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Basilea busca su hueco en el nuevo orden mundial farmacéutico

Vista aérea de Basilea
A la derecha de la imagen, las torres de Roche y el pabellón con cúpula de Novartis, a la izquierda. Stefan Bohrer / Keystone

La ciudad suiza de Basilea sigue siendo uno de los grandes centros farmacéuticos de Europa. La inteligencia artificial (IA), la geopolítica, los nuevos competidores y los cambios en los patrones de inversión, sin embargo, le están obligando a luchar con más ahínco si cabe para mantener su lugar en el sector.

Pocas ciudades del mundo tienen una identidad tan estrechamente ligada a un sector como Basilea y la industria farmacéutica. Roche y Novartis, dos de los mayores fabricantes de medicamentos del mundo, dominan el paisaje de la ciudad: las torres blancas en forma de escalera de Roche y el campus de Novartis se ven al cruzar cualquiera de los puentes de la ciudad.

Sus orígenesEnlace externo en la zona se remontan a hace casi dos siglos. Una historia que comenzó con los colorantes químicos para el sector textil, evolucionó hacia la producción de pastillas, jarabes e inyecciones y se centra ahora en las terapias génicas y celulares.

«Basilea tiene una larga tradición de acoger nuevas ideas y personas. Eso la ha convertido en un lugar que fomenta la innovación», explica Maria Luisa Brooke, guía turística de Basel Tourism.

Esta historia es una bendición y una carga, al mismo tiempo. La industria ha enriquecido a la región enormemente. El PIB per cápitaEnlace externo del cantón de Basilea-Ciudad es de 204.070 francos (250.000 dólares). Bastante más alto que los 93.450 francos del conjunto de SuizaEnlace externo. Los salarios y los ingresos por el impuesto de sociedades del cantón están entre los más altos del país alpino. Solo Basilea-Ciudad generaEnlace externo alrededor del 36 % de las exportaciones suizas; la gran mayoría, productos farmacéuticos.

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Esta dependencia, sin embargo, es también una vulnerabilidad. Las ciudades que se han construido en torno a industrias tradicionales suelen tener dificultades para sobrevivir a los cambios tecnológicos radicales. La industria farmacéutica —a nivel mundial— se encuentra en un punto de inflexión. La IA está transformando el descubrimiento de fármacos, los tratamientos se están personalizando, el talento se mueve a escala global y nuevos actores, como China, están desarrollando medicamentos de forma más rápida y barata. La industria farmacéutica es una cuestión de seguridad nacional cada vez para más Gobiernos; por lo que invierten grandes cantidades en potenciar la industria local y crear competencia para los centros ya consolidados.

«En los dos últimos años se han producido enormes cambios impulsados por transformaciones geopolíticas radicales», afirma Joanne Henderson, directora de la división de ciencias de la vida en Europa de la empresa inmobiliaria global CBRE, que elabora un informe sobre los centros de ciencias de la vidaEnlace externo. «Eso está llevando a las empresas farmacéuticas a replantearse sus redes de fabricación, suministro y distribución de manera masiva, así como dónde invierten en I+D».

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Basilea ya no es uno de los pocos centros farmacéuticos. Como rivales bien consolidados aparecen Boston, Cambridge (en el Reino Unido) y Leiden (en los Países Bajos), mientras que nuevos competidores —como Madrid, Suzhou (en China) y Raleigh (en Carolina del Norte, Estados Unidos)— pugnan con universidades de primer nivel e incentivos gubernamentales por la inversión farmacéutica.

Entonces, ¿qué pasa con Basilea? ¿Podrá mantener su ventaja competitiva?

Ubicada en el cantón de Basilea-Ciudad (205.000 habitantes), es —co 180.000 habitantes— la tercera ciudad más grande de Suiza.

El área metropolitana de Basilea en su conjunto abarca partes de los cantones de Argovia y Solothurn, además de regiones fronterizas con Francia y Alemania. Basel Area Business & Innovation actúa en nombre de los tres cantones de Basilea-Ciudad, Basilea-Campiña y Jura.

Un periodo de renovación y mejora

Durante más de una década estas cuestiones han ocupado a Christof Klöpper, director de Basel Area Business and Innovation, la agencia de promoción económica de la región.

A principios de siglo con el auge de la biotecnología —que utiliza células vivas para desarrollar nuevos medicamentos— el sector experimentó un cambio radical a nivel mundial. Para impulsar los ingresos de las grandes empresas, según Klöpper, ya no bastaba con la innovación interna.

De la fusión entre Ciba-Geigy y Sandoz acababa de surgir Novartis para convertirse en una de las mayores empresas farmacéuticas del mundo. Tanto Novartis como Roche tenían medicamentos superventas y estaban invirtiendo miles de millones en modernos campus y rascacielos en Basilea.

