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En busca de oro ético

El metal fundido se vierte en moldes rectangulares.
El metal fundido se vierte en moldes rectangulares. Vera Leysinger/SWI swissinfo.ch

Suiza se encuentra en el centro del comercio internacional del oro y cuatro de las siete refinerías de metales preciosos más importantes del mundo están ubicadas en el país alpino. Pero este sector —estratégico y altamente lucrativo— tiene un historial pobre en materia medioambiental y de derechos humanos. La extracción de oro es arriesgada y puede llegar a ser mortal, como ya se demostró con el incendio de la mina La Esperanza —en Perú—, que en mayo mató a 27 personas. SWI ha visitado Metalor y ha hablado con su director general, a quien le ha preguntado sobre los retos de la diligencia debida en un sector enormemente competitivo y en el que poca gente cree en la ventaja de la transparencia.      

Rodeada de onduladas paredes metálicas y con el aspecto de un enorme y discreto hangar gris, la refinería de Metalor está situada en la localidad de Marin, en el oeste de Suiza. Los coches de lujo aparcados en su exterior y el control de seguridad de alta tecnología para entrar insinúan la enorme riqueza que se esconde en su interior. Los protocolos de seguridad son similares a los de aeropuertos o prisiones. Las joyas y los teléfonos se registran a la entrada; y para acceder a las cámaras de fundición y a los laboratorios obligatoriamente hay que comprobar las pertenencias personales y pasar por escáneres corporales.     

Su director general, Antoine de Montmollin, nos guía a través de la historia de esta joya de la industria del oro enclavada en el cantón de Neuchatel (fundada en 1852 y en la actualidad propiedad de Tanaka Kikinzoku, empresa familiar japonesa que es la matriz de Metalor), así como a través de los tecnicismos de la fundición de metales preciosos. Sacos de oro y plata impuros marcan el inicio de un complejo proceso que, como resultado, produce lingotes de oro refinado con una pureza del 999,9 ‰ y aros de metal destinados a bancos y la industria relojera. Metalor tiene capacidad para refinar 800 toneladas de metales preciosos al año.

Las instalaciones de Metalor Technologies SA en Marin-Epagnier, Suiza.
Las instalaciones de Metalor Technologies SA en Marin-Epagnier, Suiza. Vera Leysinger/SWI swissinfo.ch

SWI: ¿Cómo se aseguran ustedes de que el oro que obtienen procede de fuentes legítimas?

Antoine de Montmollin: Tenemos un sistema muy sólido y estricto de diligencia debida. Para asegurarnos de que procede de un origen legítimo, intentamos estar lo más cerca posible de los clientes, de los proveedores de oro. [La normativa Know your Customer] KYC —conozca a su cliente— es muy importante. Trabajamos directamente con las minas para poder comprobar y asegurarnos de que el oro procede de donde dicen que procede. No transigimos, y si tenemos alguna duda sobre algún proveedor de oro, dejamos de trabajar con él.  

Metalor no tiene oro del Amazonas y ya no trabajamos con Rusia. Si no podemos rastrear el oro, no lo admitimos. Nunca aceptaremos, por ejemplo, oro de Dubai. Evitamos intermediarios como los recolectores de la minería artesanal porque el oro no se puede rastrear.  

Metalor también ha desarrollado, junto con la Universidad de Lausana, su propia herramienta de trazabilidad para ayudar a determinar el origen de su oro. 

Y cada año nos sometemos a cuatro auditorías: la de la Asociación del Mercado de Metales Preciosos de Londres [London Bullion Market Association], la del Consejo por una Joyería Responsable [Responsible Jewellery Council], la del Mercado del Platino y el Paladio de Londres [London Platinum and Palladium Market] y la de las autoridades suizas. Básicamente, seleccionan entre 30 y 40 proveedores de oro como mínimo, repasan los archivos y se aseguran de que todos los documentos están completos y efectivos. También comprueban las transacciones. 

SWI: ¿Con cuántas minas trabajan ustedes en todo el mundo? ¿Y cómo se aseguran de que las condiciones laborales y medioambientales en esas minas son sólidas, de que no hay abusos de los derechos humanos?

