The Swiss voice in the world since 1935
Historias principales
Swiss democracy

Por qué Suiza aún no está preparada para afrontar las olas de calor

Imagen tomada con una cámara térmica en la que se ve a varias personas caminando por una plaza
Imagen captada por una cámara térmica en la que se ven personas en la plaza Paradeplatz de Zúrich, el 30 de julio de 2026. El azul indica las temperaturas más bajas, el rojo las más altas y el blanco señala las temperaturas máximas. Keystone / Gaetan Bally

Alertas por calor, campañas de sensibilización y refugios climáticos: varias ciudades suizas han reforzado las medidas para hacer frente a las olas de calor. Sin embargo, sigue faltando una estrategia nacional para proteger a la población de unos veranos cada vez más calurosos.

«Puede parecer paradójico, pero el calor me afecta más en Suiza que en España», afirma Ana Maria Vicedo CabreraEnlace externo, epidemióloga ambiental y profesora de la Universidad de Berna. La investigadora española estudia los efectos del cambio climático en la salud humana. «En España hace mucho más calor que en Suiza, pero estamos acostumbrados a convivir con estas condiciones. En Suiza todavía no nos hemos adaptado», explica a Swissinfo.

Este verano es probablemente el más caluroso registrado hasta ahora en Suiza. Las temperaturas diarias han superado entre 5 y 10 °C la media de varios años. En distintos puntos del país, los termómetros han rozado los 40 °C y las alertas por calor se han prolongado durante semanas. En Lugano, en el sur de Suiza, se han registrado 49 noches tropicales —aquellas en las que la temperatura no baja de los 20 °C—, un récord desde 1865.

Varias ciudades suizas han introducido medidas para proteger del calor a las personas más vulnerables, especialmente a las de mayor edad. Estas iniciativas van desde campañas de sensibilización hasta refugios climáticos. Hoy, el calor ya no se considera únicamente un fenómeno meteorológico, sino también un problema de salud pública, señala Vicedo Cabrera.

Sin embargo, la protección frente a los efectos del calor en Suiza sigue siendo «insuficiente», sostiene la experta. Las medidas varían considerablemente de una ciudad a otra, no existe una estrategia coordinada a escala nacional y algunos grupos de riesgo siguen quedando en gran medida al margen de las medidas de prevención.

«Antes se percibía el calor como un problema limitado a unos pocos días al año y a unos pocos cantones. Hoy ya no es así: los efectos de las olas de calor se hacen sentir, directa o indirectamente, en todo el país», afirma Vicedo Cabrera.

>> El calor extremo no solo afecta a las personas:

Mostrar más
termómetro que marca 36 grados

Mostrar más

Adaptación climática

El calor extremo afecta el transporte, la calidad del agua o las cosechas

Este contenido fue publicado en Las altas temperaturas y las olas de calor prolongadas implican riesgos para la salud y el medioambiente. Tienen, además, toda una serie de efectos menos conocidos, aunque relevantes.

leer más El calor extremo afecta el transporte, la calidad del agua o las cosechas

Piscinas gratuitas y un mapa con bancos a la sombra

El cantón del Tesino y la ciudad de Ginebra fueron los primeros lugares de Suiza en dotarse de herramientas y planes de acción contra el calor, en 2004 y 2007, respectivamente. Estas estrategias incluyen un sistema de alerta temprana, la coordinación entre los servicios sociales y sanitarios y el acceso a lugares frescos, como zonas verdes y centros comerciales climatizados.

Las altas temperaturas pueden provocar agotamiento y golpes de calor, deshidratación y agravamiento de diversas enfermedades y, en los casos más graves, causar la muerte. Las personas mayores, quienes padecen enfermedades crónicas, las embarazadas y los niños pequeños son especialmente vulnerables.

En Ginebra, las personas mayores de 65 años pueden acceder gratuitamente a dos piscinas municipales por las mañanas y a tres salas de cine climatizadas por las tardes durante los días de más calor. Unas 8.600 personas se beneficiaron de estas iniciativas entre el 18 de junio y el 5 de agosto.

Una persona sentada en un banco entre zonas verdes junto a la carretera
Espacios verdes en lugar de aparcamientos: una medida de adaptación al calor en la ciudad de Ginebra. Keystone / Martial Trezzini

La eficacia de estas medidas para la salud pública todavía está siendo evaluada, explica Vicedo Cabrera. No obstante, considera especialmente interesante la idea de habilitar refugios climáticos en Suiza, donde la mayoría de las viviendas no dispone de aire acondicionado ni está adecuadamente aislada para protegerse del calor.

