¿Qué hay detrás del auge de los péptidos y por qué han cobrado tanta importancia en Suiza?
Los péptidos son un tipo de fármaco compuesto por cadenas cortas de aminoácidos cada vez más demandado en Suiza por diversas razones. Se les atribuye beneficios como facilitar la pérdida de peso, aliviar los dolores musculares, promover la longevidad o curar cánceres raros. Eso podría ser una buena noticia para Suiza, que es sede de varias de las principales empresas fabricantes de péptidos a nivel global.
El 20 de julio, el fabricante surcoreano de biofármacos por encargo Samsung Biologics anunció sus planes para adquirir a la empresa suiza PolyPeptide vía una transacción totalmente en efectivo por 1.460 millones de francos suizos (1.810 millones de dólares).
La magnitud de ese monto la convierte en la mayor operación de fusión y adquisiciónEnlace externo que haya realizado nunca una biofarmacéutica surcoreana, según información del diario Korea JoangAng Daily.
Aunque pocas personas han oído hablar de PolyPeptide, la empresa tiene más de 70 años de historia. Es una de las principales fabricantes de péptidos por encargo a nivel global. Es el tipo de fármaco que incluye las terapias con GLP-1 para perder peso y para el tratamiento de la diabetes que están en pleno auge en el mercado mundial. La plantilla laboral de PolyPeptide está formada por 1.400 personas, lo que le permite producir alrededor de un tercio de los péptidos cuya comercialización ha sido aprobada a nivel internacional.
¿Pero qué son los péptidos y que hay detrás de todo el revuelo que causan?
¿Qué son los péptidos?
Los péptidos son cadenas cortas de aminoácidos que funcionan como mensajeros temporales cuando se unen con las células. Son capaces de darle al cuerpo humano la instrucción de reparar tejidos, de relajar y de influir en el apetito. Existen más de 7.000 péptidos de origen natural en las personas y en otros organismos vivos, como la insulina o el colágeno.
Los péptidos han estado entre nosotros desde mediados de la década de 1950, por ejemplo, a través de la oxitocina que induce el parto. La insulina llegó algunos años más tarde. Actualmente, múltiples péptidos -que a menudo se administran a través de inyecciones- son usados para atender distintos problemas de salud, como cuadros de inflamación, algunos tipos de cáncer y sobre todo, para ayudar a la pérdida de peso.
Los tratamientos para adelgazar que han inundado el mercado durante los últimos años son, generalmente, medicamentos sustentados en un péptido semejante al glucagón tipo 1 (GLP-1), que imita la hormona peptídica llamada glucagón, que produce el cuerpo de forma natural. Los medicamentos con GLP-1 le dan la instrucción al páncreas de liberar insulina, al tiempo que ordenan al estómago digerir más lentamente, y al cerebro le hacen saber que debe desactivar las señales del apetito.
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Los medicamentos tipo GLP-1 están entre los más de 100 péptidos aprobadosEnlace externo por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA en inglés) de Estados Unidos, y hay al menos el doble de compuestos parecidos que están aguardando por una aprobación.
Pero existe un número mucho mayor de péptidos no aprobados, que tampoco han sido suficientemente probados, que se comercializan para tratar diversos problemas de salud, y que se venden directamente a los consumidores, ante la preocupación de la comunidad médicaEnlace externo que advierte de los riesgos que esto entraña.
La mayoría de los péptidos no autorizados son compuestos antiguos que fueron abandonados por los laboratorios porque carecían de interés médico. No han sido probados en seres humanos, o se han realizado pruebas a muy pequeña escala, así que pueden generar efectos secundarios indeseables como nauseas, retención de líquidos o un crecimiento anormal de los vasos sanguíneos.
¿Por qué son un negocio en plena bonanza?
La demanda creciente de los péptidos se debe fundamentalmente al éxito que han tenido los medicamentos basados en el GLP-1 para la pérdida de peso, los avances tecnológicos en el desarrollo de los péptidos y el florecimiento del mercado de la longevidad. El banco suizo UBS estima que unos 40 millones de personas tomarán GLP-1 en 2029, del total 44% estará en Estados Unidos. Lo que representará ventas del orden de los 126.000 millones de dólares en 2029 y tasas de crecimiento del 30% anual entre 2023 y 2029.
La comunidad de influentes de las redes sociales -especialmente los hombres- y celebridades como el creador estadounidense de podcasts Joe Rogan o la actriz Gwyneth Paltrow han dedicado parte de su tiempo a promocionar las «terapias con péptidos» para todo tipo de fines, desde el cuidado de la piel hasta una cicatrización más veloz o el crecimiento muscular.
Actualmente, decir algo como: «me acaban de realizar una artroplastia total de rodilla y estoy tomando BPC-157/TB-500/KPV» se ha vuelto cada vez más habitual en Internet, ya que los usuarios acuden a plataformas informales en donde comparte o recibe consejos relacionados con los péptidos que van a consumir, así como la mejor forma de hacerlo, ya que no existe ninguna orientación oficial en este sentido.
Los péptidos que han sido autorizados, como los GLP-1 para la pérdida de peso, solo pueden obtenerse con receta médica y adquirirse en farmacias autorizadas. Pero las cremas, polvos y pastillas elaborados a base de péptidos derivados de fuentes animales están disponibles como complementos alimenticios desde hace muchos años.
Por ahora, es ilegal que las farmacias fabriquen y vendan péptidos que son populares, pero que no están autorizados. Sin embargo, muchos tratamientos a base de péptidos no autorizados, sobre todo en el caso de las inyecciones, se comercializan por alrededor de 200 dólares al mes en Internet, o en centros de salud, bajo el argumento de que están en proceso de «investigación», lo que técnicamente está permitido en términos legales en Estados Unidos y otros países. La mayoría de estos péptidos proceden de fábricas y laboratorios que están basados en ChinaEnlace externo y se comercializan bajo una nueva marca a través de los distribuidores nacionales.