Pero, a medida que ambas empresas se fueron expandiendo a nivel mundial en busca de los últimos avances biotecnológicos, la inquietud se fue apoderando de ambas.

En 1990, Roche adquirió una participación mayoritaria en Genentech, empresa pionera en biotecnología con sede en San Francisco (Estados Unidos). Esta operación histórica se completó en 2009 con la compra de las acciones restantes. Mientras tanto, en 2003, Novartis en lugar de Basilea eligió Cambridge (Massachusetts) como sede mundial de su motor de descubrimiento de fármacos en fase inicial.

En palabras de Klöpper, el mensaje que estas medidas transmitieron es que «las dos grandes empresas ya no harían todo aquí, en Basilea. Nos dimos cuenta de que, si no intentábamos fomentar activamente la innovación aquí, las grandes empresas se irían a otra parte».

Boston se convirtió en el modelo que Basilea debía seguir. Su combinación de investigación universitaria, centros de empresas emergentes y financiación de capital riesgo desencadenó una ola de inversión preventiva en Basilea. Así, durante la última década, para crear un ecosistema similar al de Boston, los gobiernos cantonales y los inversores privados han invertido miles de millones en parques de innovación regionales.

La expansión continúa. En el vecino cantón de Basilea-Campiña en 2022 se inauguró un parque de innovación nacional con una superficie equivalente a ocho campos de fútbol. Y se prevé que en los próximos cinco años duplique su tamaño con nuevas instalaciones de laboratorio, espacios de trabajo e institutos de investigación.

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El cantón también ha reforzado la financiación de capital riesgo a través de incubadoras de empresas emergentes y programas de aceleración, como BaseLaunch y DayOne. La primera ha respaldado a más de 30 empresas biotecnológicas que, desde 2017, han recaudado una financiación adicional por un valor aproximado de 1.000 millones de francos. El fin es impulsar empresas que con el tiempo se conviertan en objetivo de adquisición para los gigantes del sector.

Basilea-Ciudad —al igual que muchos cantones suizos— lleva años ofreciendo incentivos fiscales para la I+D, pero en 2025 su población aprobó una nueva medida de estímuloEnlace externo. Un nuevo tipo mínimo de impuesto de sociedades de la OCDE generó superávit en el cantón. Y a raíz de esto, cada año, el cantón destina entre 150 y 500 millones de francos a un programa de incentivos a la innovaciónEnlace externo que ofrece desgravaciones de hasta el 25 % sobre los salarios de I+D y la amortización de equipos, así como un descuento del 10 % sobre el coste de los ensayos clínicos en Suiza. También destina 15 millones de francos anuales a proyectos colaborativos entre el ámbito académico y el industrial.

Estos incentivos podrían ayudar a que Basilea compita con regiones que ofrecen grandes subvenciones directas. «La capacidad de atraer a empresas emergentes depende del ecosistema que se cree», apunta Angela De Martini, vicepresidenta de ciencias de la vida de la consultora Charles River Associates, con sede en Basilea. «Si no se les ofrecen los incentivos adecuados, no dudan en trasladarse».

Basilea tampoco se limita a esperar a que las empresas llamen a su puerta. Klöpper y otros líderes locales se han convertido en promotores activos. Organizan y asisten a innumerables encuentros para atraer a empresas extranjeras y que se instalen en la zona. De hecho, en la zona de Basilea en 2025 se celebraron más de 100 eventos relacionados con la salud y la biotecnología.

Resultados visibles

La estrategia parece estar dando sus frutos. En la zona ahora hay 800 empresas de ciencias de la vida, frente a las 600 de hace una década, según Klöpper que también dice que el éxito se mide más por la calidad que por la cantidad. Y como ejemplo cita la empresa biotecnológica estadounidense Revolution Medicines, que en 2025 estableció una filial en Basilea y recientemente ha sido noticia por el prometedor fármaco candidato contra el cáncer de páncreas Daraxonrasib. También se han establecido en la zona varias empresas chinas, como BeOne Medicines.

En las clasificaciones internacionales Basilea obtiene una puntuación muy alta, incluso frente a rivales más grandes y de menor coste. En el informe de referencia de 2026Enlace externo sobre clústeres de ciencias de la vida que elabora la empresa JLL la región pasó de ser un centro consolidado de nivel 2 a convertirse en un centro líder mundial de nivel 1.

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Para George Beaton, director de investigación en ciencias de la vida de la citada consultora inmobiliaria JLL, «se debe realmente al rendimiento reciente del capital riesgo y al dinamismo del ecosistema. Si nos fijamos en los centros de fabricación de alta calidad, Basilea en términos absolutos no lidera, pero si lo analizamos per cápita, ocupa el primer puesto».

