Suiza se prepara ante un posible aumento del precio del gas de cara al invierno
Seis meses después de que comenzara la guerra entre EE. UU. e Irán, Suiza ha evitado la escasez de combustible. Aunque, en un contexto de bajo almacenamiento en la Unión Europea (UE), el país se enfrenta a una fuerte subida del precio de la energía y a una preocupación creciente por el suministro de gas para el invierno.
Las importaciones suizas de combustible siguen estando garantizadas a pesar de que el cierre del estrecho de Ormuz sigue alterando los mercados energéticos mundiales. Ahora, la atención se desplaza de si hay suministro suficiente al aumento de los precios y al riesgo de que, este próximo invierno, el mercado europeo del gas se tense.
El suministro de combustible en Suiza sigue garantizado
Según Avenergy, la asociación suiza de importadores de combustible, la guerra no ha alterado el suministro de combustible en Suiza.
«En los últimos seis meses no ha habido ningún tipo de escasez por la guerra con Irán. El suministro siempre ha estado y sigue estando garantizado», reconoce a Swissinfo el portavoz de Avenergy, Ueli Bamert.
Antes de la guerra, el estrecho de Ormuz canalizaba en torno a una quinta parte del comercio mundial de petróleo y GNL (gas natural licuado). Suiza importa alrededor del 30% de su petróleo en forma de crudo, principalmente de Estados Unidos, Nigeria y el norte de África, mientras que la mayoría de los productos refinados, como la gasolina y el gasóleo, proceden de países de la UE.
Bamert afirma que la escasa dependencia de Suiza del crudo del Golfo ha contribuido a proteger el suministro frente al conflicto.
Como medida de protección ante posibles escaseces, el Gobierno suizo también puede recurrir a las reservas obligatoriasEnlace externo que bajo supervisión federal gestiona el sector privado. Las reservas estratégicas pueden cubrir unos cuatro meses y medio de la demanda de gasolina, gasóleo y gasóleo de calefacción, y tres meses de consumo de queroseno. Estas reservas no se han liberado en los últimos seis meses, según Bamert.
Precios más altos para el petróleo y los combustibles
Aunque los mercados petroleros se han adaptado a la pérdida de suministros de Oriente Medio, los consumidores siguen pagando más. El crudo Brent se mantiene un 25% por encima de su nivel anterior a la guerra, unos 90 dólares (72 francos suizos) por barril, mientras que en Europa los precios del gasóleo se han disparado más de un 70% desde que comenzó el conflicto.
En Suiza a finales de agosto el diéselEnlace externo costaba de media por litro 2,27 francos (2,82 dólares). Un 21% más que a finales de febrero, mientras que la gasolina sin plomo subió un 17%, hasta los 2,02 francos el litro.
Los costes del transporte de mercancías por carretera son ya un 15% más caros que hace un año y se espera que se mantengan elevados hasta finales de año, tal y como indica la Unión Internacional de Transporte por Carretera (IRU), con sede en Ginebra.
También se ha encarecido el gasóleo de calefacciónEnlace externo que utilizan alrededor del 35% de los edificios suizosEnlace externo. Los precios en abril subieron de unos 92 a 156 francos por cada 100 litros, antes de bajar ligeramente y volver a subir a finales de agosto hasta unos 140 francos.
Una situación que se ha visto agravada por la sequía estival. Los niveles bajos de agua del Rin han interrumpido el suministro de productos petrolíferos desde los puertos del Mar del Norte hasta Basilea, en el norte de Suiza, lo que ha provocado que los costes de transporte suban y, a su vez, lo hagan los precios del combustible y del gasóleo de calefacción.
La población suiza tiene ingresos elevados para los estándares europeos, y aun así destina a servicios una parte relativamente pequeña de sus ingresos.
El impacto que ha tenido en los consumidores suizos la guerra entre EE. UU. e Irán ha sido «visible, pero limitado», señala Alexander Rathke, responsable de previsiones económicas del Instituto Económico Suizo KOF.
«Hasta ahora los hogares suizos, en general, han capeado la guerra entre EE. UU. e Irán relativamente bien. La inflación se ha mantenido baja, lo que este año ha permitido que los salarios reales aumenten. La confianza de los consumidores sigue siendo cautelosa, pero desde el inicio de la guerra se ha recuperado considerablemente», ha declarado a Swissinfo.
