Nueva ronda de negociaciones en Catar entre Estados Unidos y los talibanes
Una nueva ronda de conversaciones entre los talibanes y Estados Unidos comenzó este miércoles en Catar, mientras que miles de dignatarios de la sociedad afgana intentan en Kabul esbozar los límites de un tan esperado acuerdo de paz con los insurgentes.
El enviado estadounidense para la paz en Afganistán, Zalmay Khalilzad, quien había destacado en la red Twitter: «conversaciones en Doha hoy», se entrevistó con el principal líder político talibán, el mulá Abdul Ghani Baradar, según un comunicado oficial de los talibanes.
«Intercambiaron sus puntos de vista sobre los aspectos esenciales para una solución pacífica de la cuestión afgana», señaló el portavoz de los talibanes, Zabihulá Mujahid.
Según declaraciones atribuidas a Baradar, «es absolutamente vital que los dos puntos clave en el orden del día de la reunión precedente sean concluidos», indica el comunicado, subrayando la imposibilidad de «abordar otros asuntos antes de esto».
En la reunión anterior, que duró más de dos semanas y finalizó a mediados de marzo, ambas partes saludaron satisfechas el «progreso» alcanzado que, sin embargo, aún tiene que ser «concluido».
Estados Unidos indicó entonces su compromiso para establecer un calendario de retirada de sus tropas de Afganistán, a cambio de lo cual los talibanes prometieron evitar que grupos terroristas se establecieran en el país o lo usaran como refugio.
Nacido en Afganistán y exembajador de Estados Unidos en ese país, este diplomático ha realizado varios viajes entre distintas capitales asiáticas y Washington desde septiembre pasado, con el objetivo de lograr un consenso regional.
El lunes estuvo en Islamabad, donde elogió «el papel que Pakistán busca desempeñar para establecer un consenso regional en apoyo al proceso de paz en Afganistán». «Ha llegado el momento de ponerlo en marcha», añadió.
Khalilzad había dicho el domingo que Washington está «un poco impaciente» por poner fin a la guerra más larga en la historia de Estados Unidos, en la que han muerto 2.300 de sus soldados, y le ha costado al país más de 1.000 billones de dólares. Estimándose el costo anual para los contribuyentes estadounidenses en unos 45.000 millones de dólares.
Estados Unidos quiere «poner fin a sus gastos en Afganistán y a los peligros que enfrentan sus fuerzas armadas. Pero, Washington (…) quiere terminar esta guerra de una manera responsable», dijo durante una entrevista para una cadena de televisión afgana.
– Esperanza e incertidumbre –
Mientras las esperanzas de paz son enormes para el pueblo afgano, harto de las consecuencias de la guerra, sobre todo de miles de civiles muertos, parece poco probable que esta nueva ronda de negociaciones permita poner fin al conflicto en curso.
Khalilzad ha subrayado en varias ocasiones que «no hay acuerdo sobre nada hasta que haya un acuerdo sobre todo».
Estados Unidos aspira también a negociar la apertura de un diálogo interafgano y un alto el fuego entre las partes beligerantes.
Hasta ahora, ninguna de las negociaciones ha incluido al gobierno afgano, al que los talibanes consideran un «títere» de Estados Unidos. Una reunión entre los insurgentes y las autoridades de Kabul, programada para mediados de abril en Doha, fue anulada a último momento.
Si Estados Unidos y los talibanes logran ponerse de acuerdo entre ellos, los rebeldes deberán aún concluir un acuerdo de paz con las autoridades afganas.
– Mega reunión en Kabul –
Por su parte, el gobierno del presidente Ashraf Ghani ha convocado desde el lunes y por cuatro días en Kabul a unos 3.000 líderes comunitarios, personalidades religiosas y otros políticos de todo el país para participar en una «loya jirga» -«gran asamblea» en pastún- sobre la paz.
Su objetivo es establecer las «líneas rojas» para cualquier acuerdo con los talibanes, en particular sobre el mantenimiento de la Constitución y la protección de los derechos de la mujer, los medios de comunicación y la libertad de expresión.
El miércoles, el representante especial para la paz del presidente Ghani, Mohamad Omar Daudzai, se congratuló por las nuevas conversaciones talibano-estadounidenses, cuya conclusión espera con «optimismo».
En una conferencia de prensa en Kabul, consideró que «los primeros pasos de las conversaciones entre el gobierno y los talibanes se dieron con la ‘loya jirga'».
Pero, pese a todos estos esfuerzos diplomáticos, la violencia no disminuye en Afganistán, puesto que los talibanes anunciaron el mes pasado el comienzo de su ofensiva anual de primavera (boreal).