Científicos chilenos investigan por primera vez la contaminación lumínica en la Antártida
Santiago de Chile, 21 jul (EFE).- Un programa de investigación chileno estudia por primera vez los efectos integrados de la contaminación lumínica y el calentamiento global en la Antártida, ha informado este martes en un comunicado el Ministerio de Ciencia, Conocimiento, Tecnología e Innovación de Chile.
El proyecto, denominado «Disrupting polar ecosystems: light pollution may alter the ecological effects of global warming» (DIPOLE), tiene como propósito generar evidencia científica para desarrollar estrategias de conservación ambiental.
El director de DIPOLE y académico de la Universidad Andrés Bello (UNAB), José Pulgar, ha explicado que diferentes perturbaciones ecológicas «están actuando simultáneamente sobre la biodiversidad antártica, por lo que es urgente comprender cuáles son los efectos biológicos sobre el funcionamiento de estos ecosistemas australes”.
La investigación combina trabajo de campo con experimentos de laboratorio y se concentra en zonas costeras para evaluar los efectos en macroalgas, invertebrados y vertebrados marinos, entre otras especies clave para el funcionamiento de estos ecosistemas.
La contaminación lumínica se refiere al cambio de los niveles naturales de luz por el uso de iluminación artificial y sus efectos sobre ecosistemas y especies ya han sido estudiados en otros ambientes alterados, mientras que en la Antártida es un campo no explorado hasta ahora.
Para el subdirector de DIPOLE y también investigador de la UNAB, Cristián Duarte, «el desafío no es eliminar la iluminación, sino utilizarla de manera responsable e inteligente, conciliando las necesidades de las personas con la protección de los ecosistemas”.
La Antártida es una de las regiones del planeta donde la temperatura ha aumentado con mayor rapidez en las últimas décadas, en este contexto la investigación integra el calentamiento global para «generar respuestas que no se podrían predecir estudiando cada fenómeno por separado», apunta Pulgar.
«De este modo, DIPOLE aportará evidencia científica sólida que permitirá anticipar los impactos de estos estresores y que además aportará al desarrollo de políticas públicas que fortalezcan las estrategias de conservación y gestión ambiental en el marco del Sistema del Tratado Antártico”, ha añadido. EFE
jjdg/ssb/icn