“Latinoamérica es como un espejo para Europa»
La mirada a América Latina vuelve a Ginebra a través de la 24ª edición del ‘Festival FILMAR en América Latina’, que se realiza del 18 al 27 de noviembre de 2022. Entrevista con su directora, la cineasta Vania Aillon.
Siete filmes realizados o interpretados por mujeres negras cuestionan la situación de las personas afrodescendientes en América Latina, en países como Bolivia, Cuba, Haití, Colombia, Republica Dominicana y México.
Apenas un ejemplo de las 66 películas, de las cuales 25 son estrenos suizos, que forman parte del programa del festival. Para Vania Aillon, su directora, esta diversidad de asuntos resultan un reflejo claro del contexto actual en la región.
swissinfo.ch: En momentos en que la mirada de Europa está puesta en Ucrania, ¿por qué voltear hacia América Latina?
Vania Aillon: Todo está relacionado. En América del Norte tenemos a Donald Trump, que anuncia su candidatura. Y esto también tiene una influencia en todo el continente, misma que se observa con la polarización evidente en la región. La polarización tiene colores políticos hacia los extremos, izquierda o derecha, pero con el mismo olvido de las necesidades del pueblo para su sobrevivencia.
Muchas personas no llegan a final de mes con sus bajos ingresos. Entonces, el problema es cómo retomar contacto con los que deciden los pasos de un país, cómo fortalecer la democracia. El cine de autor se ocupa de esto. En FILMAR en América latina, los realizadores hablan mucho de todos estos contextos. La región es muy importante para nuestro continente. Latinoamérica es como un espejo para Europa. Muchas veces lo que sucede allá, va a suceder aquí.
Seis años después de la firma del Acuerdo de Paz entre el Gobierno y las FARC, ¿la memoria histórica es un tema en los filmes que se presentan de ese país?
En la selección de este año tenemos varias películas de cineastas que muestran cómo viven en la Colombia de hoy día, aunque también hay algunos filmes que están más relacionados con el pasado. Algunas películas se responden un poco entre ellas en una especia de diálogo sobre este camino a la paz. Un asunto que también será tema de debate con los propios realizadores.
¿Cuál es el aporte del Festival que hoy invita a sentarse en una sala de cine?
Dar cuenta de la realidad latinoamericana es nuestro objetivo, especialmente hoy, con las plataformas de transmisión en línea, con las que predomina una visión de unilateralidad. Nosotros mostramos diversidad, hablamos de cine en la sala de cine y compartimos ideas con sus realizadores y actores. Esta vez hay 19 invitados que nos visitan.
Hoy se habla mucho de democracia, y poco de derechos humanos, punto esencial de este Festival a lo largo de su historia. ¿Una señal de los tiempos?
Ambos conceptos están relacionados: creo que necesitamos lugares de democracia para defender los derechos humanos. Me doy cuenta de que, efectivamente, antes no se hablaba de cómo hacer una Constitución y poco a poco tenemos ese discurso. Estos logros son importantes para fortalecer el Estado de derecho y así defender estos derechos.
¿Por qué su interés en el cine latinoamericano? ¿Cómo llegó usted a ser la directora de este festival?
Mis padres son chilenos, son parte de esa gente que vivió el exilio. Salieron de Chile en 1974. Yo nací en Locarno, Suiza. Soy una voz de esa gente que nace fuera de su país por razones políticas. Yo hice mi carrera en el cine y así me llegó la oportunidad de dirigir este festival. Creo que esto encaja bien con mi trayectoria. Ambas circunstancias se unieron para que yo defienda este cine latinoamericano que me parece tan importante, tan bien representado en los festivales internacionales, debido a que su discurso siempre está muy conectado con el mundo. Los realizadores tienen esa preocupación de cuestionar el mundo en el que viven y así los espectadores también se cuestionan al respecto.
FILMAR Enlace externoen América Latina
El Festival presenta una selección de películas sobre la situación de los afrodescendientes en América Latina, entre las que se encuentran ‘Perejil’, de José María Cabral (República Dominicana), y Marte Um, de Gabriel Martins, el primer director negro nominado para representar a Brasil en los Óscar 2023.
El proceso de paz y reconciliación en Colombia se aborda con ‘Amparo’ de Simón Mesa Soto y ‘Del otro lado’ de Iván Guarnizo.
Además, las aspiraciones y reivindicaciones de los jóvenes están representadas en ‘Tengo sueños eléctricos’, de Valentina Maurel (Costa Rica), que obtuvo tres premios en el Festival de Locarno. ‘Mi país imaginario’, de Patricio Guzmán (Chile), y ‘Los reyes del mundo’, de Laura Mora Ortega (Colombia), filme que acaba de recibir la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián.
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