Marruecos refuerza su músculo militar para consolidarse como «hub» estratégico
Mohamed Siali
Rabat, 26 may (EFE).- Marruecos, segundo importador de armas en África, intensificó en la última década la adquisición de armamento y tecnología militar con un enfoque en la protección de su orientación como hub logístico regional y en la defensa tradicional del territorio, especialmente en el contexto del conflicto del Sáhara Occidental.
Según el último informe del Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz (SIPRI), el gasto militar de Marruecos alcanzó los 6.300 millones de dólares en 2025 con un aumento del 6,6 % sobre el año anterior, lo que supuso un 3,5 % del PIB.
Auge armamentístico
Imágenes satelitales difundidas recientemente por portales especializados mostraron el sistema antiaéreo israelí ‘Spyder’ en una base próxima a Rabat, con un alcance de hasta 80 kilómetros y radares de detección de hasta 180 kilómetros.
El sistema se integra en una defensa aérea multicapa que incluye los ‘Barak MX’ de Israel y los sistemas chinos FD‑2000B y ‘Sky Dragon 50’. En los últimos años Rabat también ha recibido misiles ‘Harpoon Block II’ de Francia y material estadounidense, entre ellos F‑16, helicópteros ‘AH‑64’ Apache y lanzadores ‘HIMARS’.
Asimismo, Marruecos construye fábricas de drones cerca de Casablanca con ‘BlueBird’ (Israel) y ‘Baykar’ (Turquía); BlueBird instalará una línea para el dron táctico «SPY‑X» y Baykar producirá el de combate ‘Bayraktar Akinci’ a través de la coempresa local ‘Atlas Defence’.
En una carta a las Fuerzas Armadas Reales (FAR) con motivo de su 70 aniversario, Mohamed VI subrayó este mes que el desarrollo de su capacidades defensivas es una «gran prioridad» y uno de los pilares de su modernización.
Defender opciones geoeconómicas
Rachid el Houdaigui, experto del centro de estudios Policy Center for the New South, explicó a EFE que el objetivo político del programa de armamento marroquí refleja una «adaptación progresiva a las nuevas orientaciones geoeconómicas del Estado» y a los cambios del entorno geopolítico y de seguridad.
En la dimensión geoeconómica, la ambición de Marruecos de posicionarse como «hub estratégico que conecta África, Europa y el resto del mundo» exige mayores medidas de seguridad.
La protección de las «infraestructuras de conectividad» logística, energética y digital se convierte en un imperativo central que debe cubrir un amplio espectro de amenazas.
En el plano geopolítico, el desafío es doble. Por una parte, consolidar la misión tradicional de defensa del territorio mediante la «disuasión»; por otra, contener las amenazas asimétricas, como el terrorismo.
«El objetivo no sería tanto aumentar el tamaño de las fuerzas como mejorar su eficacia operativa, su capacidad de reacción y su credibilidad estratégica», precisó.
Respecto al conflicto del Sáhara Occidental y la tensión con Argelia, El Houdaigui explicó que la frecuencia y la naturaleza de las adquisiciones militares marroquíes son un signo de una estrategia gradual de consolidación de capacidades.
Algunos componentes aseguran la vigilancia de la zona colchón, que supone el 20 % del Sáhara en su frontera con Argelia y Mauritania, con la capacidad de realizar operaciones sin necesidad de una presencia en el terreno, lo que sirve para disuadir a los insurgentes sin violar el acuerdo de alto el fuego.
Otros componentes permiten aplicar una táctica de saturación en caso de un conflicto de alta intensidad con Argelia, lo que posibilita la neutralización rápida de sus sistemas de defensa antiaérea rusos como los S‑400 y S‑300, para asegurar la superioridad aérea marroquí.
«Disuasión defensiva»
Marruecos prioriza los sistemas defensivos porque su esfuerzo principal se orienta a la «defensa del territorio», con prioridad en la protección del «espacio aéreo, las fuerzas armadas y las infraestructuras estratégicas» cuyo blindaje haría muy costosa cualquier acción hostil.
Según el experto, se trata de una «disuasión defensiva» para impedir ataques contra intereses vitales y no pretende proyectar poder más allá de las fronteras. Esa estrategia busca «mantener la estabilidad» y responder a amenazas «variadas y evolutivas», más que alterar los equilibrios regionales.
El Houdaigui explicó que la modernización implica además un cambio hacia una lógica de «denegación de acceso» apoyada en una «defensa aérea multicapa», capacidades de «fuego de precisión a distancia» y una mayor «dominación de la inteligencia».
El analista subrayó que la modernización militar de Marruecos no responde a una carrera armamentista ni a la intención de rivalizar con ningún estado de la OTAN, por ejemplo, sino a un esfuerzo centrado en la seguridad y la estabilización regional, pues Rabat mantiene un vínculo histórico con la OTAN a través de los mecanismos OTAN+1 y OTAN+7.
Destacó, además, que la estabilidad regional puede reforzar la integración económica entre Marruecos y España, y, en un sentido más amplio, con Europa. EFE
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