Las protestas en Bolivia terminan sin ganadores y con pérdidas económicas y humanas
Gabriel Romano Burgoa
La Paz, 25 jun (EFE).- Los 50 días de conflicto social y protestas impulsadas por sectores que exigían la renuncia del presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, terminaron esta semana sin vencedores claros y con un balance de al menos 16 muertos, pérdidas económicas estimadas en más de 3.000 millones de dólares y una severa afectación del abastecimiento y la movilidad en gran parte del país.
El corte de carreteras, que comenzó el 6 de mayo, estuvo liderado por la Central Obrera Bolivia (COB) y la Federación de Campesinos de La Paz, con la dimisión del mandatario como «única demanda», aunque la entidad sindical inicialmente se movilizó por un incremento salarial del 20 %.
Las protestas comenzaron en la región de La Paz, donde están las sedes del Ejecutivo y el Legislativo, aunque luego se extendieron a casi todos los departamentos y los puntos de bloqueo llegaron al centenar, concentrados en la zona andina y el centro del país.
Estos sectores argumentaron que Paz, que lleva siete meses de Gobierno, los marginó de sus decisiones, pese a que lo respaldaron en las elecciones generales de 2025, y también lo acusaron de buscar privatizar las empresas estatales y encarecer los servicios básicos, algo que el Gobierno siempre negó.
Inicialmente, las protestas coincidieron con distintos reclamos de sectores como los maestros, indígenas amazónicos, transportistas y mineros cooperativistas, los que levantaron progresivamente sus medidas de presión tras acercamientos con el Gobierno.
El 11 de mayo, grupos leales al expresidente Evo Morales (2006-2019) se sumaron a las protestas con una caminata desde el Altiplano que llegó una semana después a La Paz. Por esto, el Gobierno acusó al exmandatario de supuestamente financiar las manifestaciones con dinero del «narcotráfico», lo que negó el político.
El conflicto ocasionó desabastecimiento de alimentos, combustibles y oxígeno medicinal en algunas ciudades. También dejó al menos 16 fallecidos, 13 por falta de atención médica oportuna por los bloqueos, además de pérdidas económicas por valor de más de 3.000 millones de dólares.
Tras siete semanas de conflicto y después de lograr acuerdos con sectores como la COB, Paz decretó el pasado sábado el estado de excepción para que policías y militares levantasen los bloqueos, lo que se prolongó hasta el martes y casi sin incidentes, ya que en la mayoría de los puntos conflictivos ya no había manifestantes.
«Todos han perdido»
El analista Ricardo Paz dijo a EFE que en este conflicto «no hay ganadores», sino que «todos han perdido»; desde el Gobierno, que considera que cometió «varios errores», hasta los sindicatos y los grupos vinculados a Morales, que resultaron «muy golpeados, disminuidos y deslegitimados».
A su juicio, el Ejecutivo debe dar un «giro» a su conducción política, «mejorar significativamente la gestión pública y ejecutar con mayor eficiencia las reformas necesarias», además de transformar de «manera drástica» su política de comunicación.
El experto señaló que este conflicto abre un tránsito del «Estado corporativo» hacia un «Estado de ciudadanos», en el que prevalezcan «los valores democráticos y las instituciones».
El politólogo Franklin Pareja señaló a EFE, por su parte, que para evitar un escenario similar en el futuro, el Gobierno de Paz debe comenzar a «mostrar señales de recuperación macroeconómica», combatir la corrupción y desarrollar «programas profundos de equidad» en las zonas rurales.
Si esto sucede, «la capacidad de movilización de los grupos radicales disminuirá», pero si no, «es posible que resurjan nuevas expresiones de descontento popular con mayor respaldo social», por lo que no puede descartarse «ninguna posibilidad», consideró.
«No podemos afirmar que existan ganadores cuando el costo social, político y económico ha sido tan elevado. (…) El conflicto puede estar terminando, pero el problema de fondo persiste», agregó. EFE
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