Los primeros esquís eléctricos del mundo: ¿idea brillante o todo lo contrario?
Puede parecer una broma del Día de los Inocentes, pero una empresa suiza habla muy en serio de sus esquís eléctricos: los primeros del mundo con batería. A juzgar por las primeras reacciones, conquistar a los puristas no será tarea fácil.
«La idea surgió durante la pandemia de Covid-19, cuando los remontes estaban cerrados», contó el empresario de software y tecnología Nicola Colombo a la radiotelevisión pública suiza SRFEnlace externo el año pasado, desde su taller en San Bernardino, en el sureste de Suiza. «Yo ya practicaba esquí de travesía y algunos amigos querían acompañarme. Pero, tras el primer intento, se dieron cuenta de que no estaban en forma».
Así nació la idea de crear algo que, según la start-up E-Outdoor de Colombo, hiciera este deporte «más accesible, emocionante e inclusivo, permitiendo a más personas explorar la belleza de la montaña con facilidad y disfrute».
El empresario quería trasladar al esquí de travesía -subir y bajar por zonas no señalizadas ni patrulladas- lo que la bicicleta eléctrica había hecho por el ciclismo de montaña. El resultado es E-Skimo,Enlace externo lanzado a finales de 2025 tras cuatro años de investigación y desarrollo.
«No es un telesquí bajo los pies, sino un dispositivo que reduce la fatiga y aumenta la velocidad de ascenso», explicó Colombo a SRF. La fuerza de tracción se genera mediante una piel que rota bajo el esquí, impulsada por un motor eléctrico. Los dos motores se activan con botones en los bastones que, en un abrir y cerrar de ojos, ponen en movimiento las pieles.
Todo el sistema está controlado por inteligencia artificial, que coordina la información sobre la posición de los esquís. Una vez en la cima, el equipo (2,8 kg por esquí) se desacopla y se guarda en una mochila antes de emprender el descenso.
E-Outdoor afirma que E-Skimo reduce el esfuerzo físico hasta en un 30% y aumenta la velocidad de ascenso hasta en un 80%. La batería tiene una autonomía de unas tres horas, y la carga completa requiere aproximadamente el mismo tiempo. ¿El precio? El paquete E-SkimoEnlace externo cuesta CHF 4.500 (5.850 dólares). En comparación, unos esquís de travesía convencionales rondan los CHF 500 (CHF= francos suizos).
¿Quién compra estos esquís?
En cuanto al público al que apunta esta innovación, Colombo señala que el sistema «no está pensado para travesías técnicamente exigentes, sino para recorridos sencillos en entornos seguros, como rutas señalizadas donde se puede salir entre dos y cuatro horas a intensidad moderada y alcanzar un refugio o un puerto de montaña antes de disfrutar de un descenso relajado».
Indicó que este tipo de rutas señalizadas existen, por ejemplo, en algunas zonas de esquí del Valais o en los Grisones, en torno a los remontes. Allí se preparan itinerarios seguros de ascenso, claramente delimitados, y el descenso puede realizarse tranquilamente por las pistas, añadió.
Quienes han desarrollado E-Skimo afirman que el producto también tiene un gran potencial fuera de la región alpina, por ejemplo, en Escandinavia o en América del Norte.
La revista económica suiza Bilanz informó a principios de febreroEnlace externo que se habían puesto en el mercado 100 pares de E-Skimo y que 25 se vendieron de inmediato. Los emprendedores esperaban atraer a principiantes del esquí de travesía, pero el comprador típico resulta ser un hombre de unos 60 años, con larga experiencia en esta disciplina: busca simplemente un poco de ayuda para subir a medida que envejece.
Según Bilanz, los ejércitos italiano y francés también se han sumado a las pruebas. E-Skimo ofrece ensayos privados en «centros experimentales» ubicados en St. Moritz y San Bernardino (cantón de los Grisones) y en Verbier (cantón del Valais), en Suiza, así como en Sansicario, en la región italiana del Piamonte.
