Hecatombe en la avicultura francesa: el calor mata a cientos de miles de aves de corral
París, 25 jun (EFE).- La ola de calor sin precedentes que atraviesa Francia está llevando contra las cuerdas a agricultores y ganaderos franceses, que viven una particular hecatombe en las granjas avícolas, con cientos de miles de aves muertas, por lo que el sector advierte de que la situación es catastrófica.
La crisis golpea especialmente a Bretaña y Países del Loira, las dos principales regiones avícolas del país, que concentran cerca del 60 % del censo de aves de corral. Francia es el tercer productor de la Unión Europea, por detrás de Polonia y España.
Los ganaderos describen la pérdidas de miles de aves en apenas unas horas. En una explotación de Vendée, en el oeste de Francia, un avicultor citado por el diario Le Figaro relata haber perdido alrededor de la mitad de sus animales después de que la temperatura en sus naves alcanzara los 40 o 41 grados.
«Nos quedamos sin aire dentro de las naves, los animales no respiraban bien. Se agrupaban en busca de zonas más frescas, pero acababan sucumbiendo al calor», explica.
La Cámara de Agricultura de Bretaña habla de mortalidades masivas en las explotaciones avícolas. Las organizaciones del sector advierten de que el episodio sigue en curso y que todavía es pronto para cuantificar el impacto total.
«Son días que nunca habíamos conocido en Bretaña y apenas estamos a mitad de camino», explicó a EFE Yves-Marie Beaudet, presidente de la interprofesión francesa del huevo.
Los ganaderos han recurrido a ventiladores, sistemas de ventilación, nebulizadores y suplementos minerales en el agua para aliviar el estrés térmico de las aves. Pero cuando el aire exterior supera ampliamente los 35 grados, esas medidas apenas consiguen frenar las muertes.
Más allá del impacto económico, el sector insiste en la dimensión humana de la crisis. Responsables agrícolas describen un golpe psicológico para los productores, obligados a gestionar la retirada de miles de animales muertos en pocos días.
La ola de calor también amenaza al resto del campo francés. En declaraciones a la televisión BFMTV, Thierry Cotillard, director de los supermercados Mousquetaires Intermarché, aseguró que las temperaturas récord que se están registrando van a disparar los precios de frutas, verduras y carne.
«Las condiciones de cría son muy difíciles, habrá mortalidad -explicó refiriéndose al ganado-, pero sobre todo, en el caso de la producción hortícola, habrá cosechas que no saldrán de los campos porque nos faltará agua», avisó.
En concreto, Cotillard dijo que el melón francés podría escasear en «tres o cuatro semanas».
Los agricultores siguen con preocupación el efecto de las temperaturas extremas sobre los cultivos de verano y los cereales, en un episodio que llega antes que la histórica ola de calor de 2003, que fue en agosto, cuando las cosechas ya estaban recogidas.
En el este del país, los arboricultores de Fougerolles (Alto Saona) han activado una carrera contrarreloj para salvar la cosecha de las cerezas utilizadas para producir el kirsch, un licor tradicional. El intenso calor está «quemando» la fruta en los árboles, explicó un productor a la radio FranceInfo. La producción podría caer de 400 toneladas previstas a menos de 150.
Los especialistas advierten de que la sucesión de olas de calor y otros fenómenos extremos están dejando de ser una excepción. Para el campo francés, la adaptación al cambio climático ha pasado de ser un desafío de futuro a una necesidad inmediata. EFE
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