La electricidad capta el 60 % de la inversión en energía en 2026 y el petróleo pierde peso
París, 28 may (EFE).- La incitación de los altos precios del barril por la guerra en Oriente Medio no va a conseguir detener este año el descenso de las inversiones en el sector petrolero, sino que al contrario el conflicto va a acelerar el peso de la electricidad, que representará el 60 % del total en el sector de la energía.
En su informe anual sobre inversiones publicado este jueves, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) explica que su monto global en la energía en 2026 se situará en 3,4 billones de dólares (habían sido 3,3 billones en 2025), de los que 2,2 billones irán a las redes, el almacenamiento, las renovables, la nuclear, la eficiencia y la electrificación.
Los hidrocarburos, por su parte, captarán 1,2 billones de dólares, lo que significa más que los 1,1 billones del pasado año pero con un reparto diferente.
Lo más notable es que aunque los precios del barril llevan de forma casi ininterrumpida por encima de los 100 dólares desde que Estados Unidos e Israel lanzaron los ataques contra Irán el 28 de febrero, eso no va a corregir la tendencia a la baja de la inversión en petróleo de los dos ejercicios precedentes y se quedará esta vez por debajo de los 500.000 millones de dólares (frente a 570.000 millones en 2025).
La AIE lo explica por la gran incertidumbre sobre cuánto va a durar esta situación y por la convicción de que esos precios volverán a los niveles anteriores al conflicto una vez que se puedan volver a restablecer las reservas que se están vaciando actualmente.
En el caso del gas, por el contrario, se va a seguir en la línea del crecimiento y alcanzará en 2026 los 330.000 millones de dólares la cifra más elevada en diez años, por la concreción de grandes proyectos de producción y de exportación de gas natural licuado (GNL), sobre todo en Estados Unidos y en Catar.
En cuanto al carbón, también se espera un incremento de la inversión hasta 180.000 millones de dólares este año, lo que significará el máximo desde 2012, y un 70 % corresponderá a China, que concentra casi todas las aprobaciones de nuevas plantas del que es el combustible fósil más contaminante.
El gigante asiático, que es uno de los grandes damnificados en términos de aprovisionamiento de petróleo y de gas por el cierre del estrecho de Ormuz, tiene en el carbón una de las claves de aprovisionamiento doméstico para responder a su creciente demanda de electricidad.
India se consolida en 2026 como el segundo mayor inversor en carbón del mundo, tras haber triplicado sus cifras en la última década.
Para la AIE, la crisis en Oriente Medio está aumentando su atractivo en los mercados asiáticos a corto plazo, aunque tiene dudas de que eso conduzca a la construcción de nuevas plantas de carbón fuera de China.
Sobre los efectos directos de la guerra, los autores del estudio señalan que los países productores de hidrocarburos del golfo Pérsico están ya buscando rutas alternativas para reducir su dependencia excesiva del estrecho de Ormuz como vía de exportación, como nuevos oleoductos o la ampliación de algunos ya existentes.
Además, según las informaciones de que disponen, más de 30 infraestructuras en la región han resultado dañadas de forma moderada o severa, y eso incluye refinerías, plantas petroquímicas, pozos de extracción de petróleo y de gas y 2 de las 14 instalaciones de licuado de gas en el complejo de catarí de Ras Laffan, cuya reparación necesitará probablemente años.
A eso se suman una veintena de petroleros que han sido alcanzados por misiles o drones. Aunque reconoce que es difícil hacer una estimación, la AIE estima que serán «decenas de miles de millones de dólares».
Por lo respecta a la electricidad, las inversiones en proyectos de renovables representarán unos 665.000 millones de dólares este año, de los cuales 365.000 sólo para la solar, lo que significa menos que en 2025, lo que no se debe tanto a unos menores volúmenes, sino a que los costos de esas tecnologías (y en particular los paneles fotovoltaicos) han bajado.
En cualquier caso, el peso de las renovables seguirá siendo del 70 % en el total de la generación eléctrica. Lo que cobra cada vez mayor peso en las inversiones aquí son las redes, con un incremento este año del 20 % hasta 550.000 millones de dólares, y las baterías de almacenamiento de electricidad, que superarán los 100.000 millones. EFE
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