Impacto ambiental y seguridad: las dudas que genera la innovación
Sin embargo, los esquís eléctricos no están exentos de controversia. En particular, muchas personas han expresado preocupaciones medioambientales por una posible «invasión» de la montaña, así como por cuestiones relacionadas con la seguridad y el riesgo de subestimar los peligros, según informó la radiotelevisión pública suiza RSI.Enlace externo
«Con los esquís eléctricos, la subida resulta menos cansadora y permite que personas con preparación o condición física insuficiente accedan a la montaña. Además, existe el riesgo de perturbar a la fauna silvestre, especialmente en invierno, un periodo sensible para ellos debido al frío y la nieve. Cada perturbación repercute en su gasto energético», declaró a RSI Aaron Heinzmann, de la asociación de conservación de la naturaleza Mountain Wilderness.Enlace externo
Colombo lo ve de otra manera. «Incluso si un cierto número de esquiadores tradicionales se pasa a este tipo de actividad, dado el tamaño de la red y la cantidad de rutas que tenemos en Suiza y, en general, en los Alpes, nunca podremos saturarlas», afirmó a RSI. «Jamás veremos esas imágenes de largas filas de coches y personas que se forman algunos domingos en las estaciones de esquí».
En cuanto a la seguridad, el empresario añadió que no es el equipo lo que hace a una persona más propensa a asumir riesgos o a comportarse de manera irresponsable. «Todo se reduce a la educación y a establecer ciertas normas. En ese sentido, no veo ninguna diferencia con el esquí de travesía tradicional, donde preparar una salida implica tener en cuenta el clima, el riesgo de avalanchas, la condición física y técnica y todo lo necesario para minimizar el peligro».
Opiniones divididas
Pero ¿cómo se siente en la práctica? «Es inquietante sentir que un esquí se mueve sin tu intervención», escribió un periodista del Financial TimesEnlace externo que probó E-Skimo en Verbier en enero.
«Cada vez que levanto el talón, se oye el zumbido de los motores y de las pieles giratorias, y los esquís avanzan unos 80 cm. Todo el esfuerzo lo hacen otros. Cuando el fotógrafo me pregunta si puedo intentar esa pendiente pronunciada, los transeúntes se detienen a mirar. Aunque no es completamente sin esfuerzo, lo cierto es que no sudo. Soy un ‘Terminator’ del esquí de travesía: imperturbable, imparable. Al menos hasta que se agotan las baterías».
Al resumir su experiencia, admitió estar «dividido». «Tras los problemas de batería en esta prueba, puedo entender por qué los puristas podrían oponerse a los esquís motorizados. Pero, al mismo tiempo, E-Skimo me permitió sacar mucho más partido a una tarde de lo que normalmente lograría».
Los lectores del Financial Times también mostraron reacciones dispares, con argumentos que van desde «no todo debería ser fácil» hasta «una forma útil de seguir el ritmo de amigos más en forma».
«Enorme respeto por una ingeniería muy inteligente. Puede que funcione, pero lo dudo: en la montaña invernal hay límites importantes […] fuera de las pistas preparadas, si no estás en forma para subir con pieles, probablemente tampoco podrás bajar si la nieve se complica (especialmente con 5 kg adicionales en la mochila)».
«El esquí de travesía debería reservarse exclusivamente para quienes estén dispuestos a esforzarse. De lo contrario, la gente no apreciará ni respetará tanto las montañas».
«¿Otro dispositivo más para sumar a mi lista diaria de dispositivos a cargar? No, gracias».
«Mi pareja no esquía tan bien como yo, y a veces me cuesta convencerla para que me acompañe. Con algo así, se sentiría más cómoda saliendo y manteniendo mi ritmo».
«No voy a ser de los primeros en adoptarlos, pero tampoco los descarto. Antes era un poco escéptico con respecto a las bicicletas eléctricas, pero ahora tengo una y le veo su utilidad».
«E-esquís: ¡bienvenidos sean! Solo falta nieve…»
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Cambio climático en los Alpes: cinco estrategias para salvar las estaciones de esquí suizas
Texto editado por Samuel Jaberg. Adaptado del inglés por Norma Domínguez. Versión en español revisada por Carla Wolff.
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