En 2025, las empresas emergentes del cantón de Basilea-Ciudad atrajeronEnlace externo una cifra récord de 572,3 millones de francos; a las ciencias de la vida se destinó el 95 %. A principios de 2025, la empresa BioVersys, con sede en Basilea, recaudó 80 millones de francos en la bolsa suiza SIX, lo que supuso la mayor salida a bolsa del sector biotecnológicoEnlace externo en Europa en los últimos cinco años. Eso ocurre en un momento en el que otros centros europeos han registrado una caída de la financiación. En 2025 la financiación de capital riesgoEnlace externo para las empresas biotecnológicas del Reino Unido cayó un 13,2 %, hasta los 1.800 millones de libras esterlinas (1.960 millones de francos).

La gran concentración de talento en Basilea también sigue siendo uno de sus principales atractivos. En la región más de 33.000 personas trabajanEnlace externo en el sector de las ciencias de la vida, lo que supone alrededor del 7,2 % de la población activa. Henderson indica que la experiencia de Basilea abarca toda la cadena de valor —aspectos comerciales, normativos, de fijación de precios y de acceso al mercado—, lo que genera una experiencia global que no puede construirse de la noche a la mañana.

Este talento se ve respaldado por la excepcional calidad de vida de la ciudad, un activo fundamental ahora que las empresas farmacéuticas compiten por el personal con las tecnológicas, añade De Martini.

La presión geopolítica pesa sobre Basilea

La pregunta del millón —ahora que gigantes como Roche y Novartis se enfrentan a una cada vez mayor presión geopolítica para invertir en otros lugares— es si todas las ventajas e inversiones son suficientes. Las personas con las que ha hablado Swissinfo han señalado que, Basilea —aunque es mucho más que las grandes empresas farmacéuticas— sigue necesitando de ellas para seguir siendo un centro farmacéutico líder.

Para evitar los aranceles impuestos por el presidente Donald Trump, Roche y Novartis acordaron invertir en Estados Unidos 73.000 millones de dólares (58.000 millones de francos) durante los próximos cinco años con el objetivo de fabricar todos los medicamentos clave en territorio estadounidense. Estados Unidos, que representa alrededor de la mitad de las ventas globales de Roche, tiene una influencia enorme. Suiza, por su parte, con solo 9 millones de habitantes, representa menos del 2 %.  

Las empresas también están invirtiendo fuertemente en China, ya que este país se está convirtiendo en una fuente de innovación importante. La proporción de medicamentos en fase de desarrollo en China aumentó del 18 % en 2021 a más del 30 % en 2026. La cuota de Suiza, en comparación, se mantiene estancada en algo menos del 7 %.

Además, las órdenes de Trump de equiparar los precios de los medicamentos en EE. UU. con los de países comparables —Suiza incluido— han agravado las tensiones entre la industria y las autoridades sanitarias suizas, que intentan frenar los costes sanitarios nacionales. Apenas unos días después de que EE. UU. iniciara una investigación formal para determinar si Alemania está pagando de menos por los medicamentos innovadores, en junio, el director general de la asociación suiza de la industria farmacéutica, René Buholzer, advirtióEnlace externo de que Suiza es un posible objetivo de una investigación comercial de EE. UU. sobre cómo se fijan los precios y el reembolso de los medicamentos.

Para contrarrestar estos obstáculos macroeconómicos Basilea tiene un margen de actuación limitado; la labor más ardua debe recaer en el Gobierno federal de Berna.

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El director general de Roche, Thomas Schinecker, no se anduvo con rodeos en el Swiss Biotech Day celebrado en mayo en Basilea. «Ya no existen muchas de las cualidades clave que en el pasado hicieron fuerte a Suiza. El peligro está en dormirse en los laureles. El éxito pasado no es necesariamente un buen indicador del éxito futuro», declaró ante una audiencia de ejecutivos.

Las inquietudes del sector están empezando a hacerse notar a nivel nacional. El Parlamento federal recientemente ha aprobado una mociónEnlace externo en la que la diputada de Basilea Eva Herzog pedía una estrategia farmacéutica nacional. El Gobierno suizo, por su parte, ha convocado un grupo de trabajoEnlace externo para debatir mejores condiciones marco para el sector.  

«Basilea siempre ha demostrado que cuando el mundo cambia puede evolucionar. La ciudad sabe que, si se cuenta con una buena concentración de competencias, pueden surgir nuevas ideas», defiende Brooke, la guía turística de Basel Tourism.

Artículo editado por Nerys Avery; y adaptado al español por Lupe Calvo. Revisado por Carla Wolff.

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