Dos chinos uigures, condenados a muerte por un atentado cometido en Tailandia en 2015
Dos chinos de la minoría uigur fueron condenados a muerte el jueves como responsables del peor atentado ocurrido en la historia de Tailandia, que dejó 20 muertos en un santuario hinduista en Bangkok en 2015.
El ataque tuvo lugar pocos semanas después de que la junta militar que entonces gobernaba Tailandia enviara forzosamente a 109 uigures a China, donde esta minoría musulmana enfrenta una represión cultural y religiosa, según organizaciones de defensa de derechos humanos.
Esto condujo a pensar en una venganza contra el reino del sureste asiático, antes un punto de tránsito clave para los uigures que huían de China y cuyas autoridades intentaban entonces acercarse a Pekín.
Después de un largo proceso judicial, ralentizado por la pandemia del covid-19 y la dificultad de encontrar traductores, Yusufu Mieraili y Bilal Mohammed fueron declarados culpables de haber colocado explosivos en el santuario hinduista de Erawan, en el centro del barrio comercial de Bangkok.
La carga explosiva, aparentemente colocada en una mochila, arrasó el lugar, que estaba repleto de fieles y turistas ese 17 de agosto de 2015.
Numerosos visitantes chinos murieron. La explosión también causó más de 100 heridos.
«Los dos hombres cometieron un crimen contra la seguridad y la seguridad pública de Tailandia», declaró uno de los cuatro jueves del tribunal de Bangkok, quien estima que existen «suficientes pruebas» para condenarlos.
Los dos acusados niegan los hechos y recurrirán la decisión, dijo su abogado. «No he hecho nada malo», se lamentó llorando Yusufu Mieraili tras anunciarse el veredicto.
Los uigures son una minoría turcófona procedentes de la provincia más occidental de China, Xinjiang.
Oenegés y países occidentales acusan a Pekín de llevar a cabo violaciones masivas de derechos humanos en esa región, como el internamiento de un millón de uigures y miembros de otras minorías musulmanas. China rechaza estas alegaciones.
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