Lituania atribuye a un Estado hostil una masiva filtración de datos de registro central
Riga, 27 may (EFE).- La primera ministra lituana, Inga Ruginiene, anunció medidas este miércoles para lidiar con una gran filtración de datos del Centro de Registros, que incluye bases de datos patrimoniales, personales, familiares y de propiedad de empresas, que fue detectada en abril y que el presidente del Estado báltico atribuyó a un país hostil.
«Hoy podemos confirmar que probablemente fue obra de Estados hostiles. Hay indicios de que es un ciberataque organizado por Estados hostiles», dijo el presidente, Gitanas Nauseda, según declaraciones citadas por la cadena pública LRT.
Aunque no nombró a un país concreto, Lituania considera hostiles a Rusia y a Bielorrusia por su papel en la guerra contra Ucrania, a la que el país báltico apoya firmemente.
Ruginiene se reunió con el ministro de Defensa, Robertas Kaunas; con el ministro de Interior, Vladislavas Kondratovicius, y con el ministro de Economía e Innovación, Edvinas Griksas, y ordenó que se emprendieran acciones inmediatas para cambiar las contraseñas de todos los usuarios, adoptar un sistema de conexión más seguro y una nueva herramienta de monitoreo de datos.
Además, planteó que todos los ciudadanos deben tener la oportunidad de revisar si sus datos se han filtrado.
«Todos comprendemos que la situación es muy seria. Los datos de mi familia también fueron buscados y filtrados», declaró la primera ministra en un comunicado.
De acuerdo con LRT, como parte de la filtración, que afectó a por lo menos 600.000 unidades de datos y que comenzó a producirse en enero aunque no fue detectada hasta abril, también fue robada la información del comandante en jefe de las Fuerzas Armadas lituanas, el general Raimundas Vaiksnora.
A finales de la semana pasada, los medios lituanos revelaron que las autoridades del país báltico llevaban varias semanas investigando confidencialmente la filtración de datos, lo que desembocó en un escándalo político.
El presidente Nauseda -cuyos datos también quedaron expuestos- afirmó que el secreto de las investigaciones no era excusa para no informar a tiempo a los ciudadanos de que sus datos personales podían haber quedado comprometidos y criticó por ello a Ruginiene.
«Es verdaderamente injustificable que el público fuera informado, digamos, uno o dos meses después de que se descubrieran los primeros problemas. Uno no puede esconderse detrás de ninguna exigencia de la oficina del fiscal general», dijo, y señaló que de haber sido alertados antes, los ciudadanos podrían haber actuado de forma apropiada. EFE
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