertidumbre.
La exposición cuenta también con secciones dedicadas al movimiento de la abstracción, a los diálogos intergeneracionales entre artistas y a la abstracción geométrica. EFE
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