La UME regresa a España tras ayudar a bomberos portugueses a controlar incendio en Vouzela
Lisboa, 6 jul (EFE).- El contingente de 120 miembros de la Unidad Militar de Emergencias (UME) que desde el pasado viernes ha colaborado en las labores de extinción del incendio declarado en Vouzela, en el centro de Portugal, y que ha arrasado cerca de 14.000 hectáreas, regresó este lunes a España tras tres días de apoyo a los bomberos portugueses para controlar el fuego y proteger puntos sensibles, especialmente viviendas.
Así lo explicó a EFE el comandante Manuel González, miembro de la UME, quien afirmó que regresan a casa «satisfechos» y con un balance «claramente positivo», tras haber ayudado a los bomberos portugueses a perimetrar y estabilizar el fuego.
«Hemos tenido mucho trabajo de defensa de puntos sensibles, de las casas, había muchas casas aisladas y el incendio se propagaba con rapidez debido a al excesivo calor que hacía, y eso ha provocado que tuviéramos que disgregar un poco el operativo», conformado por 120 militares, 110 de los cuales pertenecen al Quinto Batallón de Intervención en Emergencias de León.
Aunque fue un trabajo difícil, los militares españoles consiguieron que «las casa no se viesen afectadas».Además, González destacó la estrategia que se siguió para contener las llamas a través de líneas de anclaje, que se hicieron para evitar que el incendio se extendiera hacia la sierra de Caramulo, peligrosa debido a su frondosidad.
El incendio en Vouzela comenzó el pasado jueves y, desde entonces, ha quemado cerca de 14.000 hectáreas, según cifras oficiales.
Su magnitud y la dificultad para contenerlo debido a las condiciones meteorológicas llevó al Gobierno portugués a activar, por primera vez, el Mecanismo de Protección Civil Europeo, lo que movilizó la llegada de la UME y de dos Canadair, los aviones anfibios diseñados específicamente para la lucha contra incendios forestales.
De hecho, las altas temperaturas que estos días se están registrando en Portugal han provocado que los bomberos portugueses y los militares españoles hayan tenido que centrar sus esfuerzos también en el control de rebrotes y de refresco de puntos calientes.
A pesar de eso y de las adversidades meteorológicas derivadas de altas temperaturas, fuerte viento y poca humedad, el incendio por fin pudo ser controlado ayer, domingo.
«El primer día que llegamos lo vimos bastante complicado; teníamos temperaturas bastante altas, muchísimo calor en zona y no presagiaba este final tan rápido, pero la verdad es que los bomberos portugueses han trabajado muy bien», destacó el comandante González.
Fueron más de 1.000 agentes portugueses los que estuvieron trabajando en la zona. «Yo creo que esa cantidad de gente dedicada al incendio se ha notado mucho (…), todos hemos puesto lo mejor para terminar cuanto antes», enfatizó. EFE
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