Estos espacios ofrecen además la posibilidad de fomentar los encuentros y las relaciones sociales, un aspecto nada desdeñable en un contexto de olas de calor cada vez más prolongadas.

«No se puede pedir a las personas mayores que permanezcan encerradas en casa durante cinco o seis días seguidos. Tienen que poder hacer la compra, mantener sus relaciones sociales y hacer ejercicio; de lo contrario, su estado de salud puede empeorar», afirma la experta.

Para la investigadora, es fundamental ofrecer alternativas concretas y no limitarse a las recomendaciones habituales de evitar la actividad física durante las horas de más calor o beber suficiente agua.

En los últimos años, otras autoridades cantonales y municipales también han reforzado las medidas contra el calorEnlace externo. Berna y Lucerna ofrecen contacto diario con las personas mayores durante las olas de calor, mientras que Zúrich proporciona asistencia gratuita a domicilio. Neuchâtel, por su parte, ha elaborado este verano un mapaEnlace externo con los bancos situados a la sombra.

Críticas a la protección frente al calor en Suiza

Las ciudades suizas están tomando medidas para hacer frente al calor, pero siguen rezagadas respecto a ciudades como París, Barcelona y otras localidades de Estados Unidos, afirma Vicedo Cabrera. La capital francesa, por ejemplo, se prepara para un escenario extremo, el de un «París a 50 °CEnlace externo», mediante una red de espacios frescos accesibles a la población, más vegetación y agua en los espacios públicos y una planificación urbana destinada a limitar el efecto de las islas de calor.

Eleni Myrivili, responsable de las Naciones Unidas para la lucha contra el calor, ha criticado recientemente la insuficiente adaptación de Suiza al calentamiento del clima. En una entrevista con Schweiz am WochenendeEnlace externo, afirmó que un país como Suiza debería contar con sistemas de protección mucho más sólidos para los grupos vulnerables y que las muertes atribuidas al calor registradas al comienzo del verano —unas 200Enlace externo— podrían haberse evitado.

A su juicio, no basta con emitir alertas: hay que asegurarse de que la información llegue a las personas mayores que viven solas y de que existan redes de apoyo capaces de ponerse en contacto con ellas, ayudarlas y acompañarlas a lugares más frescos. «Tenemos que ser más ambiciosos a la hora de aplicar medidas más avanzadas, capaces de reducir o mitigar la exposición al calor», coincide Ana Maria Vicedo Cabrera.

La primera ola de calor intenso de este verano coincidió con un aumento de la mortalidad entre las personas mayores en Suiza, según datos provisionales de la Oficina Federal de Estadística. Entre el 22 y el 28 de junio, el número de muertes —unas 200— fue aproximadamente un 15% superior al previsto para ese periodo del año.

Sin embargo, no es posible atribuir directamente estas muertes al calor. Para conocer las causas reales de los fallecimientos y confirmar la relación con las altas temperaturas habrá que esperar probablemente hasta 2028, cuando estén disponibles los resultados de los análisis epidemiológicos. En el verano de 2015, el exceso de mortalidad se situó en torno al 18%.

Un estudio dirigido por Ana Maria Vicedo Cabrera estima que, entre junio y agosto de 2022, uno de los años más calurosos registrados en Suiza, las temperaturas extremas provocaron 623 muertes en el país. De ellas, 370 podrían haberse evitado si no hubiera existido el cambio climático provocado por la actividad humana.

En el resto de Europa, el calor también ha tenido graves consecuencias sobre la mortalidad. Según datos provisionales difundidos por The GuardianEnlace externo, las cuatro olas de calor de este verano han provocado al menos 35.000 muertes. Solo en Alemania, Francia y España se habrían producido más de 25.000 fallecimientos atribuibles a las altas temperaturas.

Según la Organización Mundial de la Salud, la mortalidad relacionada con el calor en Europa ha aumentado un 30% en los últimos veinte años.

No hay que olvidar a las personas con trastornos mentales

Para Vicedo Cabrera, también es necesario prestar más atención a grupos vulnerables que hasta ahora han recibido poca consideración en las estrategias de prevención, como las personas con trastornos mentales. En el marco de un proyecto de investigación financiado por la aseguradora La Mobilière, su equipo trabaja en la elaboración de recomendaciones y directrices específicas para mejorar la protección de este colectivoEnlace externo durante las olas de calor.