A.M.: La mayoría en África. Unas 20 o 25 minas. Todas son minas industriales que pertenecen a grandes empresas. La imagen es muy importante, ya que cotizan en bolsa y tienen políticas muy estrictas. Así que confiamos en ellas, trabajamos estrechamente con ellas y creemos que hacen lo correcto. Las visitamos al menos una vez al año y hablamos de cualquier posible problema. Confiamos en que todos nuestros proveedores de oro procedente de minas industriales son respetuosos con el medioambiente y los derechos humanos.

Antoine de Montmollin
El director general, Antoine de Montmollin, ofreció a SWI una visita a las instalaciones de producción de Metalor. Vera Leysinger/SWI swissinfo.ch

SWI: Han tenido experiencias dispares con la minería artesanal y a pequeña escala. Se retiraron de África y Sudamérica, pero se han involucrado de nuevo en Perú. ¿Cuál es el reto?

A.M.: El reto es grande. Metalor, por sí sola, no puede gestionar toda la trazabilidad y la cadena de suministro de la minería artesanal. Necesitamos apoyo, apoyo local, ya sea de ONG o de las autoridades locales. Solo así alcanzaremos el objetivo de mejorar las condiciones de la minería artesanal.

En 2014 nos retiramos de África porque no podíamos controlar la cadena de suministro. Y esta es también una de las razones por las que en 2019 dejamos la minería artesanal en Sudamérica. Ahora tenemos un buen proyecto en Perú con la Asociación Suiza por un Oro Mejor [Swiss Better Gold Association], y creo que esta es una forma de trabajar en el futuro: siempre en colaboración con una ONG o asociación local, con gobiernos locales.

La minería artesanal y a pequeña escala abarca una serie de actividades que van desde los mineros individuales informales, que se ganan la vida para subsistir, hasta entidades a pequeña escala más formales y reguladas, que producen minerales con fines comerciales.

Este sector económico informal emplea a 40 millones de personas en todo el mundo, 10 millones de ellas, en el África subsahariana, según el Banco Mundial. Algunos países distinguen entre la “minería artesanal” —puramente manual y a muy pequeña escala— y la “minería a pequeña escala” —con cierta mecanización y a mayor escala—.

Algunos países están trabajando para formalizar la actividad minera artesanal, que se ha relacionado con problemas medioambientales y sanitarios debido al uso del mercurio —que se emplea para extraer el oro del mineral—, así como con la deforestación y los abusos de los derechos humanos y laborales.

Suiza ha venido apoyando estos esfuerzos a través de la Iniciativa Suiza por un Oro Mejor [Swiss Better Gold Initiative], una asociación público-privada que promueve el oro procedente de minas artesanales y de pequeña escala extraído de forma responsable en Perú, Bolivia, Colombia y Brasil. 

SWI: Pero en mayo 27 personas murieron en un accidente minero en el proyecto de Perú. ¿Sabe qué ocurrió exactamente y qué significa esto para el futuro del proyecto?

A.M.: Es un accidente trágico y encontrar las palabras adecuadas para describir una tragedia así es difícil. Creo que ahora lo importante es esperar a conocer la causa exacta de lo ocurrido. Cuando sepamos la razón de este accidente, aprenderemos la lección para asegurarnos de que no vuelva a ocurrir.

SWI:¿Se plantean trabajar con mineros de oro artesanales y a pequeña escala en más partes del mundo? ¿Cuáles son los argumentos comerciales para hacerlo? 

A.M.: Sí, si tenemos buenos socios y un buen proyecto. Para Metalor no hay ningún argumento comercial. El material de la minería artesanal y a pequeña escala hay que separarlo y refinarlo en lotes independientes para poder mantener toda su trazabilidad y después poder venderlo al mercado diciendo: “este oro procede de esta mina concreta”. Es mucho trabajo. Cada vez [que se hace] hay que limpiar el reactor. Y luego además el comprador final tiene que pagar un recargo, parte del cual revierte en proyectos que mejoran las condiciones de trabajo en la mina.  

No es fácil encontrar a gente dispuesta a comprar este oro con recargo. En cuanto tienes un sobreprecio, la gente tiende a no comprarlo, a no ser que tengas un cliente que crea que tiene sentido y que es por una buena causa.

Estamos hablando de unos pocos francos por kilo. Pero si miramos el precio del kilo de oro, que alcanza los 50.000 o 55.000 francos, ¿qué son unos pocos francos más?

