Fallece Koo Sze-yiu, una de las voces veteranas más tenaces de la disidencia hongkonesa
Hong Kong, 8 abr (EFE).- El veterano activista prodemocracia hongkonés Koo Sze-yiu falleció este miércoles en Hong Kong a los 80 años, tras arrastrar durante años problemas de salud agravados por sucesivas detenciones y procesos judiciales vinculados a sus protestas.
El activista en el exilio Michael Mo lamentó en redes la pérdida de una de las voces más constantes de la disidencia en la ciudad semiautónoma, donde Koo se mantuvo durante décadas en primera línea de la movilización callejera, con acciones de marcado carácter simbólico y un historial de condenas por desobediencia civil.
Figura conocida desde la etapa final de la administración británica y durante los años posteriores al retorno de Hong Kong a China en 1997, fue un rostro habitual en concentraciones, vigilias y marchas prodemocracia.
En ellas solía exhibir pancartas manuscritas y otros elementos de denuncia para protestar por lo que consideraba un deterioro de las libertades civiles y del espacio de oposición política.
Su trayectoria estuvo estrechamente vinculada a la de otro referente del activismo local, Leung Kwok-hung, conocido como ‘pelo largo’, con quien compartió numerosas acciones directas y detenciones.
Ambos encarnaron una forma de militancia callejera combativa que ganó visibilidad en los años de mayor efervescencia política previos a las protestas masivas de 2019.
Desde la imposición en 2020 de la ley de seguridad nacional en Hong Kong, impulsada por Pekín, el margen para la protesta y la disidencia se redujo de forma drástica, según han señalado organizaciones civiles y colectivos prodemocracia.
En este contexto, varias figuras históricas del movimiento quedaron fuera del espacio público por procesos judiciales, restricciones legales o el cierre de plataformas de movilización.
Koo alcanzó notoriedad internacional en 2012 por su participación en una acción sobre las islas Diaoyu, conocidas como Senkaku en Japón, un archipiélago en disputa entre China, Taiwán y Japón desde la década de 1970.
El 15 de agosto de ese año zarpó desde Hong Kong junto a otros activistas para aproximarse a la zona pese a la vigilancia japonesa.
Siete miembros del grupo lograron desembarcar en la isla principal, donde izaron banderas chinas antes de ser detenidos por entrada ilegal.
Días después fueron deportados y el episodio desencadenó protestas antijaponesas que elevaron su perfil público.
A lo largo de su vida, Koo acumuló al menos una docena de condenas por delitos que van desde la quema de ataúdes simbólicos en 1998 en protesta por la visita del entonces presidente chino Jiang Zemin hasta la destrucción de banderas en 2013 para denunciar violaciones de derechos humanos.
En 2022, ya septuagenario, fue detenido por planear una protesta contra los Juegos Olímpicos de invierno de Pekín bajo acusaciones de sedición. EFE
msc/gbm/cg