Franklin Graham, el aliado de Trump que predicará en Madrid antes de la visita del papa
Washington, 27 may (EFE).- Franklin Graham, el polémico evangelista estadounidense y uno de los aliados religiosos más fieles del presidente Donald Trump, viajará a España a finales de mayo para encabezar en Madrid un gran festival religioso, con el objetivo, asegura, de animar a los madrileños «a asistir a la iglesia», una semana antes de la visita del papa León XIV.
En declaraciones a EFE, Graham recalcó que no viaja a Madrid «para sumar adeptos al protestantismo ni para reforzar ninguna denominación», sino «simplemente para hablar de Jesucristo y de cómo las personas pueden tener una relación con él».
«Aunque Madrid está llena de iglesias, muy poca gente asiste. Y quiero que la gente sepa que Dios existe», subrayó Graham sobre las expectativas de su viaje desde un país donde el 62 % de los estadounidenses se considera cristiano, y de estos, un 23 % evangélico protestante y un 19 % católico.
El reverendo participará los días 30 y 31 de mayo en el denominado ‘Festival de la Esperanza’, un evento gratuito que se celebrará en el Palacio Vistalegre y reunirá a centenares de iglesias evangélicas de la capital.
El festival, organizado por la Asociación Evangelística Billy Graham -fundada por su padre, el célebre predicador Billy Graham, y que Franklin preside actualmente- regresa a España una década después de la edición celebrada en Barcelona y forma parte de una gira internacional que este año ya ha pasado por países como Argentina, Perú, Japón o Corea del Sur.
El heredero del imperio Graham
Franklin Graham ha heredado el imperio evangélico familiar de su padre, el histórico «pastor de los presidentes» que asesoró espiritualmente a mandatarios desde Richard Nixon hasta George W. Bush, aunque con un perfil mucho más combativo y alineado con el trumpismo.
Ha rezado en la toma de posesión del mandatario, ha participado en actos de campaña y suele presentarlo como un líder «elegido por Dios», incluso llegando a comparar a Trump con la figura de Ester, una reina judía que, según la Biblia, fue elevada por Dios para salvar a su pueblo de la aniquilación en la antigua Persia, lo que hoy es el Irán moderno.
Su simpatía por el presidente volvió a quedar patente este abril, cuando Trump desató una nueva polémica al compartir en redes sociales una imagen generada con inteligencia artificial en la que aparecía con una estética similar a Jesucristo.
La publicación llegó después de que el mandatario atacara públicamente al papa León XIV por sus críticas a la guerra de Irán.
Mientras líderes católicos y algunos conservadores calificaban la imagen de blasfema, Graham salió en defensa de Trump y dijo que la intención detrás de la publicación «se había tergiversado», ya que, como explicó el propio presidente estadounidense, él pensó que la imagen le representaba simplemente como «a un médico ayudando a alguien».
Coincidencia con la visita del papa
La visita de Graham a España se celebrará apenas unos días antes de la llegada de León XIV en su primer viaje apostólico al país, aunque el reverendo asegura que esto ha sido una mera coincidencia, ya que llevan «tres años» preparando este festival.
Aun así, «espera tener la oportunidad de conocer al papa algún día» y asegura que es «desafortunado» que se produzcan este tipo de desencuentros entre líderes políticos y religiosos.
«Pero no creo que la gente le preste demasiada atención a eso. Los políticos siempre dicen cosas por diferentes razones. Además, existe controversia en torno a todo líder político del mundo», matizó.
Para algunos fieles estadounidenses, la creciente cercanía entre líderes religiosos y figuras políticas genera incomodidad.
«Sus enseñanzas, que sé que son muy populares entre muchos evangélicos, me incomodan. Se siente más como un abuso de la religión para apoyar las agendas de sus aliados (políticos)», afirmó a EFE Stephen Scott, residente en Washington.
Trump y la religión como bandera política
La estrecha relación entre Trump y figuras como Franklin Graham ilustra cómo el presidente ha convertido la religión cristiana en una pieza central de su discurso político.
Desde el inicio de su segundo mandato, en enero de 2025, Trump ha impulsado medidas para reforzar la idea de un origen cristiano de EE.UU., creó una Oficina de Fe en la Casa Blanca y firmó una orden ejecutiva para erradicar el supuesto «sesgo anticristiano» que, según él, existía en el Gobierno federal.
También ha multiplicado los gestos hacia el electorado cristiano conservador mostrando su apoyo a festivales de oración y actos religiosos, el último de ellos un evento de nueve horas de oración en Washington este mes. EFE
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