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Una ocasión para descubrir a China en Lausana

La esfera de fuego captura la mirada del visitante.

(swissinfo.ch)

El Museo Olímpico, con sede en la ciudad suiza de Lausana, presenta una exposición que ilustra los grandes cambios sociales, culturales y económicos en curso en el país anfitrión de la próxima cita del deporte mundial.

"China ha despertado, se dice continuamente. En realidad, se debe transformar esta expresión: Seamos nosotros los que despertemos", afirma el sinólogo Gérald Béroud, consultante científico de la muestra 'Beijing 2008'.

"Hablamos de un país tan grande como un continente que desde hace treinta años se está desarrollando de modo notable en varios sectores de la sociedad. Pero la mayor parte de la gente en Occidente ignora estos hechos. Por ello la exposición es un buen punto de partida para conocer mejor China", afirma.

Cosmogonía china

El objetivo de la exposición es presentar a China en sus diversas facetas. Sus realizadores privilegiaron entonces un recorrido temático estructurado en cinco espacios sobre los elementos de la cosmogonía china.

El visitante comienza su camino recorriendo la senda en medio del parque antes de llegar a la entrada del museo. Se trata del punto cardinal 'Sur'. Al lado del sendero se encuentran paneles temáticos que forman una línea en el tiempo, para situar la historia china en la perspectiva mundial.

Después de cruzar la mirada de la figura de Confucio, en la entrada del edificio se encuentra una gran esfera roja, que "simboliza la luz y la fuerza de China", se lee en la documentación. Según la tradición, el imperio se extiende bajo el centro del cielo, constituyendo el punto fundamental del mundo y de cada civilización.

Toma de conciencia

El pabellón 'Oeste' se dedica al urbanismo, la arquitectura y el ambiente. Presenta fotografías de edificios futuristas de Pekín y Shangai, de casas rurales tradicionales y las reproducciones de inmensas obras en curso para las Olimpiadas, como el estadio de los arquitectos suizos Herzog & De Meuron.

En esta sección también aparecen testimonios sobre la progresiva toma de conciencia, por parte de algunas capas de la sociedad china, sobre la importancia de un desarrollo respetuoso de la historia, la flora y la fauna.

Por ejemplo, para contrarrestar la extinción del oso panda -víctima de la caza furtiva y de la disminución de su hábitat debido a la extinción de las zonas forestales- las autoridades crearon 33 reservas en las regiones de Sichuan, Gansu y Shaanxi.

A este respecto, Gérald Béroud afirma: "Los chinos no veneran como nosotros a las viejas piedras. Para ellos, la tradición no es material, sino espiritual. No obstante, desde hace una década se está desarrollando ese interés por el patrimonio arquitectónico, al igual que un respeto ambiental que –considerando las dimensiones del país- implica una toma de conciencia gigantesca".

Mirada (casi) crítica

Aún en la sección 'Oeste', las obras de artistas chinos contemporáneos testimonia la difícil vida de los obreros que se dirigen día a día a su trabajo en las inmensas zonas de edificaciones.

En particular, una realización de Wen Fang, intitulada 'El ladrillo de oro', muestra rostros sonrientes en un muro: "Cada vez que veo un ladrillo, pienso en los obreros emigrantes del campo. Recuerdo que visité su dormitorio común, un cuarto de diez metros cuadrados. Por ello me conmueven tanto sus sonrisas", explica el autor en una acotación al lado de las fotos.

Un acercamiento que muestra la intención de los organizadores: "La finalidad no es criticar ferozmente al país, sino proveer más elementos de juicio", anota Gérald Beroud.

Deporte, sociedad y caligrafía

En la sección 'Norte', la exposición se concentra en el deporte y la sociedad. Se pasa del deporte intenso –una prolongación del adiestramiento militar, característico de la China socialista-, a la denominada 'diplomacia del ping pong', que permitió en la década de los años setenta mejorar las relaciones con Estados Unidos en tiempos de Nixon y Kissinger.

La muestra evidencia los cambios sociales de la China actual: la organización de la familia, las implicaciones sociológicas de la política restrictiva en materia de nacimientos y los cambios de vestuario en los últimos tiempos.

La visita concluye en el ala 'Oriente', dedicada al diseño y al grafismo. El acento se pone en el fascinante arte de la caligrafía china y la influencia de esta tradición milenaria en las realizaciones modernas, como es el caso con la mascota y los trofeos concebidos para Pekín 2008.

swissinfo, Andrea Clementi, Lausana
(Traducido del italiano por Patricia Islas Züttel)

Datos clave

En China viven cerca de 1.300 millones de personas.

Las Olimpiadas -que se celebran del 8 al 24 de agosto de este 2008- han tenido una inversión aproximada de 41.000 millones de francos.

Según estimaciones, el 16% de la población china vive con un dólar por día.

Además de Pekín, otras ciudades sede de las competiciones son Quindao, Hong Kong, Shangai, Tianjin, Shenyang y Quinhuangdao.

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Museo Olímpico

El barón Pierre de Coubertin tuvo la idea de realizar un Museo Olímpico en 1915, poco después del establecimiento en Lausana del Comité Internacional Olímpico (COI). El museo debía encarnar los ideales del movimiento olímpico.

Después de asumir la presidencia del COI en 1980, el español Juan Antonio Samaranch concretó el proyecto, que costó cerca de 118 millones de francos y fue financiado por una larga lista de donadores. Fue inaugurado en 1993 en Ouchy, barrio de Lausana, a orillas del lago Leman.

Unas 2.600.000 de personas han visitado el museo. En 2007, de los cerca de 181.000 visitantes, el 67% provino de Europa.

En 1995, el Consejo de Europa designó a esta institución como 'Museo Europeo del Año'.

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