El Banco Mundial prevé que Latinoamérica crezca un 2,1% en 2026 ante entorno «desafiante»
Washington, 8 abr (EFE).- El Banco Mundial (BM) prevé que Latinoamérica y el Caribe crezcan un 2,1 % este año, tres décimas menos que en 2025, debido a un “entorno macroeconómico desafiante” que implica altos niveles de endeudamiento, demanda externa débil y presiones inflacionarias por la guerra contra Irán.
En su Actualización Económica para Latinoamérica y el Caribe publicada este miércoles, la previsión de crecimiento del BM para la mayoría de las grandes economías de la región es claramente inferior -entre medio punto y casi un punto porcentural completo- si se compara con los avances cosechados el año pasado.
El organismo espera que Argentina crezca un 3,6 %, Brasil un 1,6 % y Colombia un 2,2 %. México en cambio, crecería unas siete décimas más, hasta el 1,3 % gracias en parte a la recuperación de la inversión.
“Los índices de deuda pública se han estabilizado tras el repunte posterior a la pandemia de COVID-19, pero siguen siendo elevados en comparación con estándares históricos”, explica, en referencia a déficits fiscales y niveles de deuda soberana, el informe del BM.
Entre los factores que están frenando la inversión privada y la creación de empleo se cuentan ahora las tendencias alcistas de los precios derivadas del actual conflicto en Oriente Medio.
Serán las economías más dependientes de las importaciones de crudo, y también aquellas que ya registraban mayores presiones inflacionarias antes de febrero, las que están más expuestas a los efectos de la guerra, explicó a EFE el economista jefe para Latinoamérica y el Caribe del Banco Munidal, William Maloney.
«Todos estos pronósticos dependen enormemente de cuánto dure la guerra», indicó Maloney, en un momento marcado por una tregua de dos semanas acordada por Washington y Teherán para buscar un acuerdo de paz que de momento ha dado un respiro a los precios del crudo.
Un capítulo del informe del BM señala a su vez que la frustración con el bajo crecimiento y la falta de creación de empleo de calidad ha impulsado, tanto en Latinoamérica como en país de ingresos bajos y medios de otras regiones, un renovado interés por la política industrial como herramienta de desarrollo.
Sin embargo, insta a la cautela y subraya que para evitar errores pasados cualquier nueva política industrial debe concebirse sobre todo como “política de aprendizaje”.
Entre las recomendaciones en este terreno, además de un mayor fortalecimiento institucional, se menciona la necesidad de reducir brechas en materia de capital humano o la de profundizar acceso a financiación y fortalecer marcos de insolvencia para que las empresas “puedan asumir riesgos y crecer”. EFE
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