La niñez afectada por los terremotos en Venezuela requiere atención psicológica, dice ONG
Ciudad de Panamá, 21 jul (EFE).- Un dolor de cabeza, dificultad para dormir, nerviosismo, son secuelas físicas y mentales que enfrentan los menores damnificados por el potente doblete sísmico que asoló Venezuela hace casi un mes, alertó este martes la ONG Plan International, con sede en Panamá.
«Estar conscientes de estas señales» de estrés postraumático «y actuar sobre ellas, junto con la atención médica, es tan urgente como reconstruir un techo», indicó la asesora regional de Protección de la Niñez en Acción Humanitaria de Plan International, Yesica Serrano, en un comunicado.
Los sismos de 7,2 y 7,5 registrados con menos de un minuto de diferencia el 24 de junio pasado, destruyeron parte de La Guaira, la zona costera aledaña a Caracas, donde se desplomaron decenas de edificios. Al menos 5.208 murieron por los sismos, según las cifras oficiales, mientras que la cifra de desaparecidos es incierta.
En el texto, Plan International citó cifras de la agencia de Naciones Unidas responsable de coordinar la respuesta humanitaria (OCHA), según las cuales 107 campamentos transitorios albergan actualmente a más de 23.800 personas, cerca del 86 % de su capacidad total, mientras que más de 17.900 personas continúan sin vivienda.
La ONG señaló que las condiciones inadecuadas de vivienda, la acumulación de escombros y cambio en los arreglos de cuidado están profundizando el impacto emocional del desastre en la niñez y sus familias.
«Las organizaciones socias de Plan International que responden en el terreno reportan que las molestias físicas sin causa clara aparecen cada vez con más frecuencia, junto con señales de estrés postraumático y una sensación constante de inseguridad, y que, al escuchar con más atención, revelan semanas de sueño interrumpido, sobresaltos y miedo acumulado», destacó la ONG global.
Es por esto que la asesora Serrano, quien se encuentra en Venezuela, advirtió que la actual fase de la emergencia exige atención y pidió que se atienda esta situación a través de apoyo psicológico.
«Cuando pasa el impacto inmediato del terremoto, el efecto no desaparece, se queda con niñas, niños y adolescentes, tanto en el cuerpo como en la mente. Un dolor de cabeza, un dolor de estómago, dificultad para dormir o miedo a los ruidos fuertes pueden ser señales de angustia que la niñez no logra expresar con palabras», afirmó Serrano.
Agregó que «la salud mental de la niñez ya no puede tratarse como una respuesta secundaria. Si no atendemos el bienestar físico y emocional en conjunto, la recuperación será imposible».
Serrano recordó que los niños y adolescentes en distintas etapas de desarrollo «no siempre tienen las palabras o los medios para explicar lo que sienten, y no siempre lo demuestran de la misma manera».
«Las niñas y los niños más pequeños pueden dejar de comer, tener dificultad para dormir, presentar episodios de llanto sin razón aparente o sobresaltarse con facilidad, mientras que las y los adolescentes son más propensos a aislarse, a estar más callados, a mostrarse más agresivos o a alejarse de quienes los rodean», explicó.
La ONG aseguró que junto con sus socios en Venezuela ofrece apoyo psicosocial grupal e individual a niñas, niños y adolescentes, ayuda a las familias a cubrir necesidades urgentes que salvan vidas, y fortalece los servicios de protección de la niñez, con especial atención a las niñas. EFE
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