Pero esta situación podría cambiar en poco tiempo. A finales de julio, un comité que asesora a la FDA estadounidense votó porque seis péptidos que han adquirido gran popularidad sean parte de la lista de sustancias farmacéuticas que se comercializan a granel. Si la FDA acepta la propuesta del comité, las llamadas farmacias de formulación magistral estarían en capacidad de fabricar sus propios péptidos basadas en una evaluación de seguridad que ha seguido principios de rigor más laxos que los que pasan los medicamentos aprobados.
Esta potencial decisión tiene el apoyo del secretario de Salud estadounidense, Robert F. Kennedy Jr., a pesar de que ha desatado una gran oleada de críticas por parte de la comunidad científicaEnlace externo que se inquieta por la falta de datos sólidos provenientes de los ensayos clínicos.
¿Por qué esto es relevante para Suiza?
Suiza es sede de algunas de las principales empresas desarrolladoras y fabricantes de péptidos de uso terapéutico. De acuerdo con las cifrasEnlace externo disponibles, Suiza aporta más del 12% de la capacidad de fabricación de péptidos «certificados» debido preponderantemente al trabajo que realizan empresas líderes del sector como Bachem y el PolyPeptide Group.
La producción de péptidos de calidad es considerado en la industria como un proceso complejo, lo que explica que incluso dos de los principales proveedores de inyecciones para la pérdida de peso, Eli Lilly y Novo Nordisk, soliciten la fabricación por encargo a otras firmas.
Basado en Baar, en el corazón de Suiza, el PolyPeptide Group -que es producto de la escisión de la empresa farmacéutica global Ferring en 1996- ha desarrollado o producido más de 1.000 péptidos terapéuticos.
Bachem, cuya sede se encuentra en el cantón de Basilea-Campiña, tiene a su cargo una cuota aproximada de entre el 25% y el 30% del mercado terapéutico mundial, según estimaciones de UBSEnlace externo. La compañía prevé que sus ventas aumentarán entre 35% y 40% en 2026, gracias a la sólida cartera de proyectos de desarrollo de péptidos que tiene actualmente, según refieren sus resultados financieros semestrales publicados el 20 de julio.
Bachem, con más de 50 años de historia en la producción de péptidos, es una empresa que ha realizado importantes inversiones durante los últimos años con objeto de incrementar su producción. Hace poco dio a conocer los planes que tieneEnlace externo para construir una nueva planta de gran talla en Sisseln, en el cantón de Argovia, ya que firmó un acuerdo para el suministro de grandes volúmenes de péptidos aunque por el momento se desconoce el nombre de la parte compradora.
En marzo, Anne-Kathrin Stoller, directora general de Bachem, informó a los inversores que «el gran interés por los péptidos para fines metabólicos (como la obesidad) estaba reavivando el interés general por los péptidos». Las autoridades reguladoras globales ya aprobaron cuatro péptidos durante el primer semestre del 2026, el mismo número de aprobaciones que se registró en 2025.
Corden Pharma, la firma suiza que rivaliza con Bachem, canceló la construcción de una planta de producción de 500 millones de euros (465 millones de francos suizos) en el cantó de Argovia (debido al impacto de los aranceles estadounidenses, según informes periodísticosEnlace externo). Pero anunció en mayo la compra del fabricante estadounidense de péptidos AmbioPharm, que tiene un equipo de trabajo de 350 personas y cuenta con instalaciones en Shanghái y Carolina del Sur.
Aunque las principales empresas fabricantes de péptidos de Suiza no son proveedoras de las farmacias de preparación magistral, sino que se centran fundamentalmente en los péptidos para los medicamentos autorizados, es posible que el fortalecimiento de la inversión en investigación y fabricación de péptidos, en general, sea una buena noticia para las empresas suizas. Grand View Research proyectaEnlace externo que el mercado mundial de terapias con péptidos crecerá de 140.900 millones de dólares en 2025 a 294.000 millones de dólares en 2033.
¿Es posible adquirir péptidos en Suiza?
Los péptidos en polvo, las pastillas y los productos para el cuidado de la piel que se derivan de partes de animales -como el colágeno- se venden de forma completamente legal y generalizada sin necesidad de receta en muchas tiendas, farmacias y plataformas en línea de Suiza como complementos alimenticios. Pero los medicamentos peptídicos que requieren receta -utilizados para la diabetes, la pérdida de peso, determinados tipos de cáncer o trastornos hormonales- están autorizados legalmente, pero solo puede accederse a ellos a través de canales médicos autorizados.
Las farmacias solo pueden preparar péptidos recetados por personal médico y deben ser elaborados con materias primas debidamente avaladas Swissmedic, la agencias suiza de medicamentos. Aquellos fármacos patentados, como los que se utilizan para la pérdida de peso, no pueden ser preparados y la venta de péptidos como el BPC-157, que se promociona en redes sociales sin la aprobación de Swissmedic, es totalmente ilegal.
No obstante, el mercado negro de los péptidos está en auge en Suiza y en otras naciones. La gente encarga los productos vía Internet y los recibe por correo. A finales de junio, las autoridades suizas pusieron en marcha una campaña contra los péptidos importados ilegalmente, advirtiendo a la población sobre los riesgos asociados al uso de productos que no han sido aprobados todavía para el consumo humano.
Artículo editado por Virginie Mangin; y adaptado al español por Andrea Ornelas. Revisado por Carla Wolff.
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