Andy Burnham, líder laborista al tercer intento y sin pasar por las urnas
Judith Mora
Londres, 17 jul (EFE).- El veterano político británico Andy Burnham cumplió este viernes su ambición de convertirse en líder del Partido Laborista, tras dos intentos fallidos en 2010 y 2015. Como nuevo dirigente del partido, el lunes será nombrado primer ministro del Reino Unido en sustitución de Keir Starmer.
Burnham alcanza así el liderazgo al tercer intento y lo hace sin necesidad de pasar por las urnas: al ser el único aspirante fue proclamado sin votación interna. Aun así, heredará la mayoría absoluta que el laborismo obtuvo en las elecciones generales de 2024.
Con todo, el exalcalde de Mánchester, que regresó al Parlamento tras ganar un escaño en una elección parcial el 18 de junio, cuenta con un amplio respaldo entre los diputados laboristas, después de que 379 de los 403 integrantes de su grupo parlamentario avalaran su candidatura.
La atención se centra ahora en cómo configurará su Gobierno y en las prioridades que marcarán su mandato, con la descentralización del poder como eje de su proyecto político.
Carrera de fondo
Burnham, de 56 años, ya fue diputado entre 2001 y 2017, año en que dejó la Cámara de los Comunes para convertirse en alcalde del Gran Mánchester, tras ganar los primeros comicios para ese puesto en la ciudad del norte de Inglaterra, que ocupó hasta hace un mes.
Como joven parlamentario participó en los Gobiernos de los primeros ministros Tony Blair y Gordon Brown, con quien fue ministro de Cultura y Sanidad. Así pues, su debut gubernamental estuvo marcado por la doctrina del Nuevo Laborismo, que buscaba combinar liberalismo económico con objetivos de justicia social.
Fue tras la renuncia de Brown por su derrota electoral en 2010 cuando se postuló por primera vez al liderazgo laborista. Burnham terminó entonces en cuarta posición en una contienda que ganó Ed Miliband, actual ministro de Energía.
Después de la dimisión de Miliband tras otra debacle en las urnas, volvió a presentarse en 2015, pero esta vez quien se impuso fue el izquierdista Jeremy Corbyn con el 59,5 % de los votos en primera vuelta, mientras que él quedó segundo con alrededor del 19 %.
Aunque pasó un tiempo en el equipo de oposición de Corbyn, Burnham se alejó de la política nacional y fue elegido dos veces alcalde de Mánchester, donde se ganó el apodo de ‘rey del Norte’ por su defensa de una mayor autonomía y financiación para la región inglesa, especialmente durante la pandemia.
Sus años como figura del Nuevo Laborismo combinados con su posterior colaboración con Corbyn, le valieron cierta fama de indefinición política. Circula al respecto en los mentideros de Londres un chiste que dice así: Un blairista, un brownista y un corbynista entran en un bar. El camarero pregunta: ‘¿Qué tomas, Andy?’
Prioridades y equipo
Desde que quedó claro que sucedería a Starmer, Burnham ha intentado definir la que será su hoja de ruta, inspirada por lo que denomina el ‘Manchesterismo’, las medidas que tomó para potenciar el crecimiento en una de las mayores ciudades inglesas.
En su primer gran discurso tras anunciar su candidatura, Burnham propuso trasladar parte de la actividad gubernamental de Londres a Mánchester y propugnó la creación de un ‘número 10 del norte’, en referencia a la residencia oficial del primer ministro en Downing Street.
En la economía, avanzó una línea de mayor intervención estatal en sectores clave, aunque se comprometió a respetar las reglas fiscales vigentes, que establecen que el Estado solo puede endeudarse para inversión y no para gasto corriente.
En política exterior, Burnham respalda la continuidad del apoyo militar y financiero a Ucrania; sobre Gaza -uno de los temas más divisivos para el laborismo-, criticó la «naturaleza desproporcionada» de la ofensiva israelí aunque evitó calificarla de genocidio.
Quienes conocen a Andy Burnham, destacan su cercanía, su intuición política y su facilidad para desenvolverse ante las cámaras y entre los ciudadanos, un estilo muy diferente al de Starmer.
Antiguos colaboradores señalan, sin embargo, que a veces descuida los detalles, por lo que necesita rodearse de perfiles capaces de aportar mayor rigor técnico a la gestión.
La atención se centra ahora en la composición de su Ejecutivo y, en especial, en quién ocupará la cartera de Economía, un puesto clave para convertir sus promesas de transformación en políticas concretas. EFE
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