Los microplásticos en sangre incrementan el riesgo cardiovascular
Redacción Ciencia, 15 jul (EFE).- Un estudio con 61 pacientes de dos hospitales italianos ha evidenciado que quienes han sufrido un infarto de miocardio presentan los niveles más elevados de microplásticos en sangre, lo que vendría a confirmar la relación entre la contaminación plástica y la enfermedad cardiovascular.
La investigación, recogida este miércoles en la revista de la Sociedad Europea de Cardiología, European Heart Journal, ha detectado también que los fumadores y las personas expuestas a niveles altos de contaminación atmosférica tienen también niveles más altos de microplásticos en sangre que quienes padecen cardiopatía isquémica crónica o quienes están sanos.
El estudio incluyó a 61 pacientes de dos hospitales italianos, uno en Roma y otro en Verona, de los que 19 habían sido diagnosticados de infarto de miocardio, 20 de cardiopatía isquémica crónica y 22 presentaban arterias coronarias normales.
Los investigadores tomaron muestras de sangre de los pacientes de los vasos sanguíneos que irrigan el corazón y de otras partes del cuerpo y recopilaron datos sobre si eran fumadores y/o estaban expuestos a niveles elevados de contaminación del aire, tanto el día de la prueba como en los dos años previos.
Los microplásticos (menores de 5 micras) y nanoplásticos (menores de 1 micra) hallados en las arterias coronarias se analizaron en el Centro de Investigación sobre Contaminación Ambiental y Enfermedades Cardiovasculares de la Universidad de Campania, en Nápoles.
Asociación solida
Los resultados indicaron que el 84 % de las personas que habían sufrido un infarto severo presentaba niveles altos de micro y nanoplásticos en sangre, respecto al 40 % de los pacientes con cardiopatía isquémica crónica y al 32 % de aquellos con arterias coronarias normales.
Además, los pacientes que habían sufrido un infarto de miocardio presentaban una mayor variedad de tipos de plástico en la sangre, siendo el tipo más común el polietileno, abundante en envases y productos de consumo.
Los fumadores tenían seis veces más probabilidades de presentar microplásticos en la sangre que los no fumadores, y los participantes que referían haber estado en lugares expuestos a niveles elevados de contaminantes atmosféricos, como partículas en suspensión menores de 2,5 micras (PM2,5), también tenían una probabilidad más alta.
Entre el grupo de pacientes que ni fumaban ni habían estado expuestos a contaminación del aire solo el 12,5 % presentaba niveles altos de microplásticos en sangre.
«Nuestros hallazgos no demuestran que los microplásticos causen infartos, pero revelan una fuerte asociación entre la exposición a la contaminación plástica y las enfermedades cardiovasculares», señala uno de los autores, Emanuele Barbato, investigador de la Universidad Sapienza de Roma y director de la Unidad de Cardiología del Hospital Universitario Sant’Andrea, en la misma ciudad.
Fumar facilita la entrada
«El resultado también sugiere que fumar puede facilitar que los micro y nanoplásticos entren en el torrente sanguíneo a través de los pulmones. Y la contaminación atmosférica podría actuar de manera similar», agrega Barbato.
En una pieza editorial de acompañamiento a esta investigación publicada en la misma revista, Andreas Daiber, investigador médico en la Universidad de Gutenberg University, en Mainz (Alemania), incide que «la convergencia de las pruebas epidemiológicas, clínicas y mecánicas sugiere que la contaminación por plásticos puede representar un factor de riesgo cardiovascular hasta ahora subestimado».
Aboga por «la necesidad de desarrollar políticas que reduzcan la contaminación atmosférica, la exposición al tabaco y la polución por plásticos, no solo por la protección del medioambiente, sino también por la de la propia salud cardiovascular». EFE
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