Un estudioEnlace externo realizado en el cantón de Berna demuestra que, a medida que aumentan las temperaturas, crece significativamente el riesgo de hospitalización de las personas con problemas de salud mental. También existe una relación entre el calor y el aumento de los suicidiosEnlace externo.

Cambiar los hábitos durante las olas de calor

La adaptación al calor afecta a toda la sociedad, y no solo a los colectivos más vulnerables, insiste Vicedo Cabrera. Será necesario revisar progresivamente algunos hábitos cotidianos: desde la forma de aislar y refrigerar los edificios hasta los desplazamientos, pasando por la organización de los horarios y las actividades durante el verano.

La experta pone como ejemplo las escuelas. En varios cantones, las clases se reanudan ya a principios de agosto, un periodo que este año coincidió con una ola de calor. «Deberíamos preguntarnos si convendría revisar el calendario escolar», afirma.

La experta también subraya la necesidad de reforzar la protección de las personas que trabajan al aire libre. En su opinión, hacen falta normas más claras para determinar cuándo y en qué condiciones pueden continuar las actividades durante las olas de calor, además de un seguimiento más estrecho del estado de salud de las personas trabajadoras más expuestas a las altas temperaturas.

El plan contra el calor de la ciudad de Ginebra, por ejemplo, prevé suspender las actividades al aire libre directamente expuestas al sol desde las 13.00 hasta la puesta de sol.

>> Más información sobre las consecuencias de las olas de calor en Suiza en el siguiente artículo de opinión:

Mostrar más

Una estrategia nacional para proteger a toda la población del calor

Actualmente, las medidas de protección frente al calor varían considerablemente de una ciudad y de un cantón a otro, en función de los recursos disponibles y de las prioridades políticas locales.

Vicedo Cabrera considera que la Confederación debe elaborar una estrategia nacional y proporcionar directrices más claras, mayores recursos y apoyo financiero para que cantones y municipios puedan desarrollar las medidas que mejor respondan a las necesidades de su población.

«Todo el mundo debería tener garantizado un nivel mínimo de protección, independientemente del lugar donde viva», afirma.

La alianza suiza «¡No más veranos a 50 gradosEnlace externo!», que reúne a unas 70 organizaciones de los ámbitos del clima, la salud, el medio ambiente y la agricultura, también reclama medidas similares. El grupo pide además abandonar rápidamente los combustibles fósiles y reducir de forma drástica las emisiones de gases de efecto invernadero en todos los sectores.

«El cambio climático no es una amenaza futura»

El calor extremo y la sequía están llamados a ocupar un lugar central también en el ámbito político. Las Cámaras Federales deberían abordar un debate urgente durante la sesión de otoño, que comienza el 14 de septiembre.

Para Vicedo Cabrera, el verano de este año debe servir como una llamada de atención. «Tenemos que aprender de lo ocurrido y reconocer claramente que el cambio climático ya no es una amenaza futura, sino una realidad a la que ya nos enfrentamos», afirma.

La investigadora pide no bajar la guardia con la llegada del otoño y el invierno. «Es importante no olvidarse del problema en cuanto bajen las temperaturas. La preparación para el próximo verano debe empezar ahora».

Mostrar más

Debate
moderado por Kristian Foss Brandt

¿Qué medidas se están tomando para proteger a la población del calor extremo en el lugar donde vive?

¿Cómo se está respondiendo a las olas de calor donde usted vive y qué lecciones podrían aplicarse en otros lugares?

31 Me gusta
27 Comentarios
Ver la discusión

Artículo editado por Gabe Bullard. Adaptado al español por Carla Wolff.

Los preferidos del público

Los más discutidos

En cumplimiento de los estándares JTI

Mostrar más: SWI swissinfo.ch, certificado por la JTI

Puede encontrar todos nuestros debates aquí y participar en las discusiones.

Si quiere iniciar una conversación sobre un tema planteado en este artículo o quiere informar de errores factuales, envíenos un correo electrónico a spanish@swissinfo.ch.

SWI swissinfo.ch - sucursal de la Sociedad Suiza de Radio y Televisión SRG SSR

SWI swissinfo.ch - sucursal de la Sociedad Suiza de Radio y Televisión SRG SSR