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"La neutralidad activa no es un concepto nuevo"




Según Edouard Brunner, la neutralidad activa que defiende Micheline Calmy-Rey en la guerra en Líbano se inscribe en la continuidad de la diplomacia suiza.

El ex diplomático helvético estima, por el contrario, que en la definición de la neutralidad debe tomarse en cuenta la nueva situación estratégica que enfrenta a Estados con grupos armados.

Los ataques israelíes en Líbano destinados a neutralizar a Hezbolá han relanzado en Suiza el debate sobre la neutralidad. El último episodio es una entrevista con la ministra de Asuntos Exteriores, aparecida este miércoles (02.08.) en el diario ginebrino 'Le Temps'.

Micheline Calmy-Rey defiende un ejercicio activo de la neutralidad, basado en los Convenios de Ginebra de los que Suiza es depositaria.

"En caso de una violación de estos Convenios es nuestro deber, en calidad de país depositario - e insisto, un deber - denunciar la trasgresión", afirma la jefa de la diplomacia helvética.

En la misma entrevista, Micheline Calmy-Rey señala que la guerra en Líbano constituye un conflicto entre dos Estados. Un punto de vista que no compartió el resto del Consejo Federal (gobierno suizo) durante la reunión extraordinaria que celebró el pasado 26 de julio. En esa reunión de crisis el gabinete pidió al Ministerio de Asuntos Exteriores que elabore un informe sobre la aplicación del principio de neutralidad en el contexto del conflicto en Oriente Medio.

Edouard Brunner, antiguo diplomático suizo y gran conocedor de Oriente Medio, responde a las preguntas de swissinfo.

swissinfo: ¿La neutralidad activa que propugna la ministra de Exteriores Micheline Calmy-Rey representa una ruptura respecto al pasado?

Edouard Brunner: La neutralidad activa no es un concepto nuevo. Suiza siempre ha defendido una política exterior activa y solidaria. Durante la Guerra Fría, Suiza tomó posición sobre ciertos acontecimientos y condenó algunos de ellos como las invasiones soviéticas de Hungría, Checoslovaquia o Afganistán.

La diplomacia helvética también condenó regímenes como el del 'apartheid' en Sudáfrica y, sin embargo, esas tomas de posición jamás estuvieron en contra de la neutralidad.

swissinfo: ¿El debate actual sobre la neutralidad es una mera discusión formal o una cuestión de fondo?

E.B.: Tengo la impresión de que la mayoría del gobierno suizo prefiere expresarse menos sobre una cuestión delicada como es Oriente Medio. Me parece que el Ministerio suizo de Asuntos Exteriores no se ha manifestado sobre el conflicto, sino sobre el respeto o no respeto del derecho internacional humanitario, que está definido en los Convenios de Ginebra.

En este punto no concreto se puede hablar de neutralidad. Suiza es el país depositario de esos Convenios y, por ende, tiene derecho a manifestarse al respecto.

swissinfo: El actual debate sobre la neutralidad enfrenta a quienes consideran que se trata de un conflicto entre dos Estados y a quienes opinan que estamos frente a una guerra asimétrica entre un Estado y un grupo armado. ¿Cuál es su opinión?

E.B.: Esta guerra no es una guerra entre dos Estados. No opone, por tanto, a Líbano e Israel, sino a Israel y Hezbolá. Hoy ya no hay prácticamente conflictos interestatales. Estos han sido reemplazados por guerras que enfrentan a fuerzas gubernamentales y a movimientos insurgentes, secesionistas o terroristas.

swissinfo: ¿Requiere esta evolución una redefinición del marco jurídico del concepto de neutralidad?

E.B.: En efecto, es evidente que requiere una adaptación. Nos encontramos frente a conflictos donde ya no son los Estados quienes se combaten, donde nadie declara oficialmente la guerra. Me refiero a las guerras civiles en Sri Lanka, Colombia, al conflicto iraquí, a la situación en Afganistán o en Chechenia. La guerra entre Israel y Hezbolá se inscribe en este nuevo contexto.

Suiza, no obstante, ha declarado que los beligerantes – Estado o milicias – deben en cualquier caso respetar el derecho humanitario.

swissinfo. ¿El debate en curso no tiene entonces razón de ser?

E.B.: Las críticas se desencadenaron cuando el Ministerio de Asuntos Exteriores dio la impresión de juzgar solamente a una de las partes en cuestión, o sea, a Israel y no a Hezbolá. No cabe duda que esto explica la postura que adoptó el gobierno la semana pasada.

Pero Suiza no puede permanecer insensible frente a esta guerra, frente a la suerte de los centenares de libaneses que han perdido la vida. También tiene que preocuparse por la población israelí que padece los bombardeos de Hezbolá.

Al inicio del conflicto, la posición suiza no fue equilibrada – y no hay que atribuir la responsabilidad a Micheline Calmy-Rey, sino a su portavoz – y por esta razón, la neutralidad se ha convertido en un tema candente de la crónica política.

Entrevista swissinfo: Frédéric Burnand
(Traducción del francés: Belén Couceiro)

Datos clave

Edouard Brunner, diplomático jubilado, nació en 1932 en Berna.
Licenciado en Derecho por la Universidad de Ginebra, entró en el Ministerio suizo de Asuntos Exteriores en 1956. Entre otros, ocupó el cargo de secretario de Estado y de embajador en Washington, París y ante la ONU.
En 1991, Edouard Brunner fue nombrado representante especial de Naciones Unidas para Oriente Medio. Posteriormente, asumió la función de enviado especial del secretario general de la ONU para Georgia y Abjasia.
Desde su jubilación del Ministerio en 1997, sigue activamente los acontecimientos en el mundo y en 2002 publicó sus memorias bajo el título 'Lambris Dorés e Coulisses'.

Neutralidad

La neutralidad suiza fue adoptada el 20 de noviembre de 1815 por los Estados signatarios del Congreso de Viena.

En la comunidad internacional, la neutralidad implica la no participación de un Estado en un conflicto armado entre otros dos Estados.

Tres elementos caracterizan la neutralidad suiza: fue adoptada libremente, es permanente y armada.



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