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En Teherán, las elecciones estadounidenses están en boca de todos

Un hombre pasa delante de un mural pintado en las paredes de la antigua embajada de Estados Unidos en la capital iraní, Teherán, el 29 de septiembre de 2020 afp_tickers

Washington lleva más de dos años ejerciendo una política de «presión máxima» contra Teherán y los iraníes no se quitan las presidenciales de Estados Unidos de la cabeza, divididos entre la esperanza y el derrotismo si Donald Trump vuelve a ganar.

La política interna estadounidense suscita un enorme interés en Irán, pues el día a día de sus habitantes se ha visto fuertemente alterado por las decisiones tomadas en Estados Unidos, en un contexto de relaciones conflictivas entre Washington y Teherán que se alarga ya más de cuatro años.

Pero esta vez, «la percepción general es que el resultado de estas presidenciales es crucial para la población», explicó a la AFP Zeinab Esmaili, periodista del diario reformista Sharq especializada en diplomacia.

En tales circunstancias, «es normal que hablemos de las elecciones estadounidenses», confirmó Mohamad Amin Naqibzadeh, estudiante en Geopolítica de 28 años.

Desde junio de 2019, las tensiones entre Irán y Estados Unidos han hecho temer el estallido de un conflicto en dos ocasiones.

Y, de hecho, en familia, entre amigos, en el bazar… no se habla más que de eso, o casi, pues las otras dos preocupaciones –por no decir obsesiones– del momento siguen siendo la subida de los precios y el valor del rial (moneda nacional) en el mercado de divisas, ambos muy relacionados con las presidenciales estadounidenses.

En 2018, la decisión del presidente estadounidense, Donald Trump, de sacar unilaterlamente a Estados Unidos del acuerdo internacional sobre el programa nuclear iraní firmado en 2015 en Viena y de restablecer fuertes sanciones contra la República Islámica sumió a Irán en una recesión que ha tenido unas repercusiones sociales dramáticas.

– «Vía creíble» –

La pandemia de covid-19, que golpea de lleno a Irán, empeoró aún más la situación y el desplome del rial (que perdió casi el 90% de su valor frente al dólar en tres años) no cesa, dando lugar a una inflación galopante.

La República Islámica suele tachar de «mentiras» las afirmaciones de Washington de que las sanciones no afectan a la población iraní.

Oficialmente, la línea de las autoridades es clara: Trump, que aspira a un segundo mandato, y su contrincante demócrata, Joe Biden, son las dos caras de la misma moneda, la del sistema de la «arrogancia internacional», del «Gran Satán» o, simplemente, del «enemigo».

Sin embargo, en las calles de Teherán, los vecinos no esconden que quieren que gane Biden.

Frente a un Donald Trump que proseguiría con su política de «presión máxima» si resultara reelegido, Joe Biden indicó durante el primer debate que quería proponer «a Irán una vía creíble de vuelta a la diplomacia», con vistas a reincorporar a Estados Unidos en el acuerdo de Viena.

Si Biden vence, «queda la esperanza [de que él] vuelva a [ese] acuerdo», negociado y sellado durante su etapa como vicepresidente de Barack Obama, apuntó Mohamad Ali Kiani, otro estudiante de Geopolítica, de 28 años.

«De forma general, la población cree que una victoria de Biden […] sería mejor para Irán», constató Esmaili, la periodista de Sharq.

«Más bien, lo que la gente espera es que mejore su situación económica. Poco les importa quién esté en la Casa Blanca», matizó Maziar Josravi, periodista independiente.

– «Ilusión» –

Pero para Esmaili, no obstante, los iraníes «consideran muy probable que Trump obtenga un segundo mandato y que […] el aumento de los precios y la devaluación del rial continúen».

En las redes sociales iraníes, el anuncio de que Trump había dado positivo al covid-19 dio lugar a todo tipo de teorías del complot y de bromas en las que se relacionaba su estado de salud con los tipos de cambio.

El economista reformista Said Leylaz ve en Trump al candidato favorito de los «conservadores [iraníes], sobre todo [de los] radicales» pues, según explicó a la AFP, «un enfoque radical estadounidense hacia [Teherán] radicaliza igualmente [el juego político] en Irán».

Leylaz espera que «si Biden llega al poder, cambie seriamente la política estadounidense respecto a Irán».

No obstante, hay quien advierte que una victoria de Biden tampoco garantizaría un cambio grande en la República Islámica, ya que solo quedarían cinco meses entre la investidura del próximo presidente estadounidense (20 de enero) y las presidenciales iraníes (18 de junio), un plazo demasiado breve como para que se abran unas eventuales negociaciones sobre el programa nuclear iraní.

Abiertamente opuesto a cualquier discusión con Washington, Hamidreza Taraqi, un responsable del Partido de la Coalición Islámica, que forma parte de la alianza conservadora que ganó las legislativas en febrero, afirmó que es una «ilusión» creer que Biden pueda traer alguna «apertura».

La República Islámica «ha probado tanto con los demócratas como con los republicanos», declaró a la AFP, y «ni unos ni otros emprendieron el camino de resolver los problemas» del país.

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