Demandan al Gobierno de Trump por ocultar plan de muro fronterizo en parque natural
Alejandra Arredondo
Austin (EE.UU.), 7 abr (EFE).- Una organización ambientalista en Texas demandó este martes al Gobierno del presidente estadounidense, Donald Trump, por ocultar sus planes para construir un muro fronterizo dentro de Big Bend, un parque nacional en la frontera sur de Estados Unidos.
En el recurso, presentado hoy en una corte federal en Austin, la organización Center for Biological Diversity acusa a la Administración de no haber entregado los documentos públicos solicitados respecto de los “contratos, los planes y la construcción” del muro fronterizo en la región de Big Bend, que limita con los estados mexicanos de Chihuahua y Coahuila.
«Los residentes de Big Bend, los propietarios y los operadores turísticos del río están siendo tratados como ciudadanos de segunda categoría. Los mantienen en la oscuridad mientras las agencias federales impulsan este muro a puerta cerrada y se niegan a divulgar siquiera los detalles más básicos», dijo Laiken Jordahl, defensor nacional de tierras públicas en el Centro para la Diversidad Biológica en un comunicado.
El pasado mes de febrero, el Gobierno Trump suspendió más de una veintena de leyes ambientales para abrir paso a la construcción de un muro fronterizo, de más de 200 kilómetros de extensión, en el oeste de Texas, incluyendo la región del Big Bend.
Esta medida provocó una ola de rechazo por parte de autoridades locales, incluyendo alguaciles tanto republicanos como demócratas, organizaciones ambientales, propietarios y residentes.
A principios de marzo, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EE.UU. (CBP), indicó en su página web que instalará una tecnología de “muro virtual” a lo largo de la esta zona, que alertaría a los agentes de la Patrulla Fronteriza cuando se detecten a personas cruzando la frontera.
Sin embargo, un portavoz del Departamento de Seguridad Nacional aseguró a EFE que la construcción del muro fronterizo en Big Bend sigue en la «fase de planificación».
Desde la llegada de Trump al poder, el número de personas que son interceptadas intentando cruzar la frontera de manera irregular llegó a su punto más bajo en 50 años, según un análisis del Centro de Investigaciones Pew.
El área de Big Bend es, además, una de las que menos registra cruces: con menos del 1.3% de los arrestos en el año fiscal 2025.
Los activistas ambientalistas alertaron que la construcción de un muro fronterizo en la zona acabará con el acceso al Río Grande, vital para la economía local, la fauna de la zona y supondrá un daño «irreversible en una zona silvestre ecológicamente sensible».
Una barrera física también «cortaría de manera permanente» las rutas esenciales de movimiento para la vida silvestre, incluyendo jaguares, osos, borregos cimarrones y antílopes, y al mismo tiempo «aportaría poco o ningún beneficio al control y la seguridad fronteriza»; según argumentaron los abogados del Center for Biological Diversity en la demanda.
El Parque Nacional Big Bend abarca 324.153 hectáreas a lo largo de la frontera internacional con México y constituye la mayor extensión protegida del desierto de Chihuahua en Estados Unidos.
En 2017, durante el primer Gobierno de Donald Trump, el Departamento del Interior de EE.UU. nominó el parque para su inclusión en la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco.
En ese entonces, EE. UU. citó el registro fósil “excepcionalmente detallado” presente en Big Bend, así como su condición de mayor y más representativa área protegida del desierto de Chihuahua en el país. EFE
aaca/dte/seo