El mercado europeo del gas, tensionado
El gas representa alrededor del 12% del consumo energético de Suiza y calienta uno de cada seis hogaresEnlace externo. Los precios han subido considerablemente desde el estallido de las hostilidades.
Los futuros holandeses del TTF —el índice de referencia para los precios del gas en Europa y Suiza— se situaban el 26 de agosto en 64 € (60 francos suizos) por megavatio-hora, lo que supone que han subido más del 130% desde principios de año.
A pesar de que los precios del gas siguen estando muy por debajo de los niveles récord registrados durante la crisis energética de 2022, Europa afronta el invierno con unas reservas inusualmente bajas. La fuerte demanda de electricidad en verano, las interrupciones en las centrales hidroeléctricas y nucleares por la sequía y los cortes de suministro han provocado que el mercado se haya contraído. El nivel medio de almacenamiento de gas de la UE a finales de agosto estaba en el 62%, muy por debajo de los niveles estacionales habituales.
Un invierno frío podría provocar que los precios suban más y hacer que las facturas de energía de los hogares aumenten.
Ben McWilliams, analista energético del centro de estudios Bruegel, no ve motivos para un «pánico excesivo».
Dijo a Euractiv que la escasez, en el peor de los casos, requeriría un «invierno con temperaturas bajas prolongadas, nuevas interrupciones imprevistas en el mercado mundial del GNL y un suministro eléctrico débil» procedente de fuentes renovables y nucleares.
La dependencia de Suiza de los mercados europeos del gas, no obstante, deja a la Confederación en una situación vulnerable si las condiciones se deterioran; en especial, si se produce un invierno más frío de lo habitual.
Las autoridades suizas se preparan para una posible escasez de gas
El país alpino depende de las importaciones de gas a través de países vecinos y de la capacidad de almacenamiento contratada en el extranjero. La mayor parte de las importaciones de gas por gasoducto de Europa proceden de Noruega y Argelia, mientras que el GNL se obtiene, en gran medida, de Estados Unidos.
En la última evaluaciónEnlace externo sobre la seguridad energética realizada el 19 de agosto, el Gobierno ha advertido de que garantizar el suministro para el próximo invierno «estaba resultando complicado». Por lo que, para supervisar la situación, junto con el sector del gas, ha creado un grupo de trabajo.
Desde 2022, los proveedores de gas suizos están obligados a garantizar en instalaciones europeas una capacidad de almacenamiento equivalente al 15% de la demanda anual del país.
Janos Kick, portavoz de la Asociación Suiza de la Industria del Gas, ha afirmado que la situación del suministro es estable, pero que cerrar el estrecho de Ormuz ha aumentado la incertidumbre en los mercados energéticos mundiales.
«El consumo de gas en invierno suele superar la cantidad disponible a corto plazo. Por eso son tan importantes las instalaciones de almacenamiento de gas, junto con las importaciones de gas. Cuanto más frío es el invierno, más importantes se vuelven», ha declarado a Swissinfo.
«Suiza sigue dependiendo de las importaciones de gas y, por lo tanto, debe estar preparada para posibles interrupciones en Europa».
El 20 de agosto, Berna anuncióEnlace externo un mecanismo de contingencia —conocido como ITA.SWAPtion.26— que permitiría a Suiza redirigir el gas que circula por el gasoducto de tránsito de Francia a Italia, en el caso de que las importaciones a través de Alemania se interrumpan. La medida —que estará en vigor entre octubre de 2026 y marzo de 2027— podría cubrir alrededor del 10% de la demanda suiza en invierno y está destinada a proteger, principalmente, a los consumidores industriales y comerciales.
Gilles Verdan, director general de Gaznat, ha indicado a la radio pública suiza RTS que este acuerdo constituye una «medida de seguridad adicional sensata» que debería contribuir a reducir el riesgo de escasez de gas en Suiza.
Verdan ha dicho, sin embargo, que el almacenamiento nacional de gas a largo plazo mejoraría la seguridad energética de Suiza, y ha destacado como medio para reducir una de las principales vulnerabilidades del país un proyecto previsto en el Alto Valais.
Artículo editado por Marc Philipp Leutennegger; adaptado al español por Lupe Calvo; y revisado por Carla Wolff.
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