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Los Bronces de Benín y el debate sobre la descolonización del arte

Nairobi, 19 dic (EFE).- En una restitución cultural histórica, los Países Bajos devolvieron en junio de este año a Nigeria 119 piezas del antiguo Reino de Benín, actualmente parte del país africano, un gesto inusual que reavivó el debate sobre la descolonización del arte.

Los objetos, guardados por la Colección Estatal Holandesa y el Municipio de Róterdam, incluyen placas, colgantes o figuras y pertenecen a los llamados Bronces de Benín, un símbolo mundial del expolio cultural del colonialismo.

Esos bronces, un conjunto de placas y esculturas de metal que decoraron el palacio real del Reino de Benín, fueron creados a partir del siglo XIII por artistas del pueblo edo.

La mayoría de las placas y otros objetos fueron saqueados por las fuerzas británicas durante la ‘Expedición de Benín’ de 1897, mientras el Reino Unido consolidaba el control imperial en el sur de Nigeria.

El Ministerio de Cultura de Países Bajos accedió a la devolución, reclamada por Nigeria y escenificada en una ceremonia en el Museo Nacional de Lagos, para «contribuir a reparar una injusticia histórica que aún se siente» entre la sociedad nigeriana.

«El simbolismo de esta ocasión es innegable. Representa la mayor repatriación física a Nigeria y al pueblo de Benín desde el saqueo del palacio real de Benín (…). Es un momento de orgullo y dignidad no sólo para el pueblo de Benín, sino para todos los nigerianos», dijo el director general de la Comisión Nacional de Museos y Monumentos de Nigeria, Olugbile Holloway.

Solicitud de devolución en 2022

En 2022, Nigeria había solicitado oficialmente la devolución de cientos de estos objetos a museos de todo el mundo, pues muchas de estas piezas se han expuesto durante décadas en instituciones de Europa y Estados Unidos.

De hecho, Alemania firmó en 2022 un acuerdo con Nigeria por el que se comprometió a devolver los 1.130 bronces de Benín guardados en museos germanos, pero sólo regresaron veinte en diciembre de ese mismo año.

Esa medida aumentó la presión sobre otras instituciones, especialmente el Museo Británico, que tiene más de 900 piezas pero se resiste a su devolución con el argumento de que se lo impide una ley.

Según ha explicado a EFE Dan Hicks, profesor de la Universidad de Oxford y autor de varios libros sobre este tema, el retorno de piezas de Benín «ha cobrado impulso en los últimos años» y «demuestra que es posible que la restitución, caso por caso, se convierta en una parte normal del proceso curatorial».

En África aún se siente el impacto que causó el colonialismo tras el saqueo de gran parte de su patrimonio cultural, que todavía llena vitrinas de museos occidentales sin previsión clara de devolución.

Más de un millón de objeto fuera de África

Más de un millón de objetos culturales africanos se conservan fuera del continente, pero «menos de 1.000 han sido devueltos», según los datos del proyecto Open Restitution Africa, organización africana que busca reformular las narrativas sobre la repatriación de obras de arte de museos y colecciones privadas.

Muchos de esos objetos están en Francia, cuyo presidente, Emmanuel Macron, aseguró en 2017 en Burkina Faso que su país haría de la devolución temporal o definitiva de colecciones de arte africano -cifradas en cerca de 100.000 artículos- una prioridad.

Desde entonces, Francia ha protagonizado simbólicas restituciones como la devolución a Benín (país de África occidental), en 2021, de 26 obras del tesoro real del antiguo reino de Dahomey (1600-1904). O el sable del soberano del siglo XIX El Hadj Umar Tall a Senegal en 2019.

Bélgica también expresó en 2022 su intención de devolver artefactos expoliados durante la tiránica dominación del rey Leopoldo II en la actual República Democrática del Congo (RDC) .

El Museo de África de Bélgica, un palacio próximo a Bruselas construido a finales del siglo XIX para ensalzar la dominación colonial, alberga unos 129.000 objetos africanos, de los cuales 84.000 proceden de la RDC.

El profesor de Oxford va más allá de obras culturales y subraya «la magnitud del almacenamiento de restos humanos ancestrales en estos museos: decenas o cientos de miles de personas de todo el mundo».

«Restituir el arte y la cultura es crucial, pero también lo es el regreso de los muertos. Mientras los huesos extraídos de los campos de batalla coloniales permanezcan en estos museos, y mientras los museos se nieguen a revelar qué —o incluso quién— hay en sus instalaciones de almacenamiento, cualquier conversación sobre la descolonización de los museos es, sin duda, prematura», opina Hicks.

Uno de los retos de la restitución radica en la diversidad de opiniones sobre el sitio más apropiado para preservar las obras.

Mientras activistas y organizaciones panafricanistas exigen que los artefactos vuelvan a su origen, voces europeas y estadounidenses aseguran que los países africanos carecen de recursos e instituciones idóneas para cuidar de su patrimonio.

El director del moderno Museo de las Civilizaciones Negras (MCN) de Dakar, Mohamed Abdallah Ly, discrepa de quienes aducen la falta de infraestructura capaz de albergar y conservar las obras devueltas de acuerdo con estándares internacionales.

«Con la inauguración de este museo en diciembre de 2018, este argumento ha perdido validez», subrayó el director, en declaraciones a la revista Africa Renewal de la ONU.

El MCN, que costó 30 millones de dólares, ha solicitado la repatriación de obras africanas, pero, de momento, sólo ha recibido una: el citado sable del soberano El Hadj Umar Tall. EFE

pa/agf

((La fototeca dispone de recursos de archivo en www.lafototeca.com. Códigos: 22879957, 14703991, 22879955)

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