El Francia – España en el epicentro de la devastación de los terremotos en Venezuela
La Guaira (Venezuela), 14 jul (EFE).- En un refugio de La Guaira, el epicentro de la devastación del doble terremoto de Venezuela, un grupo de unas 100 personas sigue la semifinal del Mundial de Fútbol 2026 entre España y Francia. Una tarde de distracción en medio de la angustia de haberlo perdido casi todo.
Bajo una enorme carpa repleta de literas, se ha instalado una pantalla gigante para las más de 1.200 personas que acoge el refugio gestionado por la ONU dentro del polideportivo José María Varga, en el pleno estado de La Guaira.
Hace calor. Son las 3 de la tarde en la costa caribeña devastada por los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 del 24 de junio que han dejado al menos 4.734 muertos y casi 18.000 personas sin vivienda.
La gente se sienta en sillas de plástico o en el suelo de lo que hasta hace poco era una campo de fútbol con césped artificial para seguir el partido.
«Yo voy con Francia. Me gusta como juegan», explica a EFE Carlos Hernando, de 32 años, sin querer dejar de mirar a la pantalla.
El joven, que lleva desde el pasado día 25 en el campamento, cuando su casa en el cercano municipio de Caribe quedó destrozada por el terremoto, dice que ha visto todos los partidos que ha podido porque le sirven de «distracción».
A los afectados por el terremoto se unen algunos trabajadores del refugio e incluso militares con sus fusiles que siguen con atención el partido.
De repente, se va la conexión y empiezan los reclamos. «El partido, por favor», «la pantalla», grita la gente mientras lo niños se levantan desconcertados.
La retransmisión es a través de una plataforma pirata y está dando fallos. Cuando vuelve la imagen, España ya ha marcado su primer gol y los asistentes lo celebran.
«Yo voy con Argentina, pero entre estos dos prefiero a España», cuenta Juan López, de 39 años, cuyos hijos y su esposa viven en Madrid desde el pasado febrero.
Él lleva casi tres semanas en el campamento porque su apartamento de un bloque de viviendas que puede ver desde allí quedó dañado y tiene que esperar a que se hagan las inspecciones oportunas para poder volver.
«¿Sabes cómo podría ir a Madrid para estar con mi familia?», pregunta con hastío por todo el tiempo que ha pasado en este refugio, uno de los cinco que la ONU gestiona en la zona afectada.
Muy cerca de él sigue con atención el partido Jhobra, de 23 años. También quiere que Argentina gane el Mundial y reconoce que le gusta más cómo juega Francia.
Vive en el refugio con otros 18 miembros de su familia después de que su casa, cerca de allí, se derrumbara por el doble terremoto.
Venezuela no es un país especialmente futbolero, el deporte nacional es el béisbol y su selección no se clasificó para el Mundial. Muchos apoyan de cara a la final al único equipo americano que queda en la competición.
Si al principio del partido el apoyo a España no estaba tan claro, el segundo gol de la Roja es un festival bajo la carpa. Muchos se levantan para abrazarse y numerosos niños que siguen el juego dan saltos de alegría.
Avanza la calurosa tarde y en el refugio de La Guaira siguen viendo el partido, distraídos, con la esperanza de que no se corte de nuevo la conexión y de poder salir de ese campamento en algún momento cercano. EFE
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