Violencia y crisis económica «siguen afectando a los sirios» pese a transición, según HRW
El Cairo, 4 feb (EFE).- Los «graves retos económicos y humanitarios» relacionados con los continuos desplazamientos y el sostenimiento de la violencia sectaria en Siria, «siguen afectando a los sirios mientras su país trata de reconstruirse y trazar un nuevo futuro», afirma Human Rights Watch (HRW) en su informe anual publicado este miércoles.
En el año 2025 «más del 90 % de sirios vivían por debajo del umbral de la pobreza» y «aproximadamente 14,5 millones de personas, más de la mitad de la población, tenían dificultades para acceder a una alimentación adecuada», alerta el texto.
«Más de 12 años de guerra han devastado la infraestructura civil, lo que ha afectado gravemente el acceso a vivienda, atención médica, electricidad, educación, transporte público, agua y saneamiento», explicó HRW, lo que se agrava aún más por la escasez de combustible y el aumento de precio de los alimentos.
La transición política iniciada por una parte de la oposición siria tras la caída del régimen de Bachar al Asad en diciembre de 2024, se vio marcada durante su primer año por «las masacres» de civiles de las minorías alauita y drusa en marzo y julio respectivamente, asegura HRW.
La organización indica que las acciones de «las fuerzas gubernamentales, los grupos armados afiliados y los voluntarios armados» contra los aluitas en marzo de 2025 , que se saldaron con la muerte de más de 1.400 personas, «podrían constituir crímenes de guerra» según la ONU.
Aunque el informe reconoce que durante el año pasado «las autoridades de transición de Siria manifestaron su intención de avanzar en la rendición de cuentas por los delitos graves» y en mayo se establecieron dos nuevos órganos de justicia, desde HRW se destaca la falta de transparencia en su actividad y la ausencia de permisos a los mecanismos independientes para «establecer operaciones dentro del país».
HRW también acusa a la alianza armada liderada por kurdos Fuerzas de Siria Democrática (FSD) de restringir la libertad de expresión en sus territorios al norte y este del país, y «llevar a cabo detenciones arbitrarias» sin garantías procesales, entre ellas las de «más de 40.000 personas acusadas de pertenecer al Estado Islámico» que fueron recluidas «en condiciones degradantes en los campos de Al Hol y Roj».
Además, HRW señala a las milicias proturcas asociadas a la oposición que combatieron a las FSD junto al Gobierno sirio,afirmó haber documentado las «detenciones, maltratos y extorsiones» contra civiles cometidas por los antiguos combatientes proturcos en el norte de Siria y denunciaron que algunos de sus comandantes «implicados en abusos cometidos en el pasado» ocupan ahora «puestos influyentes en el nuevo Ejército sirio».
El informe recuerda que las fuerzas israelíes que ocupan los Altos del Golán -desde 1967- y buena parte de su zona desmilitarizada -desde diciembre de 2024- también «cometieron diversos abusos contra los residentes» de la región, así como «crímenes de guerra» al provocar desplazamientos forzosos.
La situación del país está dificultando notablemente el retorno de los más de 7 millones de desplazados internos y de los 4,5 millones de refugiados sirios en el exterior, a los que países como Turquía y Líbano están «deportando de forma sumaria», denunció HRW.
A pesar de todo, la organización humanitaria destacó que para octubre de 2025 habían regresado a Siria alrededor de medio millón de refugiados, según la Organización Internacional para las Migraciones. EFE
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