El recargo es de un franco por gramo. Es decir, 1.000 francos por kilo, de los que 700 francos, el 70 %, revierten en la mina para apoyar proyectos sociales y medioambientales, y el 15 % se invierte en asistencia técnica. No es una cantidad enorme. Creo que los relojeros [que utilizan oro] empiezan a darse cuenta.

Ha habido algunos avances, pero poder vender este oro es un reto diario. Metalor no obtiene ningún beneficio económico de ello.    

SWI: ¿Cómo describiría usted la Iniciativa Suiza por un Oro Mejor (Swiss Better Gold Initiative)en términos de dónde ha tenido éxito y también dónde ha fracasado o no lo ha hecho tan bien como podría haberlo hecho?

A.M.: La idea es genial. Y contar con el apoyo de la Secretaría de Estado de Economía del Gobierno suizo también es bueno. El problema es que se necesitan más medios, más recursos humanos para poder comprobar lo que ocurre sobre el terreno. Si tomamos el ejemplo de Yanaquihua [mina de Perú], estamos hablando de 300 mineros artesanales. Así que se necesitan muchos recursos para poder llevar a cabo todos los controles y asegurarse de que todo va bien.

Yanaquihua, normalmente, produce entre 1 y 1,5 toneladas de oro al año. Cuando pusimos en marcha el proyecto, hace unos tres años, no encontrábamos compradores para este oro. No había ningún interés. Ahora podemos vender todo el oro. [El banco] UBS y las marcas de lujo suizas son compradores.

SWI: ¿Qué papel tienen que desempeñar los consumidores para impulsar la demanda de oro ético?

A.M.: Si usted va a una joyería o relojería y pregunta: ¿cuánta gente consulta de dónde procede el oro? Nadie lo pregunta. Creo que los consumidores deberían preguntar de dónde procede el oro. Los consumidores tienen un papel decisivo. 

El oro es uno de los metales más codiciados del planeta. Ha sido reserva de valor y símbolo de riqueza durante miles de años, como demuestra su uso generalizado en joyería. Y durante siglos ha sido un componente clave de las reservas financieras de las naciones: el oro se negocia en los mercados financieros, se utiliza como cobertura contra la inflación e incluso, para eludir sanciones.   

Tenemos a nuestro alcance más oro del que creemos. El metal precioso no solo se encuentra en las alianzas de boda, sino que también está en dispositivos electrónicos de uso cotidiano, como iPhones, portátiles y ordenadores. Asimismo, se utiliza en las industrias médica, automovilística y aeroespacial.

SWI: ¿Cuándo podremos entrar en la página web de Metalor y tener un mapa del mundo con chinchetas de cada mina que trabaja con ustedes?

A.M.: Va a ocurrir. Estamos en un mundo de transparencia. No solo en la industria del oro, sino en general. La gente quiere transparencia. Y creo que tendremos que avanzar hacia una mayor transparencia en la industria del oro. Si solo dependiera de mí, no tendría ningún problema en mostrar todas las minas que tenemos en el mundo, porque no tenemos absolutamente nada que ocultar. Ni un solo problema con ninguna mina.

El problema es que estas minas son nuestros clientes. Es básicamente lo que en francés denominamos “secret d’affaires” [secretos comerciales]. La competencia es feroz. Si da la lista de todas sus minas a sus competidores, estarán más que encantados de intentar conseguir este negocio en su lugar.

SWI: ¿Cómo ve el futuro de Metalor?

A.M.: Para el oro y la plata, los márgenes, definitivamente, son muy pequeños.  Es un gran reto económico. Así que la estrategia es pasar más a lo que denominamos metales del grupo del platino [PGM, por sus siglas en inglés]. Aquí es donde vamos a hacer más productos de valor añadido con márgenes más altos. Suministramos a la industria farmacéutica catalizadores a base de paladio [utilizados para la hidrogeneración] y desarrollamos distintos tipos de catalizadores. Tanaka es muy buena en pilas de combustible para hidrógeno. Las fabrican en Japón. Y la idea es desarrollar pilas de combustible también en Suiza para el mercado europeo. Este es el titular del futuro de Metalor.

Texto adaptado del inglés por Lupe Calvo

Vídeo adaptado del inglés por José Kress

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