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Maduro comienza a borrarse en una Venezuela bajo tutela de EEUU

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En la televisión, en murales callejeros, en carteles de obras en ejecución y hasta en juguetes repartidos en barrios pobres. El rostro de Nicolás Maduro reinó en Venezuela por años. Pero ahora, meses después de su caída, el nuevo gobierno lo borra poco a poco.

«El inicio de una nueva etapa» fue el sugestivo eslogan elegido por el aparato propagandista de la presidenta encargada Delcy Rodríguez para celebrar en abril sus primeros 100 días de gestión.

Atrás quedaron los llamados para liberar a Maduro lanzados inmediatamente después de ser capturado el 3 de enero por fuerzas estadounidenses junto a su esposa Cilia Flores.

Ambos fueron trasladados a una prisión en Nueva York acusados de narcotráfico. 

En esos días, fueron colocados enormes carteles en autopistas con la imagen de la pareja y la frase «Los queremos de vuelta». Siguieron nutridas manifestaciones para clamar por su liberación.

Ahora, esas marchas pararon e incluso la presidenta interina pronuncia discursos sin mencionarlo.

Una Delcy Rodríguez pragmática y bajo fuerte presión de Washington se centró en impulsar reformas sobre la explotación de hidrocarburos y minería favorables a Estados Unidos. 

También impulsó una amnistía para excarcelar a presos políticos.

Maduro no solo desapareció de la televisión oficial y los discursos, se esfuma del reparto del poder en Venezuela. Rodríguez destituyó a buena parte de los ministros nombrados por su antecesor.

«Hemos visto cómo la figura del expresidente Nicolás Maduro ha venido siendo retirada de los espacios públicos», constata Eduardo Valero Castro, profesor de la Escuela de Ciencias Políticas de la Universidad Central de Venezuela.

Esto tiene que ver con «una nueva intencionalidad en la política venezolana de acuerdo a los esquemas de alianzas que existen a nivel continental entre Venezuela y los Estados Unidos», agrega.

– Leal –

Rodríguez asegura, no obstante, haber sido leal a Maduro «hasta el último segundo», al responder públicamente a quienes la acusan de traicionarlo y plegarse a los intereses de Estados Unidos. 

«Quienes desde la mezquindad, desde la irracionalidad dicen lo que dicen de mí, les voy a decir algo: ‘Es irrelevante frente a lo que corresponde defender a Venezuela'», dijo en abril.

Décadas de retórica antimperialista quedaron en el pasado.

Antiguas figuras del chavismo expresaron su malestar ante las reformas de Rodríguez, mientras Trump celebra la buena relación bilateral y dice controlar los negocios energéticos del país con las mayores reservas petroleras del mundo. 

«Comuniqué a lo interno que esto nos convertía en un vulgar protectorado de Estados Unidos», dijo el exdiputado Mario Silva, miembro del ala más radical del chavismo, en una «reflexión» pública.

«Ninguna presión puede justificar la colaboración con un agresor», escribió Silva en una «carta abierta» dirigida al poderoso ministro de Interior, Diosdado Cabello.

Cabello fue recientemente increpado por un invitado a su programa televisivo «Con el mazo dando» por la «débil campaña» sobre Maduro.

«Nuestro objetivo principal es que Cilia y Nicolás regresen», respondió.

– «Que hablen más de él» –

Las críticas de Silva provocaron fuertes reacciones de muchos de sus copartidarios que las consideraron inapropiadas, lo que muestra fracturas en el chavismo que por décadas trató de mostrarse unido.

«Queremos que hablen más de él, porque no se está haciendo, no se está tomando en cuenta», dijo a la AFP Ana María Pino, militante de 64 años, durante una marcha para exigir el fin de las sanciones estadounidenses.

Alquímedes Ríos, miembro de un consejo comunal afín al chavismo, cree que sí se ha «luchado» para pedir el retorno del mandatario depuesto.

«Nuestra presidenta encargada Delcy Rodríguez sigue negociando, sigue dialogando para que nuestro presidente Nicolás Maduro regrese», declaró a la AFP.

«¿Que no se ha hecho lo suficiente? Puede ser, pero sí hemos estado luchando para que eso sea posible», sopesó.

Para Juan García, un pescador de 21 años del costero estado Sucre (oriente), Rodríguez enfrenta una «situación muy compleja». «Se está actuando con la diplomacia, porque por las malas no lo vamos a traer» de vuelta, consideró.

Según el politólogo Jesús Castillo-Molleda, Maduro no representa estabilidad a lo interno del chavismo.

Con el reconocimiento de Washington a Rodríguez como presidenta encargada, el partido de gobierno «se ve obligado en aceptar esta realidad» tutelada por Estados Unidos para sobrevivir, dijo Castillo-Molleda.

Y «si la economía mejora con Delcy Rodríguez, Maduro será olvidado más rápido», estimó.

Mientras la imagen de Maduro se borra, el chavismo apuesta a un eslogan: «Delcy, avanza, tú tienes mi confianza».

mbj/pgf/atm/mar/lp/nn

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