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La guerra de Irán y las presiones a Bagdad descomponen a las milicias proiraníes de Irak

Amer Hamid

Bagdad, 5 jun (EFE).- Tras gozar durante más de una década de una gran influencia política y militar, algunas de las milicias proiraníes más poderosas de Irak se unirán a las fuerzas de seguridad del país árabe y pondrán fin a sus andaduras unilaterales en medio de la guerra de Irán y presiones de Estados Unidos.

Esta semana, las milicias Brigadas Imam Ali y Asaib Ahl al Haq -ambas estrechamente vinculadas a Irán y consideradas terroristas por Washington- anunciaron su disposición a «iniciar los procedimientos para consolidar las armas bajo control del Estado», después de mantener intensas conversaciones con el Gobierno de Bagdad.

Decenas de milicias deben seguir esa estela, algo que el analista del Foro Árabe de Estudios Estratégicos, Nazim al Yaburi, augura a EFE que será «complejo» por «los desafíos surgidos tras la guerra entre EE.UU. e Israel contra Irán» y los ataques de estas facciones contra los países del golfo Pérsico e intereses estadounidenses en Irak.

¿El ocaso de las milicias?

Además de las Brigadas Imam Ali y Asaib Ahl al Haq, el influyente clérigo iraquí Muqtada al Sadr anunció la semana pasada que su formación armada, Saraya al Salam, también pasará a formar parte de las fuerzas de seguridad y estará bajo la supervisión del primer ministro y comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, Ali al Zaidi.

Estas tres milicias eran parte hasta ahora de las Fuerzas de Movilización Popular (FMP), una amalgama de unas 70 facciones armadas de distinto signo integradas en el aparato de seguridad de Irak que, según diferentes estimaciones, cuenta con alrededor de 240.000 combatientes y un presupuesto público anual de 3.600 millones de dólares.

Ahora, las FMP se están descomponiendo tras ser creadas en 2014 para luchar contra el grupo terrorista Estado Islámico (EI), que ocupó amplias zonas de Irak desde ese año hasta su derrota territorial en 2017, y ante una serie de conflictos de lealtades que han puesto al Gobierno de Bagdad entre la espada y la pared.

Al Yaburi considera que la desvinculación de estas tres importantes milicias de las FMP apunta «claramente a la disolución» de este grupo paramilitar, y afirmó que otras facciones «anunciarán sucesivamente su retirada» y entregarán sus armas al Estado, incluidas aquellas que se han opuesto a este proceso de desmantelamiento.

Y es que cinco milicias han anunciado su intención de deponer las armas, pero dos de las más activas y que recientemente han intercambiado ataques con las fuerzas estadounidenses, como Kataib Hizbulá o Harakat al Nujaba, han declarado su rechazo al desarme.

El dilema de las milicias

En el seno de las FMP ya había divisiones, ya que algunas de las más poderosas crearon tras el inicio de la guerra de Gaza en 2023 una «organización en la sombra» llamada la Resistencia Islámica en Irak, que ha perpetrado ataques contra posiciones de EE.UU. en Oriente Medio, Israel y países árabes del Golfo en apoyo a Irán.

Este grupo paralelo ha creado un «dilema» para el Gobierno iraquí, afirma Al Yaburi, ya que ha puesto de manifiesto la falta de control del Estado sobre las milicias y ha añadido tensión en el frágil equilibrio que Bagdad mantiene con sus dos principales aliados, Estados Unidos e Irán.

«Su presencia se ha convertido en un obstáculo para la estabilidad política, económica y social debido a la existencia de armas fuera del control estatal que se utilizan para implementar agendas nacionales e internacionales», añade el analista.

Uno de los líderes de Asaib Ahl al Haq, Abu Hasan al Sadi, apunta a EFE que la decisión de su movimiento responde a los llamados de la máxima autoridad religiosa chií de Irak, el ayatolá Ali al Sistani, y de la alianza chií Marco de Coordinación, la principal en el Parlamento e integrada por los brazos políticos de varias milicias.

Asimismo, calificó de «exageradas» las informaciones que apuntan a que Washington ha tenido un rol central en la descomposición de las FMP y apuntó a que la decisión es puramente «patriótica».

El exasesor del Gobierno iraquí Munqith Dagher escribió recientemente en un artículo que el asesinato del líder supremo de Irán, Ali Jameneí, en un ataque estadounidense-israelí en Teherán el 28 de febrero ha sacudido la estructura de las milicias iraquíes, que se han quedado huérfanas del poder organizativo y espiritual que las aunaba.

Además, Washington ha impuesto sanciones a estos grupos, ha amenazado con retirar su apoyo al Gobierno de Irak y con atacar a estas milicias, lo que ha fracturado todavía más a las facciones por la decisión que deben tomar de si someterse a las presiones de EE.UU. o a las de la Guardia Revolucionaria iraní.

«A menos que Estados Unidos e Irán alcancen un acuerdo claro sobre este tema, un enfrentamiento militar entre Estados Unidos y las milicias parece la vía más probable para resolver su situación», sentencia. EFE

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