Irán: Un bombeo petrolero a la baja pero con grandes reservas y el control de Ormuz
Viena, 28 feb (EFE).- El ataque de Israel y EE. UU. contra Irán puede impactar en el mercado petrolero ante una posible caída de suministros desde un país que tiene una producción importante y que además podría cerrar al tráfico marítimo el estrecho de Ormuz, por el que pasa el 20 % del crudo que consume el mundo.
El país, uno de los miembros fundadores de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) en 1960, bombeó en enero pasado, según fuentes independientes, unos 3,1 millones de barriles por día (mbd), poco más del 11 % del total de los doce miembros del grupo.
En el conjunto de la alianza OPEP+, que incluye además a otros diez países petroleros, Irán venía siendo hasta 2025 el cuarto productor, solo por detrás de Rusia, Arabia Saudí e Irak.
Sin embargo, en los últimos meses ha sido superado por los Emiratos Árabes Unidos (EAU).
En las décadas anteriores, la producción había sufrido altibajos, a medida que se intensificaban o se aliviaban diferentes sanciones internacionales, en particular estadounidenses, contra el régimen de los ayatolás.
Con la firma en 2015 del gran acuerdo nuclear con EE. UU. y otras potencias mundiales, que preveía importantes alivios comerciales para Irán a cambio de limitar sus capacidades nucleares, el sector petrolero vivió un fuerte impulso.
Hasta 2018, cuando el presidente de EE. UU., Donald Trump, entonces en su primer mandato, decidió abandonar el acuerdo e imponer nuevamente sanciones, la producción petrolera iraní subió hasta unos 3,8 mbd.
A partir de ahí, volvió a bajar, alcanzando en 2023 los 2,88 mbd, aunque en 2024 se recuperó hasta 3,2 mbd, un nivel que mantuvo a lo largo del año pasado.
Aun así, la producción petrolera de Irán, si bien considerable, apenas representa un 3 % de la demanda mundial.
Con unos estimados 208.000 millones de barriles de crudo, según datos de la OPEP, las reservas de Irán son las terceras más importantes del mundo, sólo por detrás de Venezuela y Arabia Saudí.
Pero los ataques iniciados hoy podrían provocar que Irán trate de atacar en represalia yacimientos petrolíferos en países aliados de EE. UU. en el Golfo Pérsico o bloquear el tráfico marítimo petrolero por el estrecho de Ormuz.
Además de sus propias exportaciones (unos 1,4 mbd), por este angosto paso entre el golfo Pérsico y el mar Arábigo salen también las de Arabia Saudí, principal productor de la OPEP y actualmente segundo mayor productor mundial, detrás de Estados Unidos.
También es la vía de exportación del crudo de otros tres socios de la OPEP: Irak, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait.
En total, esos cinco países bombearon en enero unos 23 mbd, el 22 % del petróleo que, según los últimos cálculos de la propia OPEP, el mundo requiere cada día, y todo ello sin contar las exportaciones de gas, principalmente de Catar.
El año pasado, tras los primeros ataques de Israel y Estados Unidos, el Parlamento iraní ya pidió el cierre del estrecho.
Un cierre podría tener graves repercusiones en la economía mundial, con China como uno de los países más afectados, ya que es el principal comprador del crudo iraní.
Algunos analistas estiman que China compra casi el 90 % de las exportaciones de crudo iraní, con lo que Pekín satisface hasta el 10 % de su demanda. EFE
as-jk/iut/alf