China condena nacionalización de British Steel que empaña interés inversor de sus firmas
Pekín, 17 jul (EFE).- El Ministerio chino de Comercio expresó este viernes su «profunda insatisfacción» con la nacionalización de la siderúrgica British Steel anunciada en la víspera por el Gobierno británico tras no llegar a un acuerdo con la anterior propietaria, la china Jingye, que garantizara la viabilidad de la empresa.
«British Steel llevaba años operando en pérdidas antes de ser adquirida por Jingye, que inyectó un capital significativo a la empresa, manteniendo sus operaciones y conservando los puestos de trabajo», indicó un portavoz de la cartera a través de un comunicado.
La transferencia a propiedad pública de British Steel tiene efecto inmediato y se produjo después de que el miércoles recibiera sanción real la Ley de Nacionalización de la Industria del Acero, que reconoce el interés estratégico de este sector para el Reino Unido.
Esta decisión, a juicio del ministerio, «ignora en nombre de la seguridad nacional las contribuciones significativas de Jingye a la economía y la sociedad» británicas, «socava los legítimos derechos e intereses» de la compañía china y «enfría mucho la confianza de las empresas chinas a la hora de invertir en el Reino Unido».
Además, Pekín urgió a Londres a que acate las reglas internacionales, cumpla sus obligaciones dentro del tratado bilateral de protección de inversiones y trate a las empresas británicas con participación china de forma «justa y equitativa».
«China seguirá de cerca el desarrollo (de este asunto), respaldará a sus empresas en la protección de sus derechos a través de medios legales y adoptará fuertes medidas para proteger resueltamente los intereses de las compañías chinas», agrega el comunicado.
Cuando el Gobierno británico anunció este jueves la nacionalización de British Steel, constató que el acero «desempeña un papel esencial en la economía británica», al respaldar grandes proyectos de construcción, redes de transporte, infraestructuras energéticas y la defensa.
Por ello, al no alcanzar un acuerdo con Jingye «beneficioso para el contribuyente», el Ejecutivo decidió nacionalizar British Steel, en la que ya intervino con apoyo financiero en abril de 2025 para mantener en funcionamiento los altos hornos y evitar un cierre abrupto.
La medida, aplaudida por los sindicatos británicos, se enmarca en un plan más amplio de respaldo al sector siderúrgico, con una estrategia aprobada en marzo que fijó el objetivo de que hasta el 50 % del acero utilizado en el Reino Unido sea producido en el país.
Tras el anuncio, el primer ministro británico, Keir Starmer, declaró que «British Steel forma parte del tejido» de la nación y es «un pilar de la industria británica», y sostuvo que la decisión «garantiza el futuro de la producción de acero en el Reino Unido, protege empleos cualificados y preserva una capacidad nacional vital». EFE
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